Inicio / Artículos / Estrategia de Seguridad Nacional 2025: lo que dice y lo que oculta

Estrategia de Seguridad Nacional 2025: lo que dice y lo que oculta

Por Fernando M. García Bielsa

 

El 4 de diciembre de 2025, la administración del presidente Donald Trump publicó la ESN 2025, con unas 33 páginas de extensión.  Se trata de un documento que cada nueva administración presidencial estadounidense da a conocer para detallar sus prioridades, aunque evidentemente es la parte pública de supuestas definiciones estratégicas del gobierno.

Es un documento importante a considerar, aun cuando está muy marcado por la particular visión del mundo de Trump, quien como varios analistas reiteran está rodeado por un equipo de incondicionales, en su mayoría, incompetentes, y que ejercen escasos controles sobre el presidente.

 

En tales condiciones no es posible asegurar que el documento en cuestión esté completamente consensuado con la élite del poder, ni cuánto podría quedar del mismo, más allá de este segundo mandato de Trump. Este es un documento de comunicación pública, ajustado a tal fin y que, en breve, en unos tres años, será “actualizado” por la próxima administración de gobierno.

 

Presentan el documento pretenciosamente como “una hoja de ruta destinada a garantizar que Estados Unidos siga siendo la nación más grande y próspera de la historia de la humanidad, así como la cuna de la libertad en la tierra”. El mismo articula una visión geopolítica donde la seguridad hemisférica se fusiona fuertemente con sus intereses económicos.

Esta ESN debe ser leída también en el marco de la particular distancia entre los dichos y los hechos que viene moldeando la política exterior más bien incierta y poco predecible de esta administración. Ha sido emitida, además, en un contexto en el cual la elite yanqui padece una percepción de asedio e incertidumbres, y cuando buena parte de la conducción de la política exterior pretende contrarrestar la pérdida de hegemonía y el declive relativo del imperio mediante un militarismo arrogante y sin ataduras.

A todas luces, Trump no es aislacionista. No quiere retirar por completo a Estados Unidos de sus relaciones internacionales, y en el documento emitido por su administración, y que aquí analizamos, se adapta a la base política MAGA donde la seguridad nacional se plantea casi exclusivamente a través de las obsesiones trumpistas: inmigración, guerras culturales y nacionalismo. Pero “proteger al pueblo estadounidense”, según Trump, implica una política exterior activa.

Este tipo de documentos es redactado periódicamente por los sectores más poderosos de las administraciones estadounidenses, sobre todo los militares. Al compararlo con dos de los documentos de ese tipo más recientes, el publicado en 2015 por la administración Obama, y el del propio Trump en 2017 durante su primer mandato, puede comprobarse que este nuevo legajo contiene algunos elementos de continuidad, pero también no pocas “novedades”.

Estrategia de seguridad nacional estadounidense: el plan de la Casa Blanca contra Europa (texto íntegro)

 

La ESN-2025 ante la marcada declinación de la hegemonía yanqui

Esta “nueva estrategia” vuelve a evidenciar lo que verdaderamente está en juego para Estados Unidos: el riesgo creciente de perder la supremacía económico-financiera ante los sólidos avances de China y el surgimiento de nuevos sujetos estatales. De ahí la primacía del interés nacional absoluto, la redefinición contractual de las alianzas, una geopolítica en la cual se jerarquiza lo económico como herramienta de coerción, y una proyección internacional que relega lo multilateral priorizando lo bilateral de forma calculada.

Tal como su nombre indica se trata de una cuestión de seguridad nacional, según un término utilizado abusivamente y a conveniencia, tal como en los documentos de ese tipo emitidos por anteriores administraciones. Así, otorgan carácter de amenazas a su seguridad nacional a situaciones políticas que podrían ser resueltas mediante la negociación y acuerdos verificables.

El documento refleja una considerable tensión entre el pragmatismo económico y la línea dura estratégica. Las partes más detalladas del mismo se refieren a la política económica, e implica que su relación con el mundo debería generar un beneficio tangible, inmediato y mensurable para Estados Unidos.

Quizás el aspecto más llamativo de la ESN 2025 es una aparente redefinición radical de prioridades geográficas. Trump promete “restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”.

Se eleva a la América Latina y el Caribe a la categoría de “prioridad máxima, cuyos países son tratados como espacios de proyección del poder, una “zona de exclusión para actores extra hemisféricos, y como un espacio de acceso preferencial a recursos que son catalogados como propios por Estados Unidos y esenciales para su seguridad nacional.

Quiere esto decir, “en otras palabras, que afirmaremos y aplicaremos un «corolario Trump» a la doctrina Monroe”.

En ese sentido se precisa pretenciosamente que cualquier inversión china en infraestructura crítica, telecomunicaciones o energía constituye una amenaza directa a su seguridad.

Asimismo, hay como una amenaza de reiniciar una nueva época de intervenciones. En el documento se dice: “Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permite afirmarnos con confianza donde y cuando lo necesitemos en la región”.

Y agrega:

“Para un país cuyos intereses son tan numerosos y diversos como los nuestros, no es posible adherirse rigurosamente al no intervencionismo. Sin embargo, esta predisposición debería establecer criterios elevados para determinar qué constituye una intervención justificada”.

Los países latinoamericanos son tratados como espacios de proyección del poder exclusivo.  Se les ofrece una suerte de “protección” contra la influencia extra hemisférica (léase China, Rusia) a cambio de subordinación estratégica y acceso preferencial a sus recursos naturales y sus mercados.

 

Un documento ambiguo y engañoso

– La administración estadounidense proyecta una imagen de recuperación nacional que busca restaurar su fuerza mediante el aislamiento selectivo y el nacionalismo económico, luego de haber experimentado, y sufrir aun, un período de inestabilidad interna y fracasos en su política exterior y en sus aventuras militares.

– La nueva ESN de Trump aparente querer distanciarse de los objetivos e intereses estratégicos tradicionales estadounidenses y pretende proyectar en lo adelante algunas de las políticas emprendidas en el primer año de su segunda administración. Y explícitamente elude gran parte de lo que – en la perspectiva yanqui – era una “responsabilidad de Estados Unidos con el orden global”, asumida por cada uno de quienes le antecedieron en la presidencia en la era posterior a la Guerra Fría.

– En el documento se llega a esbozar una intención de cambio, evidentemente engañosa, cuando se dice: “Nuestras élites se equivocaron gravemente al suponer que Estados Unidos estaría dispuesto a asumir indefinidamente responsabilidades globales… y sobreestimaron la capacidad de Estados Unidos para financiar simultáneamente un Estado del bienestar, regulador y administrativo masivo, así como un complejo militar, diplomático, de inteligencia y de ayuda exterior igualmente masivo”

– Las partes más detalladas del documento se refieren a la política económica. Se hace hincapié en la importancia de la seguridad económica, lograble – según dicen – mediante la reorientación de las balanzas comerciales, las políticas industriales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro, la autosuficiencia en sectores críticos, la independencia energética y una base industrial de defensa amplia y productiva (léase, el sector armamentista y de tecnologías de punta que lo integran). Se condena el robo de propiedad intelectual, el espionaje industrial y las prácticas comerciales desleales.

– La política exterior deja de ser una empresa orientada a la construcción de un orden internacional basado en reglas (con todas las hipocresías que ello implicaba) para convertirse en una serie de operaciones comerciales donde el poder del mercado y la capacidad coercitiva de Estados Unidos se utilizan para obtener concesiones concretas.

– El pacto transatlántico, la OTAN, que solía equilibrar –en favor de la primacía de Estados Unidos- los intereses comunes compartidos, ahora está fundamentalmente en entredicho. Se rompe con décadas de una política declarada de Estados Unidos. En varias de sus partes aparece como un ataque frontal contra Europa, la cual – señalan -, deja de ser crucial para la seguridad nacional de Estados Unidos.

– Por lo que se deja de decir (NSS) aparenta un distanciamiento del “Giro hacia Asia”, dominante entre los círculos de política exterior estadounidense desde la administración Obama. Aunque este texto es menos agresivo hacia Pekín al compararlo con la ESN de Trump de 2017, esa es una apariencia engañosa respecto al curso real, actual y perspectivo, de la política estadounidense. Incluso ha llevado a algunos analistas internacionales a interpretar erróneamente que se estaría suavizando la postura estadounidense hacia China.

No hay promesa de cese de la hostilidad; se sigue identificando a China como su principal competidor según el consenso bipartidista que considera a ese país como la única potencia con capacidad sistémica para desafiar la arquitectura global, financiera y militar, del imperio.

Hasta aquí estos apuntes, aunque evidentemente se podrían apuntar otras interrogantes acerca de ese documento.

 

Antes de concluir, es importante recordar que todas esas “estrategias de seguridad” son vulnerables a quedar rápidamente obsoletas ante los acontecimientos, y que pocas administraciones se han ceñido fielmente al texto.

 

El documento calla mucho más de lo reflejado en su contenido y evade algunas cuestiones de mucho peso e interés. No obstante, la NSS 2025 ofrece cierta guía tentativa —aunque contradictoria— para intentar comprender y afrontar los próximos dos y medio años bajo la presidencia de Trump (¡si es que este logra concluir su mandato!).

Cuba sigue en pie. Trabaja, crea y lucha contra la amenaza del imperialismo

Autor

Etiqueta:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *