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Estamos viviendo una profunda confrontación sistémica entre China y Estados Unidos. Una entrevista para comprender el contexto mundial

Entrevista a Enrique Dussel Peters para Blog América.

 

Enrique Dussel Peters es un economista y politólogo mexicano, profesor de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha colaborado y coordinado investigaciones y consultorías para la UNAM, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otras instituciones. Actualmente es uno de los intelectuales latinoamericanos más destacados en el estudio de las relaciones de esta región con China. Es el Coordinador del Centro de Estudios China-México (Cechimex) de la Facultad de Economía de la UNAM y de la Red Académica para América Latina y el Caribe (Red ALC-China).[1]

 

Blog América acude a la voz de Dussel Peters en aras de comprender mejor el contexto global de cara a los desafíos que tenemos los países de América Latina y el Caribe. Consideramos de primer orden

 

Magdiel Sánchez Quiroz, entrevistador:

 

Empecemos con una cuestión muy elemental, desde la inmediatez desde la cual el común de la gente de América Latina ve a China, hay dos referencias contradictorias: una relacionada con el Made in China, lo que llega de China son productos malos, baratos y de desperdicio, “no compres esto porque es chino”; a su vez hay una admiración creciente hacia ese país, que lo concibe como un mundo del futuro. La gente mira videos en TikTok o en alguna de esas plataformas, sobre los procesos de robotización y automatización de las ciudades chinas. Entonces, ¿cómo tener una visión más aproximada a la realidad? ¿Cuál de esas dos chinas existe? ¿Cuál de estas nos llega a América Latina?

 

Enrique Dussel Peters, entrevistado:

 

Primero que todo yo te diría: existen muchas chinas. China tiene casi 10 millones de kilómetros cuadrados, 1400 millones de habitantes, culturas y civilizaciones milenarias diversas de más de 4 mil años de existencia.

1400 millones de habitantes es, a grandes rasgos, el doble de América Latina y el Caribe. Cuando uno habla de América Latina y el Caribe, alguien dice: “Quiero ir a visitar América Latina y el Caribe, ¿qué me sugieres?”. Yo siempre digo: de las Malvinas a Tijuana está La Habana y está Belice; está Ecuador y está Machu Picchu ¿Cuánto tiempo tienes? Tres días, híjole. Está duro, ¿no?

Esto para llamar la atención controversial ante la generalizada ignorancia y también racismos que existen en América Latina y el Caribe con respecto a Asia y con respecto a China. Es importante comprender que China es la principal economía del mundo (tomando el producto interno bruto medido en poder de compra). Desde 2016, Estados Unidos es la segunda. Esto lo dice el Fondo Monetario y el Banco Mundial. Y nosotros seguimos creyendo que Estados Unidos es la primera y entonces renegociamos el TMEC, le rogamos una relación de largo plazo en todos los aspectos. El mundo ha cambiado y muchas de las élites, incluyendo las académicas, no nos hemos dado cuenta y seguimos concentrados en que lo más importante es Estados Unidos y la Unión Europea.

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Además, en el último lustro, China se ha convertido en el líder tecnológico. Hoy en América Latina y el Caribe las principales importaciones de China son bienes de capital. Es decir, estamos importando productos de la mayor relevancia, para el funcionamiento, el aparato productivo. Importamos más bienes de capital de China que de Estados Unidos o de la Unión Europea. Entonces, eso significa que además de baterías, calzado, ropa interior que se vende en el metro Insurgentes, en Tepoztlán, en La Habana o donde fuera, estamos importando para autopartes automotrices, telecomunicaciones, electrónica.

Tenemos que comprender que China ya no es solo calcetines y ropa interior, sino que son antenas de empresas chinas que tienen el monopolio en México y en América Latina para que tú y yo podamos tener este diálogo. De otra forma no lo podríamos tener.

He señalado dos temas, pero podría señalar otros 20 para simplemente contextualizar en tiempo y espacio, como decía el viejo Carlos Marx, la relevancia de China en el 2000, el 2026 y en el siglo XXI.

Todo esto nos lleva a una discusión conceptual en la que hemos estado trabajando los últimos 25 años, por fuera de lo que pulula en los análisis regionales sobre China, que suelen ser cuadros y gráficos tipo “en mayo cayó 3%”, “en junio subió dos y en julio…” ¡En fin! Un análisis descriptivo que duerme a cualquiera. Lo relevante es una discusión conceptual, para empezar una discusión medianamente estructurada en torno a tres conceptos[2]:

Primer concepto: Un proyecto de globalización con características chinas. Esto es de la mayor relevancia en las discusiones con Estados Unidos, Cuba, México, Venezuela, incluso con países con los que China no tiene relaciones diplomáticas como Paraguay, Guatemala y otros: la propuesta de hace más de una década por parte de China con respecto al resto del mundo y al Sur Global.

Segundo concepto: nuevas relaciones triangulares. En el siglo XXI estamos viviendo una profundísima confrontación sistémica entre Estados Unidos y China. El reto es qué hacemos terceros países y regiones. Cuba, México, Argentina, Brasil, pero también Vietnam, Alemania o países africanos. Nuevas relaciones triangulares en contra de discusiones sobre la nueva Guerra Fría, el multilateralismo, etcétera. Tenemos dos grandes potencias. No demerito a Brasil, ni a Rusia, ni a la India, pero no están al nivel de Estados Unidos ni de China. Nuevas relaciones triangulares. Eso exige una agenda muy concreta de México, Brasil o Ecuador sobre telecomunicaciones, inversiones, turismo, cientos de temas ¿Quieres tener Institutos Confucio? Te va a llamar la embajada de Estados Unidos y te va a decir: por qué tienes a estos espías chinos en la UNAM. En la UNAM tenemos orgullosamente un Instituto Confucio, seis en México en la actualidad.

Tercer concepto: El sector público en China. El sector público en China es una institución que no existe históricamente o en la actualidad en algún otro lugar.

 

El sector público en China, desde 1949 con la República Popular China, se caracteriza por dos componentes: Por un lado, tiene una profundísima y violenta competencia entre las propias empresas de propiedad pública.
El sector público es la suma del gobierno central, pero también de las ciudades, provincias y municipios. Entonces existen empresas automotrices, de textiles, etc, de propiedad pública que compiten entre sí. Competencia violenta. Por otro lado, el sector público está bajo la coordinación del Partido Comunista de China.

Hoy en día, el 40%, el producto interno bruto de China es propiedad del sector público. No existe ningún otro país en el mundo en donde el sector público represente siquiera el 5% del producto interno bruto bajo características de competencia y coordinación.

¡Wow! ¡Qué bárbaros estos chinos sacaron una batería eléctrica para autos que pesa 200 kilos! No es un milagro ¡Milagros al Vaticano! Se trata de un sector público, ingenieros del Partido Comunista de China, que vienen trabajando hace 25 años en eso. Empezaron con baterías de 200 gramos para celulares, hoy en día son de 250 kilogramos y son el núcleo de los autos eléctricos. Actualmente China produce el 75% de los autos eléctricos a nivel global.

Insisto, estamos en un nuevo mundo socioeconómico:  China como mayor economía y líder tecnológico. Desde ese contexto es que tenemos que comprender, desde una perspectiva latinoamericana y caribeña, a la República Popular China.

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MSQ: Ante lo que tu nombras como nuevas relaciones triangulares, hemos visto en América Latina, por lo menos desde el gobierno de Trump, un recrudecimiento de la violencia y el control imperial de Estados Unidos sobre la región. La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional directamente busca cerrarle el paso a China ¿Cómo pueden pensarse las posibilidades de relaciones triangulares en un escenario en el que Estados Unidos está asumiendo ese tipo de relaciones como una guerra?

 

EDP: Yo invitaría de nuevo a revisar con mayor detalle conceptos en tiempo y espacio, como el de nuevas relaciones triangulares. Desde 2017, en la primera presidencia de Donald Trump, se reconoce a China como un igual, una gran potencia. En inglés se habla del great power competition. Pasa en la primera presidencia de Donald Trump, luego con Biden y se refuerza en la segunda presidencia de Trump.

Para seguir respondiendo añadiría un cuarto concepto: security shoring. Hay una cantidad enorme de shorings, el onshoring, offshoring, nearshoring ¿De qué tratan todos esos conceptos? La relocalización de procesos la conocemos en México, Centroamérica y el Caribe desde los años 60. Pero no estamos hablando de lo mismo. Desde 2022, con Joe Biden se planteó la relación de Estados Unidos con respecto a China como un tema de seguridad nacional. De allí el concepto de security shoring. Es decir, todas las relaciones de Estados Unidos con China en comercio, turismo, academia, cultura y docenas de temas, pasan primero por la seguridad nacional de Estados Unidos. Entonces, la importación de autos eléctricos puede afectar a la seguridad nacional. Telecomunicaciones, también. Las universidades estadounidenses tenían más de 100 institutos Confucio. Hoy en día no queda ninguno. Todos fueron cerrados por el Departamento de Estado Los académicos que trabajamos sobre China en América Latina no recibimos visa de Estados Unidos.

Desarrollamos el concepto de security shoring y sus implicaciones en Ecuador, en México y en Argentina. Esto ocurre desde 2022. A partir de enero de 2025, cuando regresa Donald Trump, todas sus nuevas órdenes ejecutivas, que son más de 130, empiezan hablando de un problema de Seguridad Nacional a causa de China. Dice Estados Unidos, una y otra vez: No quiero ver a empresas chinas, no quiero ver a institutos Confucio, no quiero ver comercio con China, no quiero ver insumos chinos, no quiero ver al turismo chino. No es solo un tema comercial. Es lo que se está discutiendo en las últimas rondas de renegociación del TMEC entre México y Estados Unidos.

El principal tema es la seguridad económica. Es un concepto muy diplomático. En el caso de México, Trump le exige que no comercie con China. Pero ¿cómo haces si China es el líder tecnológico y las empresas estadounidenses establecidas en México son las principales importadoras de productos chinos? Los autos dicen Made in México, pero tienen llantas chinas, arneses chinos, monoblocks chinos. Entonces ¡dile a General Motors y a Ford que no importen desde China! Pequeñas contradicciones de las nuevas relaciones triangulares.

Estos conceptos de nuevas relaciones triangulares y security shoring desde una perspectiva estadounidense, generan enormes tensiones.Donald Trump fue a Pekín este año y dijo ¡Xi Ying Ping es mi gran amigo! ¡Qué bello país! Sólo le faltó decir ¡qué bello partido tienen! No lo dijo. Nótese el sarcasmo. Pero al mismo tiempo le exige a América Latina y el Caribe que rompa con China. Le dice a Claudia Sheinbaum: si te encuentras con Xi Ying Ping atente a las consecuencias.

Debajo de la coexistencia pacífica bilateral, el contexto es de una profunda confrontación sistémica, sistemas políticos, sistemas económicos diferentes. Eso demanda una agenda con respecto a Estados Unidos. No podemos cerrar los ojos y decir, no existe Estados Unidos, pero tampoco podemos ignorar a China. En muchas élites en América Latina se plantea si nos relacionamos con Estados Unidos o con China. Esa discusión es profundamente ignorante. Se requiere una agenda estratégica general, pero muy específica. ¿Voy a permitir que Huawei, la empresa en telecomunicaciones más avanzada, más barata, más comprobada, invierta en México, en Belice, en Uruguay o no? 
Y si no, entonces me tendré que atener a AT&T que tiene la 4.5G, cuesta 3,4 o 5 veces más y renunciaré a la 6G que ya está discutiendo Huawei. ¡Bienvenidos a una enorme tensión!

Un par de meses atrás se reunieron 17 mandatarios de América Latina en Miami en el Escudo de las Américas para fortalecer una perspectiva, entre otras cosas, anti China. No participaron los grandes países de América Latina ni del Caribe.  Pero ¿Quién es el principal país importador en Paraguay? China y sin tener relaciones diplomáticas. No tienen relaciones. Pero China es su principal país importador. Contradicciones de la vida.

BLOG AMÉRICA ENTREVISTA A FREI BETTO (II)

 

MSQ: En ese escenario, el desafío para los países de la región tiene que ver, entonces, con cómo asumir esa relación tan compleja en medio de esa tensión que se anuncia como permanente. Consecuentemente ¿Cómo poder avanzar en esa perspectiva frente a la hostilidad creciente de Estados Unidos?

En ese intento por reformular las relaciones, el ejemplo de la Unión Soviética siempre vuelve. Por lo menos desde muchas posiciones de izquierda se tiene una cierta esperanza de que en condiciones tan complejas y adversas, un factor externo actué para posibilitar un cambio en la correlación de fuerzas. Se tiene presente el Consejo de Ayuda Mutua Economía de la URSS y entonces, se mira a China como ese posible aliado que puede ayudarnos. ¿Qué tan probable es esto? ¿Cómo crees que puede ser el camino para revertir ese escenario de tanta hostilidad hacia los esfuerzos que intentan plantearse por fuera de la dinámica de supeditación a Estados Unidos?

 

EDP: China ya ha cambiado esta configuración en el siglo XXI. No tendríamos la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, firmada a inicios de diciembre de 2025 por la Casa Blanca, si no existiera China. El planteamiento explícito es: no quiero competidores y actores extras regionales ¡Léase China! No está hablando de la India, no está hablando de Rusia. Hablan de China. Porque este continente es mío y yo hago lo que quiero, dice Estados Unidos.

Sorprendentemente, en las mismas fechas, China lanzó un documento de estrategia de largo plazo. En el documento chino la palabra cooperación aparece más de 150 veces en sus 20 páginas. Cooperación en cultura, en educación, en ciencia y tecnología, en deportes, en seguridad nacional, en energía nuclear. En contraste, en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el concepto de cooperación aparece tres veces y exclusivamente en el ámbito militar. Yo no voy a cooperar con algo que es mío, dice Estados Unidos.

Estamos frente a dos visiones bien diferentes. La respuesta de Estados Unidos viene muy tarde. Desde el Centro de Estudios China-México (Cechimex) y la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China, venimos analizando cómo, desde finales de los noventas, la presencia china en América Latina y el Caribe viene creciendo dramáticamente.
Siempre digo, un poco con sarcasmo, imaginémonos un día sin China en América Latina y el Caribe. Caminaríamos descalzos, sin calcetines, sin ropa interior. No tendríamos telecomunicaciones. Los puertos y aeropuertos y metros no funcionarían. Complicado. 
Pero claro, Estados Unidos se enteró vía ese security shoring en el 2022 de esta nueva realidad y dijo ¿Qué hace China nuestro patio trasero? Pues ya están metidos en la cocina, en la alcoba. La respuesta estadounidense viene muy tarde.

En fin, se trata de un proceso complicado donde, con base en el concepto de nuevas relaciones triangulares, la exigencia es una agenda y una estrategia nacional diferente en Paraguay, Argentina, en Colombia, en México. Una estrategia con Estados Unidos y con China. En la mayoría de los casos, sorprendentemente, los países latinoamericanos hemos fallado ante la ausencia de una agenda específica.

Recomiendo leer mi texto: “México ante una encrucijada histórica Entre la nueva seguridad nacional de Estados Unidos y la cooperación con China”.  Allí hay nueve propuestas de qué hacer en el corto plazo con respecto a China, en términos macro, en términos estratégicos y con respecto a temas específicos.

La mayoría de los países dedican 26 horas diarias a Estados Unidos y a buscar reaccionar ante las ocurrencias de Donald Trump ¿Y China qué? Nada. Hablaremos de China cuando termine con Trump y sus exigencias. Ya nos dijo Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos para las negociaciones del TMEC con México, van a hablar con nosotros en 2027. Y México va a postergar el diálogo con China por eso. No es nuevo. Llevamos 30 años en esa misma dinámica. En el COVID se dijo que no se podía hacer eso, que no estábamos preparados ¿Qué queremos con respecto a China? ¡Quién sabe!
Ni Argentina, ni Brasil, ni Honduras, ni México le han dedicado suficiente al tema.

Desde 2008, China ha publicado tres documentos sobre su propuesta de relación con América Latina y el Caribe. Yo siempre digo con sarcasmo: hay un portafolio de opciones que ofrece China, desde un torneo internacional de ping pong hasta una central nuclear, y en medio ahí cientos de opciones ¿Qué quieres? ¡Híjoles! Mejor ping pong porque el resto la verdad es que no se nos vaya a enojar Washington. No sabemos lo que queremos con respecto a China. No estamos cumpliendo siquiera en el medio académico con académicos especializados con respecto a China. ¿Cuál es el pensamiento de Xi Yingping? ¿Qué es lo que propone? ¿Qué es el Partido Comunista de China? ¿Cómo son las provincias en China? Somos profundamente ignorantes sobre la principal economía del mundo y el líder tecnológico global.

¿Cómo son los turistas chinos? China fue el principal expulsor de turistas desde antes del COVID, y ya está recuperando esos niveles. Hablamos de 150 millones de turistas chinos. ¡Imagínate, con el 0.1% no te das abasto! Los turistas chinos no van a Tulum, no van a la playa en Colombia o a La Habana, sino que tienen otros intereses. Bueno, pues hay que dedicarse a ese turismo. Requieres guías que hablen chino, saber qué comen, qué toman, qué les interesa. No comen tortillas y mientras no les expliques lo que es una tortilla, el tequila o una pupusa o lo que sea, no funciona. Si lo logramos, no nos vamos a dar abasto. Pero por ahora no estamos cumpliendo, particularmente las élites latinoamericanas están fallando.

 

MSQ: En este desafío hacia el encuentro con China para reformular las relaciones regionales ¿se puede pensar que ese tipo de relaciones comerciales pueden avanzar, de alguna manera, hacia un escenario post- capitalista? ¿o son meramente capitalistas sin imperialismo estadounidense?

EDP: China y concretamente el Partido Comunista de China, son altamente pragmáticos. La mayoría de países latinoamericanos y caribeños ya cuentan con relaciones diplomáticas con China desde los años setentas, hace más de 50 años. Algunos países antes, algunos después, otros al día de hoy no.

¿Cuáles son las condiciones chinas para entablar una relación diplomática? El primer paso es el principio de una China. Taiwán es parte de China. Si no aceptas esta prioridad, esa nación no está dispuesta a entablar una relación diplomática. Y esa prioridad la fija también con Estados Unidos, con la Unión Europea, con Cuba, con México y con cualquier otro país. Detrás de eso está la no injerencia en asuntos domésticos. Tú no te metes en temas nacionales y yo tampoco interferiré en tus asuntos domésticos.

 

China inició relaciones diplomáticas con Chile, por mencionar un caso que me parece llamativo, bajo el mandato de Allende en 1970. Era un gobierno de centro izquierda y socialista. Hubo un golpe militar, se impuso un gobierno derechista que desapareció, mató a más de 3 mil personas, algunos consideran algunos dígitos más. Después salió Pinochet, continuó con gobiernos de centro izquierda, centro derecha, centro ¡qué sé yo! Y la relación se mantuvo. China quiere una relación con Chile. ¿Cuál es el límite de esta relación pragmática? Pues no lo he visto. Yo no he visto que China rompa relaciones con Nicaragua. Está debate. Personalmente me parecen lamentables los múltiples hechos en Nicaragua, aunque China continúa su la relación con Nicaragua y con países de derecha, centro derecha, centro izquierda. No tienes que ser un país comunista o socialista. Bolsonaro y Milei, hoy en día han sido muy críticos de China, pero las relaciones continúan.

Sería iluso buscar que China impulsara procesos de izquierda en América Latina y el Caribe. No lo ha hecho en América Latina ni en el Caribe, pero tampoco lo ha hecho en Asia, en Vietnam, en las Filipinas, en Indonesia, etc. China respeta el principio de una China. Eso es fundamental. Tú no te metes en asuntos domésticos, yo no me meto. Pero en occidente dicen: China es como nosotros, así es que les va a exigir y se va a meter y va a haber programas de choque y les van a exigir que reduzcan su gasto social para lograr menos inflación. No lo ha hecho en las últimas décadas.

En América Latina y el Caribe tendremos que tomar nuestras decisiones. Iniciar y permitir procesos políticos socioeconómicos propios. Discusiones sobre el viejo tema de la propiedad, porque la principal economía del mundo se maneja con una economía política del sector público, con un sector público y un sistema de la propiedad diferente. Se ha perdido por completo en América Latina y el Caribe el debate sobre la propiedad, incluso en partidos políticos de izquierda, tanto socialistas como comunistas.

En la principal economía del mundo, el líder tecnológico, 40% de su producto interno bruto es propiedad del sector público. El tema de la propiedad pareciera ser un no tema, un insulto y uno diría, propio de añoradores del pasado. La ciudad de Pekín responderá:  por eso estás como estás. Incapaz de diseñar un tornillo. Olvídate una batería eléctrica. Mis principales empresas, líderes tecnológicas son mayoritariamente públicas.

No se trata de copiar y pegar un modelo, pero sí exige una reflexión profunda sobre estas cuestiones y para conocer mejor a la contraparte china. Hasta ahora esto no ha sucedido.

Hay que hacer una tarea mucho más detallada para comprender lo que ofrece China ¿De dónde viene? ¿Qué instituciones tiene? ¿Qué es el Partido Comunista? ¿Cuáles son sus prioridades en el siglo XXI? ¿Cuál es el discurso de Xi Ying Ping en el 2026?
 ¿Qué es lo que ofrece en términos concretos? Eso no se ha hecho.[3]

BLOG AMÉRICA ENTREVISTA A FREI BETTO (I)

MSQ: Resalta por esta última intervención, y por varios elementos que has compartido, la cuestión concerniente al sector público en China, que tiene la propiedad correspondiente al 40% del PIB, que es rentable y competitivo. En contraste, en América Latina predominantemente se viene dando una reducción del sector público y se le considera poco rentable, se piensa que se debe dejar de invertir en el sector público…

EDP: Tienes un largo listado durante 40 años de neoliberalismo, donde hasta los partidos de derecha e izquierda en América Latina y el Caribe parecieran estar convencidos del tema. El tema de la propiedad no se toca.

 

MSQ: ¿Qué pistas podrías darnos para comprender mejor cómo es que opera el sector público en China? ¿Cómo interviene el Partido Comunista para que pueda tener esas características que no tiene América Latina?

EDP: En varias de las publicaciones que he trabajado se da una discusión muy detallada sobre el tema. Yo creo que el gran pensador al respecto es Deng Xiaoping. Desde finales de los setenta él abrió esta discusión.

Insistiría en esta discusión conceptual desde los setentas en China y las implicaciones que ello tiene hasta el 2026, cuando uno revisa la cadena global de valor, autopartes automotriz ¿Quién es el principal productor de autos en China hoy? Se llama BAIC. Poca gente se fija que el significado de las siglas son Beijing Automotive Industrial Corporation. Propiedad única de la ciudad de Pekín. Esto llamará la atención a mucha gente de izquierda, de derecha, de centro en América Latina y el Caribe ¿Cómo es que BAIC es propiedad de la ciudad de Pekín? Es como si la ciudad de Montevideo, Buenos Aires o la Ciudad de México fueran el principal productor de autos. BAIC produce más autos que todas las compañías instaladas en México juntas.

Me parece que la experiencia del sector público en China debería de discutirse abiertamente en los partidos políticos de izquierda y derecha, desde una perspectiva de un proyecto de desarrollo nacional ¿La propiedad es un concepto relevante para un grupo de temas estratégicos o no? ¿O seguimos como en el caso de México, que tenemos prácticamente sólo dos empresas públicas y las dos están técnicamente quebradas?. A ellas, durante décadas y décadas se les ha robado todo lo que se ha podido robar. Han sido la gallina de los huevos de oro. Ahora se dice que están quebradas, entonces hay que privatizarlas.

La invitación es a pensar en un sector público diferente, con prioridades, con procesos de competencia y con procesos de coordinación en el largo plazo. Es un sector público diferente al que conocemos en América Latina y el Caribe en las últimas décadas.

Pero para empezar una discusión sobre China, hay que reconocer un elemento más. China no solo destaca por un proceso de escalamiento tecnológico, líder global, sino que además destaca por un tema tan significativo, probablemente el más significativo, que es la reducción de la pobreza absoluta. China ha logrado eliminar la pobreza absoluta de 800 millones de habitantes en los últimos 40 años.Lo dice el Banco Mundial. 800 millones de habitantes es más que toda la población de América Latina y el Caribe. Y en México y América Latina seguimos discutiendo sobre la posibilidad de disminuir la pobreza absoluta. Damos dos pasos para adelante y tres para atrás, y allí vamos.  Vienen las delegaciones chinas para aprender lo que no hay que hacer. América Latina es un caso para no hacer.

MSQ:  Para cerrar, en los últimos meses se han intensificado los choques militares de Estados Unidos con países del este de Asia. Ocurren bloqueos militares en el estrecho de Ormus y en el de Bab El Mandeb.
Hay una tensión muy grande. Varios economistas indican que aún no llegan los impactos de esos sucesos y que aún faltan algunos meses para que el mundo entero sienta, de manera muy dura, este conflicto y los estragos que implican los retrasos en la circulación del crudo y de los demás hidrocarburos. En ese contexto de posible estallamiento de una crisis económica ¿Cómo puede expresarse ese escenario de crisis en América Latina en relación con la pugna entre China y Estados Unidos?

EDP: Estamos hablando explícitamente, me parece a mí, de esta nueva relación triangular en el siglo XXI. En el ámbito de esta exigencia de Estados Unidos, de su security shoring: México, Argentina, quien fuera, te atienes a mi política en contra de China, que favorece a mi seguridad nacional, o atente a las consecuencias. No se requiere doctorado en leyes, derecho o economía para decir: la Seguridad Nacional de Estados Unidos no es necesariamente la mía.

Las implicaciones de las erráticas medidas de este security shoring desde 2022 y, particularmente desde enero del 2025, al día de hoy han sido muy evidentes. El petróleo está a 100 dólares por barril y sigue en aumento. En casos como México, no hemos visto el aumento de la gasolina, pero es porque la empresa Pemex, volviendo al sector público, es la que carga con la diferencia. No nos damos cuenta en algunos países sobre el significativo aumento de los energéticos y las gasolinas de las camionetas, el transporte, mi auto sigue costando lo mismo, pero se va a crear un boquete fiscal enorme que tú y yo y otros vamos a pagar de una u otra forma. Nos enteraremos al final de año que el costo de la gasolina en Alemania hoy en día es de 45 pesos por litro, y acá seguimos pagando la mitad.

Entonces, el impacto es muy evidente. El impacto de todo esto, en ciertos países de América Latina, en términos de presiones por parte de Estados Unidos, es muy evidente. Pero yo te diría que, como contraparte también, estamos siendo testigos de un cambio tectónico.

Está muy de moda esta discusión de la geopolítica y la geoeconomía. Yo soy muy crítico del uso de esos términos. De lo que estamos hablando es de la competencia sistémica entre Estados Unidos y China. Y si es eso lo que quiere discutir bajo geoeconomía ¡pues llamale así! Pero hay muchos colegas que no saben de Estados Unidos ni de China, menos de su confrontación sistémica. Me parece importante concretar los temas y no caer en generalizaciones que están de moda en la actualidad vinculadas a temas del orden mundial (multipolar), la (nueva) Guerra Fría, los BRICS y otros. No estamos siendo testigos de un orden mundial multipolar, sino de una confrontación sistémica entre Estados Unidos y China y con proyectos de globalización contrastantes.

 

La presencia china en América Latina y el Caribe, no obstante las amenazas y chantajes de Estados Unidos, sorprendentemente sigue creciendo en comercio, en inversiones, en proyectos de infraestructura, en financiamiento, en temas culturales, en temas académicos, en temas tecnológicos.

México busca sustituir importaciones con poco éxito. Sin recursos, sin personal ni funcionarios especializados. La discusión es diferente en México que en Brasil. Brasil está a más de 7 mil kilómetros de Estados Unidos. Nosotros tenemos una frontera de 3 mil kilómetros con Estados Unidos. Es diferente que en Cuba, donde están planteando planes de invasión y que está en la mira de los halcones de Estados Unidos. La discusión es muy diferente en estos tres países y muchos otros. Pero de nuevo, es una nueva relación triangular en todos los casos. En todos China tiene una presencia todavía menor en el ámbito militar, pero muy significativa en otros ámbitos, y estoy seguro que si hablamos sobre estos temas en 10 años, continuará aumentando.

Hace 10 años hubiera sido impensable que China se convirtiera en el principal actor y competidor extra hemisférico en América. Ya son 10 años y van en aumento sustantivo. Estamos siendo testigos del ocaso de un imperio, con bombas nucleares, que tiene un sistema militar muy potente todavía, pero que en el ámbito productivo, comercial y de inversiones tiene un declive dramático, ni hablar en las nuevas tecnologías.

Estamos en condiciones en América Latina y el Caribe, incluyo a toda la región, de empezar a reflexionar sobre este proceso, porque el mundo, cuando se firmó el TLCAN y los acuerdos del libre comercio en los ochentas y noventas, ya no existe. El mundo ha cambiado dramáticamente desde entonces y el mundo de los tratados de libre comercio ya no existe. No existía en ese momento China y hoy en día China es el principal exportador, la principal economía global.

Entonces, ¿vamos a empezar a reflexionar y cambiar el chip en términos de políticas muy concretas hacia China o vamos a seguir en un debate altamente ideologizado? ¿Vamos a Miami y juramos religiosamente nuestra lealtad y nuestra fe religiosa ante el Imperio? ¿Qué crees? Pues mi principal importador es China, aunque le jure lealtad al emperador.

Todos hablamos de diversificación en América Latina y el Caribe(con respecto a Estados Unidos). En el caso de México, pero también en Centroamérica, el Caribe, en toda la región ¿qué significa diversificarse de Estados Unidos? Las políticas en el corto plazo, todas, indican que las políticas de Trump desde 2025 reconcentrarán el comercio con Estados Unidos.

El entrevistado invita a acceder a los siguientes portales para conocer más de las investigaciones sobre las relaciones de América Latina y el Caribe con China:

 

https://dusselpeters.com/

https://cechimex.org/

https://redalc-china.org/

 

[1] Invitamos a considerar varios de los argumentos aquí expuestos en los portales del Cechimex, la Red ALC-China y dusselpeters.com.

[2] Para un análisis detallado véase: Dussel Peters, Enrique. 2026. México ante una encrucijada histórica. Entre la nueva seguridad Nacional de Estados Unidos y la cooperación con China. Análisis socioeconómicoen: y propuestas para el siglo XXI. Instituto Nacional de Formación Política (INFP), MORENA: México, pp. 1-170. En: https://dusselpeters.com/inicio-2/.

[3] En 2025 la Red ALC-China ofreció, conjuntamente con la Universidad Renmin, un curso en línea titulado “Implicaciones globales del socialismo con características chinas en la nueva era” que puede consultarse íntegramente en: https://redalc-china.org/noticias-y-eventos/2025-curso-implicaciones-globales-del-socialismo-con-caracteristicas-chinas-en-la-nueva-era/.

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