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Campos Ginestá y Fernando Ravelo hablan de Barbarroja

 

Armando Campos Ginestá y Fernando Ravelo Renedo, vicejefes del Departamento América del CCPCC, figuras cercanas a Manuel Piñeiro, Barbarroja, desde la lucha insureccional en la Sierra Maestra y el Segundo Frente Oriental, y estrechos colaboradores de este en las filas del Ministerio del Interior y en la materialización de la línea internacionalista de la Revolución Cubana, aluden a su relación de lealtad con fidel, así como al estilo de dirección que lo transformó en figura unitaria hasta hoy.

 

Testimonio de Armando Campos Ginestá

Combatiente de la clandestinidad en Santiago de Cuba. Participó del alzamiento de 30 de noviembre de 1956 en esta ciudad, en apoyo al desembarco del Granma. Integró la columna 10 del III Frente “Mario Monroy del Ejército Rebelde, donde obtiene el grado de capitán. Posteriormente, ya como oficial del MININT, es ascendido a comandante. Al crearse el Departamento América del CCPCC es designado vicejefe primero del éste

 

“DE PIÑEIRO LO FUNDAMENTAL ERA LA IDENTIFICACIÓN CON FIDEL Y SU LABOR PARA COADYUVAR A QUEBRAR EL DOMINIO YANQUI EN NUESTRA AMERICA”

 

Reconozco que el carácter jovial y ocurrente, y la forma de ser de Piñeiro eran especiales, pero debemos tener cuidado, pues eso no es lo fundamental. Debemos tomar eso en todo su valor, pero a su vez evitar consumirnos en lo anecdótico.

Lo fundamental de Piñeiro no era eso, sino su visión, su identificación con lo más profundo del pensamiento de Fidel, su capacidad de aglutinar al colectivo de trabajo y de trazar el rumbo con optimismo y con realismo. En ello reside su estatura política.

Para mí lo esencial y realmente meritorio es haber podido formar parte del equipo de compañeros que bajo la dirección del comandante Piñeiro nos convertimos en brazo ejecutor de la línea internacionalista trazada por Fidel Castro, con el fin de contribuir a quebrar el dominio imperialista en el continente.

 

Por supuesto, hay muchas cosas que son parte del contenido interno del trabajo que poco se conocen. Aunque nadie puede negar que los logros de nuestra actividad fueron posibles por la plena confianza que el Comandante en Jefe depositaba en Piñeiro, y por la ejecución, a través de él, de las más delicadas tareas.

El respaldo que el Comandante en Jefe nos daba era notable y obviamente consideraba necesaria nuestra labor, pues mucha de nuestra actividad tuvo lugar en momentos de cambio en América Latina, de avance de las ideas progresistas, cuando nuevas fuerzas y sectores se movilizaban y ganaban conciencia de la necesidad de contrarrestar la influencia de Estados Unidos y del papel entreguista de las oligarquías. En muchos casos el gobierno estadounidense levantaba un dedo y todos esos se doblegaban.

Se ampliaba el campo de trabajo para nosotros con toda esa diversidad y hasta la propia mano de Fidel llegaba para abrir vínculos y relacionarnos con sectores tales como la democracia cristiana, denominaciones religiosas y otros, y nosotros teníamos que ver con eso y con el desarrollo de nuestro trabajo.

Fue un privilegio haber formado parte de esas tareas que dirigía el comandante Piñeiro.

Barbarroja, sin enigmas

Nuestro papel era ése, el de contribuir al avance de las fuerzas progresistas, a la unidad entre los revolucionarios y finalmente contribuir a quebrar el dominio yanqui. No hay nada oculto en esto. La línea y las orientaciones de Fidel siempre estuvieron claras.  Y estaban en la misma línea que había planteado Martí, de impedir a tiempo el dominio imperial, por lo cual Fidel se planteó contribuir a revertir esa dominación.

Y obviamente era un privilegio nuestro trabajar con esos fines fundamentales. Eso es esencial y evitar que eso se diluya con lo anecdótico.

Testimonio tomado del libro inédito Barbarroja por siempre. Manuel Piñeiro Losada, un revolucionario íntegro y cabal”.

 

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Testimonio de Fernando Ravelo Renedo (Fermín)

 

Fermín: Integró los Grupos de Acción y Sabotaje del M26-7 y el II Frente Oriental. En él alcanzó el grado de capitán. Fue dirigente nacional de la A.J.R. Siendo oficial del MININT es ascendido a comandante. En el Departamento América del CCPCC es nombrado vicejefe a cargo de los asuntos de Centroamérica. Cumplió misiones diplomáticas, como embajador, en Colombia y Nicaragua.

 

“ESTOY EN MISA Y EN PROCESIÓN”

Piñeiro era un hombre de gran agilidad mental y una increíble capacidad de comunicación. Desde la época del II Frente, durante la lucha en la Sierra, adoptamos el hábito de sentarnos a conversar por la madrugada sobre distintas cuestiones: la reforma agraria, el desalojo de los campesinos (la presencia de) la United Fruit Company y el King Ranch, acerca del (reaccionario) Diario de la Marina

Después de 1959 la lucha de clases se agudizó…y la política agresiva del gobierno norteamericano creció a niveles astronómicos y la Revolución tuvo que responder. Para Piñeiro fueron años de trabajo hasta las cuatro y cinco de la madrugada. Contactos, relaciones con dirigentes, partidos y fuerzas patrióticas de todo signo, los grupos que venían a entrenarse, las salidas con pasaporte falso e itinerarios ficticios. Era una época en la cual visitar a nuestro país constituía un grave delito…

 

Jamás vi desfallecer a Piñeiro. En momentos difíciles, de descenso de la lucha popular y revolucionaria (en la región) dirigía el trabajo con el mismo entusiasmo y perseverancia que en los momentos de auge. Los perseguidos por la dictadura de Castello Branco o por el pinochetismo, somocismo o trujillismo, entre otros regímenes, siempre encontraron el aliento de nuestra Revolución a través de Barbarroja. Las fuerzas democráticas, el movimiento de los militares patriotas, la socialdemocracia en América Latina y el Caribe, tuvieron en él un interlocutor inteligente que eliminó confusiones y aunó voluntades.

La necesidad del trabajo secreto exigió de Piñeiro un esfuerzo extraordinario, las consultas oportunas sin despachos formales, y evitar un paso precipitado que pudiera transformarse en una respuesta desproporcionada. El artífice de toda la estrategia era “Doce” (como también se le identificaba) con un pequeño equipo aparentemente inorgánico, en determinados momentos sin un lugar preciso de trabajo. Incluso se comenzó a llamar a ese grupo de trabajo “la gente de Piñeiro”.

Piñeiro y Lorna: acción y cartas cruzadas en medio de la lucha

La compartimentación, lo inatrapable de la organización, el aura de misterio, y su estilo personal de tratar cada asunto directamente y hasta altas horas de la madrugada, hicieron la leyenda, el mito Barbarroja y alimentaron los comentarios sobre “las cosas de Piñeiro”. El enemigo puso el resto.

Los que despachábamos con él hasta el amanecer, en ocasiones escuchábamos un leve ronquido en medio de la conversación. Sabíamos que necesitaba cinco o diez minutos de sueño para recuperarse sentado en su gastado sillón reclinable. Abría los ojos y seguía conversando como si no hubiera ocurrido interrupción alguna. Era incansable y a veces en broma decía: “estoy en misa y en procesión”.

 

Era de una gran agilidad mental y de una increíble capacidad de comunicación. Despertó una gran admiración en todos los que lo conocieron, y también tuvo adversarios y críticos. Siempre mantuvo a confianza gigantesca en el destino de nuestra América y una lealtad a toda prueba al pensamiento y la acción de Fidel Castro […].

 

La multifacética política solidaria e internacionalista de la Revolución Cubana fue evolucionando, junto con la evolución del movimiento revolucionario, democrático y antimperialista de América Latina. No debemos olvidar que después de la muerte del Che se produjeron cambios en las tácticas de los movimientos insurreccionales.

Se van readecuando nuestras relaciones y vamos contactando con dirigentes de masas, progresistas, parlamentarios y universitarios que ven las relaciones con Cuba sin aprensiones. Cuando se separó la dirección general de inteligencia (DGI) de la dirección general de liberación nacional (DGLN), fue para delimitar el trabajo propio de la inteligencia de los avatares políticos a los que por su propia naturaleza estaban sometidas las tareas que desarrollaba la DGLN. También para evitar que en la actividad de solidaridad con los movimientos revolucionarios se utilizaran los métodos específicos de la inteligencia política.

En el Departamento América el trabajo se ensancha con relación al que desarrollábamos en la Dirección General de Liberación Nacional (DGLN) porque se comienza a atender un amplio espectro de fuerzas políticas y sociales, no solamente de la izquierda. La solidaridad con el cada vez más amplio y heterogéneo movimiento popular y revolucionario latinoamericano y caribeño (al igual que de otros países del Tercer Mundo) siempre ha sido un componente central de la política exterior de la Revolución Cubana.

Manuel Piñeiro: “El Che nunca se sintió ni derrotado, ni desmoralizado”

 Durante mi misión en Colombia se evidenció que la autoridad moral de Cuba me permitió mediar entre las partes: guerrilla, gobierno y las misiones diplomáticas que tenían funcionarios secuestrados, logrando en 1980 una solución política negociada.

Desde el punto de vista político, la principal actividad que desplegamos en aquellos años, cuando fui vicejefe del Departamento América a cargo de Centroamérica, fue el impulso a la unidad de las fuerzas revolucionarias. Esa fue una constante de la política de nuestro país y, por tanto, de la actividad desplegada primero por la DGLN y, después, por el Departamento América; tanto hacia el FSLN, como hacia todas las fuerzas políticas y político-militares que en 1980 se unieron en el FMLN y dos años más tarde en la URNG.

En las estrechas relaciones que manteníamos con las diferentes organizaciones políticas centroamericanas nunca imponíamos ningún criterio ni condicionábamos nada, aunque en ocasiones pensábamos que estaban adoptando decisiones equivocadas. Teníamos frecuentes intercambios de experiencias y opiniones, pero sin imposiciones.

 

Testimonio tomado del libro de Jorge Timossi  y fragmento de la entrevista dada en 2011, aparecida en el libro digital “La revolución Cubana en Nuestra América: El Internacionalismo Anónimo

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