Por Olga Fernández Ríos [1]
… “cuando siendo estudiante leí el Manifiesto Comunista, empecé a dejar de ser un socialista utópico para ser un socialista marxista…. veo muy claro, que nuestro mundo no tiene solución sin la revolución, sin el socialismo, sin el marxismo-leninismo. Mientras más madura mi conciencia política, más admiro a Marx, porque él vio la solución con el corazón, con la inteligencia, con la ciencia y con la conciencia”
Fidel Castro[2]
“La más importante característica de Cuba es ser un país que experimenta una revolución que está en constante movimiento y que está siendo renovada constantemente. Mientras lleva adelante la Revolución el país piensa y pondera. Allí está el aspecto de la acción y el aspecto de la reflexión” … “Para nosotros el comunismo no solo no es un dogma, sino que es casi un descubrimiento.”…
Ernesto Che Guevara. [3]
En múltiples ocasiones Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, expresó que esta es una revolución hija de la cultura y de las ideas y reconoció los dos troncos conceptuales que inspiraron sus concepciones: la tradición humanista e independentista de José Martí y el marxismo originario con los aportes de Lenin y otros revolucionarios. A la vez reconoció que realizó una síntesis o simbiosis de ambas corrientes de pensamiento[4]. Ahí se encuentra el núcleo del pensamiento fundacional y estratégico de la Revolución Cubana y las bases conceptuales e ideológicas que en gran medida han influido en su autenticidad, legitimidad y continuidad histórica[5]. Es una concepción a la cual Ernesto Che Guevara hizo importantes aportes.
Ambos revolucionarios y hombres de pensamiento dedicaron sus vidas a la lucha por un mundo mejor; asumieron compromisos en los que se conjugan posiciones teóricas y prácticas con capacidad de interpretación y transformación de la sociedad. Asimismo realizaron aportes a la teoría marxista de la revolución social, en especial a las concepciones acerca de la transición socialista o construcción del socialismo[6]. Fueron pensadores y hombres de acción que trascendieron el tiempo histórico en que vivieron, enriqueciendo la tradición de pensamiento y cultura generada por el marxismo originario.
Como es lógico, Fidel y Che eran dos personalidades distintas, pero desde que se conocieron tuvieron gran sintonía en pensamiento e ideales, principalmente sobre el contenido humanista, popular y antiimperialista del proyecto revolucionario cubano, el carácter estratégico de la lucha, su alcance internacional e internacionalista y la ética que lo debe permear.
Desde esas perspectivas nuestro objetivo es aportar al análisis sobre la coherencia entre pensamiento y obra de Fidel y Che Guevara y sobre la forma creadora en la que ambos –cada uno con sus peculiaridades y experiencias–, asumieron el marxismo desde sus fuentes originales con concepciones que, si bien se nutrieron de los datos y premisas de la historia, la cultura y las tradiciones nacionales en las que se formaron, en gran medida asumieron el método de investigación legado por Marx. Desde esas condicionantes y con notables coincidencias, cada uno interpretó la sociedad cubana para transformarla y desplegar un proceso de transición socialista. Lo hicieron con la capacidad de interrelacionar teoría y práctica sociopolítica, con creatividad y entrega personal.
El análisis que aquí hacemos no agota todas las facetas que interrelacionan a Fidel y Che Guevara. Se limita a mostrar sus coincidencias en la forma anti dogmática de asimilar el marxismo originario y los aportes de Lenin lo que influyó en análisis y toma de decisiones sobre problemas cruciales, pero también en los posicionamientos críticos que con total honestidad Che asumió en debates necesarios acerca del complejo proceso de construcción del socialismo. En ambas direcciones todavía hoy se requiere la mayor atención para responder a los llamados de Fidel en su intervención del 17 de noviembre de 2005 en la Universidad de La Habana donde con enfoques críticos y autocríticos reflexionó sobre los retos que se enfrentaban, (y siguen enfrentándose) para lograr el avance de la estrategia de orden socialista.
Entonces de lo que se trata es de reiterar la atención sobre la actualidad y la pertinencia de los legados de ambos revolucionarios para el presente.
Fidel, Caracas, 1959: un discurso temprano y un disparo al futuro
LA REVOLUCIÓN QUE LOS UNIÓ
No es posible analizar la revolución cubana sin jerarquizar el liderazgo de Fidel, su principal gestor, y el rol protagónico que tuvo el Che en la lucha armada y en la génesis de la transición socialista, que lo convierte en uno de los protagonistas e ideólogos de ese proceso. Tampoco pueden admitirse tergiversaciones a la historia que ambos compartieron y a la coincidencia de ideales de liberación nacional y justicia social con la mutua comprensión de que solo un proceso socialista podía hacerlos viables.
Es conocido que desde el primer encuentro en México (1955), ambos constataron sus coincidencias y que la larga conversación culminó con el involucramiento del Che en los preparativos de la expedición del yate Granma con vistas a derrocar la dictadura de Fulgencio Batista y desplegar un proyecto de justicia social y liberación nacional en un país subdesarrollado a 90 millas de Estados Unidos y en el contexto de la Guerra Fría.
Che fue el primer combatiente del Ejército Rebelde al que Fidel otorgó el máximo grado militar de Comandante, y al que confió arriesgadas misiones durante la lucha insurreccional. Igual se conoce sobre las importantes responsabilidades que asumió después del triunfo de la revolución hasta su decisión de ir a otras tierras para continuar la lucha revolucionaria.
Son hechos históricos que muestran la confianza de Fidel en el Che, y sus convicciones acerca de la altura humana y revolucionaria del argentino devenido en cubano. Al respecto expresó que “Su inteligencia multifacética era capaz de emprender con el máximo de seguridad cualquier tarea en cualquier orden, en cualquier sentido”. A la vez, reconoció que su pensamiento político y revolucionario “tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano”…[7]
En la misma dirección y en múltiples ocasiones el Che expresó su confianza en Fidel con reconocimiento a su capacidad y liderazgo. Un ejemplo es que diez años después del encuentro en México, en su carta de despedida para ir a luchar a otras tierras expresó que …”me enorgullezco de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios”[…]; “si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, el último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti“[8].
Pero no fue solo la confianza mutua lo que los unió, sino la obra revolucionaria que compartieron con coincidencias y complementariedades teóricas, sociopolíticas y éticas, no exentas de lógicos matices y especificidades. Desde la rica cultura política personal de cada uno y sus mutuos compromisos a favor de los humildes, eludieron visiones estrechas y esquemas sobre la construcción del socialismo, profundizaron en la identificación de sus contradicciones y acerca del rol de la individualidad y los valores éticos. También sobre el internacionalismo y la solidaridad entre pueblos y naciones, temas en los que mostraron profundas sintonías. Ambos, con sus particularidades, fueron ejemplo de un estilo de trabajo que priorizaba el vínculo con la gente, que palpaba el sentir del pueblo y con él interactuaban.
POSICIONES MARXISTAS DESDE SUS FUENTES ORIGINALES
Desde 1960, cuando en Cuba se perfilaba la construcción del socialismo, en la URSS comenzaban a teorizar sobre el concepto “socialismo desarrollado” para definir la supuesta sociedad en antesala del comunismo, y se priorizaban de forma desmesurada los mecanismos económicos sin un adecuado balance con los factores de carácter ideológico y axiológico. En el programa del PCUS de inicios de los años 60 el concepto “socialismo desarrollado” expresaba las aspiraciones y no las realidades que enfrentaba el socialismo en aquel país, lo que de hecho era un alejamiento del marxismo originario y del leninismo al distorsionar la correlación entre el ideal de sociedad al que se aspira y las condicionantes y resultados para su realización. A ello se unía un marcado triunfalismo que la historia ulterior desmontó.
Es en ese período cuando Fidel y Che Guevara comenzaron a profundizar sobre el socialismo y el comunismo en las condiciones de Cuba y, sin perder de vista que es un ideal, trabajaron para hacerlo realidad y convertirlo, como señaló Marx, en “un movimiento real”[9].
En varias oportunidades Fidel y el Che refutaron las visiones teleológicas del socialismo, o su descontextualización cuando se olvidan los marcos históricos y nacionales en que se desarrolla. En ambos estuvo muy claro el contexto latinoamericano y cubano, el antiimperialismo, los condicionamientos geopolíticos marcados por la injerencia y agresividad de Estados Unidos, el internacionalismo y la solidaridad inherentes a la concepción y práctica de la construcción del socialismo, lo que se perfiló en la “Segunda Declaración de La Habana” (1962), texto de factura colectiva que expresa las convicciones de ambos.
En varias ocasiones reconocieron su filiación con el marxismo originario y con la obra de Lenin, como brújula para la actividad revolucionaria que va más allá de las conclusiones formalizadas en los textos, y enfrentaron tesis que pretendían descalificar la Revolución Cubana por una supuesta violación de la teoría revolucionaria sintetizada en textos y manuales. A la vez aportaron una renovada comprensión del vínculo entre teoría y práctica que se niega a entender la teoría como camisa de fuerza para la realidad. Así asumieron el marxismo sin esquemáticas interpretaciones.
En Fidel hay reiteradas referencias a esas posiciones. Por ejemplo, cuando expresó que ser marxista-leninista implica tomar el marxismo en su esencia creadora, sus principios fundamentales, y aplicarlos con un criterio revolucionario y un sentido dialéctico a una realidad concreta[10]; su comprensión de que la Revolución Cubana no se habría podido concebir sin partir de las ideas y los principios del marxismo[11]; su síntesis sobre tesis del marxismo con gran influencia en la Revolución Cubana, donde resalta la teoría de las clases sociales y la concepción materialista de la historia[12].
El análisis de sus intervenciones y accionar político evidencia que Fidel se apropió de la dialéctica materialista y de la correlación entre teoría y práctica; pero sobre todo muestra que sus concepciones se alimentan de los datos que la historia brinda para identificar la urdimbre de interrelaciones y contradicciones que influyen en los procesos sociales e ir a su esencia. A la vez reconoció que la clase obrera, sus líderes y los teóricos son herederos de la historia precedente lo que analiza con un enfoque dialéctico y crítico de las concepciones dogmáticas.
Las mismas posiciones asumió Che Guevara cuando rechazó las interpretaciones dogmáticas del marxismo que eran trabas para los objetivos socialistas. En varios trabajos abordó este tema desde una perspectiva teórica y polemizó con concepciones esquemáticas sobre el marxismo y el socialismo como se percibe en “Notas Para el Estudio de la Ideología de la Revolución Cubana” y “Cuba: Excepción Histórica o Vanguardia en la Lucha Anticolonialista”, escritos en 1960 y 1961 respectivamente, antes de la declaración oficial del carácter socialista de la revolución cubana.
En el primero precisó la filiación marxista del proyecto revolucionario y argumentó su tesis que plantea que “La Revolución Cubana toma a Marx donde éste dejara la ciencia para empuñar su fusil revolucionario”… En el segundo, valoró el nexo entre las luchas anticoloniales y el tránsito al socialismo, a la vez que analizó la originalidad de la revolución cubana gestada desde el subdesarrollo[16]. Esos trabajos son antecedentes de “El Socialismo y el Hombre en Cuba” (1965) donde logró una enjundiosa síntesis de sus concepciones sobre el marxismo y la transición socialista, sobre el ser humano, la ética y los valores, resaltando el peculiar liderazgo de Fidel y el rol del Partido[17]. Ese trabajo también tiene la impronta de sus incursiones en la filosofía y de sus estudios críticos sobre el manual de economía política de la URSS.
En línea vinculada con concepciones de Fidel, de manera orgánica el Che jerarquizó el papel de la conciencia en la construcción socialista, luchó contra el peligro del burocratismo, y reivindicó la crítica como método para el desarrollo de la teoría y para la legitimación de la política, a la vez que fue profundamente dialéctico, oponiéndose a las llamadas verdades eternas: …“si nuevos hechos determinan nuevos conceptos, no se quitará nunca su parte de verdad a aquellos otros que hayan pasado”, expresó en 1960[18].
Ambos destacaron la necesidad de estudiar el marxismo en sus fuentes originales y defendieron el debate sobre complejidades y contradicciones inherentes a la construcción del socialismo. Estas fueron premisas del estilo de dirección del Che en las diferentes responsabilidades que ocupó entre 1959 y 1965 en las que desplegó una convivencia política favorable a la polémica entre revolucionarios en la búsqueda de las mejores decisiones.
Con altura intelectual y política ambos valoraron los avances de la URSS y otros países socialistas, su rol internacional y su solidaridad con Cuba. A la vez, desde el marco de sus respectivas responsabilidades, tuvieron una mirada crítica sobre diversas facetas de aquellas experiencias y sobre el dogmatismo en la interpretación de la teoría revolucionaria marxista y leninista.
Sin desconocer influencias que tuvo en Cuba el llamado socialismo real, las concepciones de Fidel sobre el socialismo nunca comulgaron con posiciones estandarizadoras del ideal socialista. Valga un ejemplo cuando dejó claro que “El movimiento comunista internacional, tal como lo concebimos nosotros, no es una iglesia, no es una secta religiosa o masónica que nos obligue a ratificar cualquier debilidad (…) cualquier desviación, que nos obligue a seguir una política de compadreo con todo tipo de reformista y seudo revolucionario (…) si en cualquier país los que se llaman comunistas no saben cumplir con el deber, apoyaremos a aquellos que, aun sin apellidarse comunistas, actúan como verdaderos comunistas en la acción…”[19]
Manuel Piñeiro: “El Che nunca se sintió ni derrotado, ni desmoralizado”
También cuando planteó que la proyección socialista de la Revolución Cubana se hace acorde a las tradiciones y necesidades del país y sin ser incondicional de otro país socialista: “La Revolución Cubana seguirá su línea propia (…) no será jamás satélite de nadie, incondicional de nadie, ni pedirá jamás permiso a nadie para mantener su postura en lo ideológico en lo interno y en lo externo”[20].
En esa línea, y refiriéndose a complejidades propias de la transición al socialismo, el Che reflexionó en variadas ocasiones como se evidencia en la recopilación de sus trabajos que con el título “Apuntes críticos a la economía política” publicó el Centro Che Guevara en colaboración con Ocean Sur[21]. También debe destacarse los significativos aportes de Che Guevara a temas poco tratados en los manuales publicados en la URSS, como son los referidos al ser humano, las subjetividades, la juventud y la formación de valores. Son temas que están presente en las concepciones de Fidel, a los que se unen los referidos al nexo entre política, educación y cultura y sobre la dialéctica entre dirigentes y pueblo, aportando a una concepción de la democracia en la construcción del socialismo[22].
SUJETO DE LA REVOLUCIÓN Y PODER POLÍTICO
Uno de los temas matrices de la teoría marxista forjada en las condiciones del siglo XIX es el relacionado con la toma del poder político por la clase obrera como sujeto de la revolución social y representante de otras clases trabajadoras, junto con la creación de condiciones para preservar ese poder.
Sin ignorar esa perspectiva, pero a partir de las condiciones de Cuba, Fidel y el Che identificaron el pueblo como sujeto colectivo de la revolución y protagonista del nuevo poder político. Tuvieron posiciones complementarias como se evidencia en dos textos de trascendencia política, “La Historia me Absolverá”, alegato de la auto defensa de Fidel en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada en 1953 y programa de la naciente revolución, y “El Socialismo y el Hombre en Cuba” escrito por Che Guevara en 1965 donde magistralmente sintetiza sus posicionamientos políticos e ideológicos. A pesar de ser textos elaborados en momentos y con objetivos diferentes, tienen en cuenta el cambio cultural que significa un proceso revolucionario que debe sustentarse en el pueblo convertido en sujeto de la labor política, y por ende de la democracia.
Este es uno de los asuntos más complejos de la revolución social en las condiciones contemporáneas, que en el caso de Cuba fue desarrollado por Fidel y Che Guevara con dos coincidentes precisiones: 1) la reivindicación de la raigambre popular de la revolución, sobre la base de un sujeto plural que Fidel identificó con su concepto de pueblo -‘si de lucha se trata’[23]- y que el Che identificó con “masa” como un ente activo e interactuante[24]; y 2) el protagonismo que debe tener el pueblo o la masa encabezados por los trabajadores como núcleo del poder político de naturaleza popular, garante principal de la revolución, y por tanto del proceso hacia el socialismo.
Al analizar el conjunto de la obra de los dos revolucionarios puedo afirmar que los aportes de ambos sobre la amplitud del sujeto revolucionario plural y el lugar de los trabajadores manuales e intelectuales en Cuba, no significó prescindir de las tesis del Manifiesto Comunista sobre el protagonismo de la clase obrera según las condiciones del siglo XIX, pero sí eludía su reproducción mecánica en cuanto a los conceptos de obrero o proletario, para encontrar lo que es esencial para la transición socialista: la conversión del trabajo en el valor y la vía para el avance de ese proceso y como medida para definir la naturaleza de lo popular.
En estas complementarias concepciones están las bases para la proyección del sistema político y la democracia en la construcción del socialismo en Cuba, asunto al que ambos brindaron especial atención desde 1960.
El enfoque fidelista en La Historia me Absolverá, y en otros textos, muestra la relación entre las medidas nacional liberadoras con la solución a los problemas que afectaban a las clases y sectores populares que en las circunstancias de Cuba podían llevar adelante la revolución: los obreros, campesinos y trabajadores manuales e intelectuales[25]. A la vez Fidel jerarquizó los factores subjetivos expresados en “si de lucha de trata” que implica la toma de conciencia del pueblo, de ahí que su educación y cultura política están en las bases de ese programa y han sido objetivos presentes a lo largo del proceso revolucionario[26].
Desde esas perspectivas y con visión política Fidel desarrolló su proyecto de unidad de la nación cubana que fue altamente valorado por el Che al reconocer su afán de auscultar la voluntad del pueblo y su “capacidad de aglutinar, de unir, oponiéndose a la división que debilita” junto con su capacidad de dirigir la acción del pueblo; su amor infinito por él, su fe en el futuro y su capacidad de preverlo[27].
El objetivo y la lógica de Fidel son reiterados por el Che en “El Socialismo y el Hombre en Cuba”. Igual que “La Historia me Absolverá”, ese texto destila pasión y convicciones revolucionarias y aporta al desarrollo de las relaciones políticas en la construcción del socialismo al reconocer la interacción que debe existir entre los tres actores fundamentales de ese proceso: el ser humano, el pueblo conceptualizado como masa y la vanguardia[28]..
En esa dialéctica están las claves del avance de la transición socialista por su influencia en la consolidación del nuevo poder político, consciente de que no habrá socialismo sin participación de las masas y que los dirigentes deben subordinarse a ellas ya que el liderazgo no puede imponerse, sino que se gana y se ejerce con austeridad y sacrificio a partir de su capacidad de interpretar los anhelos de las masas, o sea, del pueblo.
Al valorar el rol de los dirigentes Che Guevara introdujo el concepto “conexión estructurada con la masa” que valida a los dirigentes por su capacidad de interpretar al pueblo y no a la inversa, y es una de las cualidades que más valoró en Fidel: su capacidad de auscultar las reacciones y necesidades de las masas.
El tema se vincula con la correlación entre ética y política, perspectiva desde la cual ambos concibieron las responsabilidades de los dirigentes en Cuba. A la vez vieron la ética en el socialismo en otros planos, como es la relación entre individuo y sociedad con la identificación y búsqueda de los valores que deben impregnar las subjetividades humanas y el quehacer social, con influencias mutuas. Ejemplos de esa concepción, expresada en momentos y perspectivas diferentes, son el concepto “Hombre Nuevo” construido por Che Guevara y la síntesis que Fidel hace de su concepto “Revolución”.
En ambos casos se resalta la ética que debe mover a los seres humanos, a los servidores públicos y a la sociedad en su conjunto. En el caso de “Hombre Nuevo” el Che reconoce el enriquecimiento de la individualidad a través de motivaciones y compromisos de la vida en sociedad. Es el ser humano permeado por valores éticos e influido por la revolución y viceversa[29]. Desde otro plano el concepto “Revolución” sintetizado por Fidel en el año 2000 expresa la interrelación ser humano-sociedad cuando subraya los valores éticos inherentes al proceso revolucionario con evidente comprensión de que adquieren dimensión social si forman parte del sentir y actuar individual de todos[30].
Ideas del Che sobre la revolución social en nuestra América: seis aproximaciones
PALABRAS FINALES
Son muchas las razones que demuestran la vigencia del pensamiento y la obra de Fidel Castro y Che Guevara para legitimar e impulsar las luchas contra hegemónicas y antisistémicas que con dificultades se despliegan contra las políticas imperiales en dos planos de acciones reivindicativas: hacia el interior de los países, Cuba por ejemplo, y en el plano internacional.
En esas luchas se contraponen dos polos opuestos, la seudocultura imperial asociada a la violencia y la guerra que trata de doblegar la ira y la esperanza popular y la cultura marxista y antiimperialista potenciada por Fidel y Che Guevara a favor de la dignificación humana y la justicia social con solidaridad, internacionalismo, resistencia y autoestima de los pueblos
La primera apuesta al desmontaje de los paradigmas y los símbolos asociados a procesos emancipatorios, profundizando en las debilidades y no en los logros de los países que han decidido enfrentar procesos antiimperialistas o socialistas y que son sometidos a diferentes fórmulas de “tortura” para que desistan continuar por ese camino de liberación nacional.
El segundo es el legado del marxismo fidelista y guevariano a favor de la construcción del socialismo como alternativa válida para lograr la liberación nacional y la justicia social que enriquece la teoría de la revolución social y los sentidos actuales de la lucha de clases, y que recuerda que en el marxismo originario y en la obra de Lenin no se encuentran las recetas para encausar procesos revolucionarios específicos, los que siempre tendrán elementos inéditos acorde con las peculiaridades nacionales. Ejemplo de esa posición fue el respeto de ambos revolucionarios a las diferentes formas de lucha por un mundo mejor como lo fue el gobierno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende en Chile. No es posible olvidar el apoyo de Fidel a aquel proceso, ni la hermosa dedicatoria de Che Guevara al obsequiar su libro sobre la guerra de guerrillas a Allende donde reconoció que por diferentes caminos perseguían el mismo ideal.
Hoy, cuando millones de seres humanos se plantean luchar por un mundo y una sociedad más justa y cuando en varios países el movimiento popular, junto con intelectuales y académicos, retoman la crítica al capitalismo y al imperialismo, las concepciones de Fidel y Che Guevara contribuyen al análisis y a la transformación del injusto orden social imperante. De igual forma ocurre en Cuba en las condiciones de transformación del modelo de desarrollo hacia el socialismo
Las concepciones de ambos se convierten en un valioso legado teórico y sociopolítico a favor de una sociedad más justa. Tienen la peculiaridad de haberse desarrollado en un mismo proceso revolucionario y con altos niveles de correlación con la práctica social y con los compromisos éticos presentes en la vida y obra de ambos.
Los temas que analizaron con sensibilidad humanista forman parte del resurgido debate sobre el socialismo, teniendo en cuenta las experiencias fracasadas, los nuevos escenarios históricos, y las características del capitalismo/imperialismo en la actualidad. Forman parte de la agenda de las ciencias sociales que tienen la posibilidad de contribuir a la sistematización de tan rico pensamiento y de sus aportes. Hacerlo contribuye al logro de nuevos peldaños teóricos y prácticos a favor del mundo mejor al que millones de personas aspiran.
Notas:
1. Dra. En Ciencias Filosóficas. Investigadora Titular y de Mérito del Instituto de Filosofía, especializada en teoría sociopolitica y en investigaciones sobre la sociedad cubana contemporánea. Vicepresidenta de la Academia de Ciencias de Cuba. Tiene decenas de publicaciones en libros y revistas cubanas y en otros países.
2. Fidel Castro, Discurso en la sede del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana, 2 de abril de 1977, http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1977/esp/f020477e.html
3. Entrevista en la revista Joven África el 22 de marzo de 1965. En Che Guevara and the FBI.The US political police dossier on the Latin American revolutionary. Editado por Michael Ratner y Michael Steven Smith, Ocean Press, 1997 p 128. (Traducción de la autora)
4. Ver “Fidel y la Religión, Conversación con Frei Betto”, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1985 pp 163 y 164.
5. Ver Olga Fernández Ríos: El marxismo en Fidel Castro: Estado y transición socialista. Marx Ahora, Nro. 34, La Habana, 2012
6. Sobre el uso de ambos términos como sinónimos ver Fernández Ríos Olga: Dilemas sociopolíticos de la transición socialista en Cuba. Sello Editorial Filosofía.cu, La Habana 2015
7. Fidel Castro: Discurso 18 de octubre de 1967.http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1967/esp/f181067e.html
8. Ernesto Che Guevara: Escritos y discursos 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1977 p 394
9. El comunismo … “no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente” Carlos Marx y Federico Engels: La Ideología Alemana, Editora Política, La Habana, 1979, p 35.
10. Fidel Castro, discurso el 2 de enero de 1967. Ediciones OR, No. 1, La Habana, p. 34
11. Fidel Castro Discurso en su investidura como Profesor Honoris causa de la Universidad Carolina de Praga, 22 de junio de 1972 http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1972/esp/f220672e.html
12. También destacó que Lenin les esclareció el papel del Estado y la necesidad de crear un poder revolucionario. Ver Castro, F. Discurso con motivo al XX Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada (26-7-73). Ediciones COR, No. 7, La Habana, p. p. 9 y 10.
13. “Si las raíces y la historia de este país no se conocen, la cultura, política de nuestras masas no estará suficientemente desarrollada. Porque no podríamos siquiera entender el marxismo, no podríamos siquiera calificarnos de marxistas si no empezásemos por comprender el propio proceso de nuestra revolución…y de desarrollo de la conciencia y del pensamiento político y revolucionario de nuestro país…. Si no entendemos eso, no sabremos nada de política”. Fidel Castro Discurso el 10 de octubre de 1968, Ediciones COR. N. 21, 68. p. 18.
14. Ver Fidel Castro: Discurso el 13 de marzo de 1962, Ediciones OR, No. 9, La Habana.
15. Ernesto Guevara Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana en “Che Guevara Presente. Antología mínima” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011 p 130
16. Ver Ernesto Guevara Cuba: ¿Excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista?, Ob cit pp 137-150
17. Ernesto Guevara: El Socialismo y el Hombre en Cuba. En Che Guevara Presente. Antología Mínima, ob cit, pp 224-242.
18. Ernesto Guevara: Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana, en ob cit p. 129
19. Castro, F. Discurso en conmemoración del X Aniversario del Asalto al Palacio Presidencial (13-3-67), Ediciones OR, No. 7, La Habana, p. 28 1967.
20. Fidel Castro, Discurso con motivo del VIII aniversario de la Revolución Cubana (2-1-67). Ediciones OR, No. 1, La Habana, p. 34 1967.
21. Ver la recopilación de análisis de Che Guevara que con el título “Apuntes críticos a la economía política” publicó el Centro Che Guevara y Ocean Sur, 2006. Editora María del Carmen Ariet.
22. Ver Olga Fernández Ríos: Socialismo y democracia en el pensamiento político de Che Guevara. Marx Ahora, Nro.3, pp 26-30
23. Fidel Castro Ruz La historia me absolverá. Edición anotada, (1953-1954), Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1993, p. 53-55.
24. “Aparecía en la historia de la Revolución Cubana…la masa. Este ente multifacético no es… la suma de elementos de la misma categoría… que actúa como un manso rebaño…sigue sin vacilar a sus dirigentes, fundamentalmente a Fidel Castro, pero el grado en que él ha ganado esa confianza responde a la interpretación cabal de los deseos del pueblo, de sus aspiraciones, y a la lucha sincera por el cumplimiento de las promesas hechas.” Ernesto Che Guevara: El Socialismo y el hombre en Cuba, en Che Presente. Antología Mínima, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 2011, pp. 225-226.
25. En La Historia me Absolverá se reconoce el protagonismo de obreros y campesinos como gestores y beneficiarios de las medidas que se proyectaban. Sobre ese documento Fidel señaló que muestra que ya se apartaba del capitalismo. Ver Fidel Castro: Discurso pronunciado el 26 de julio de 1973. En Granma, 27 de julio de 1973, p.2.
26. Siempre Fidel expresó la necesidad de involucrar a las masas populares y contribuir a su formación política para generar un movimiento de masas sin el cual no hay revolución y en esa concepción asimiló elementos de la teoría leninista de la revolución. Ver M. Aguirre, I. Monal y D. García Ronda: El leninismo en La historia me absolverá, Editorial de Ciencias sociales, La Habana, 1980, p. 7.
27. Ernesto Che Guevara: Cuba: ¿Excepción Histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista?, en Che Guevara Presente. Antología Mínima, Editorial Ciencias Sociales, La Habana 2011 p. 138.
28. Ernesto Che Guevara: El Socialismo y el hombre en Cuba, en Che Presente. Antología Mínima, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 2011, pp. 225-230.
29. “El Socialismo y el Hombre en Cuba en ”Che presente. Antología Mínima”. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2011, p 230
30. Ver Fidel Castro: Discurso en ocasión del primero de mayo de 2000, Granma, La Habana, 2 de mayo de 2000.






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