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CENTENARIO DE FIDEL. OPINIONES

Una persona sostiene una fotografía del expresidente cubano Fidel Castro durante un mitin en apoyo al expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años —quien ha sido acusado formalmente por un tribunal estadounidense—, frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, el 22 de mayo de 2026. (Foto de ADALBERTO ROQUE / AFP)

El BLOG AMÉRICA ha querido contribuir desde sus modestas posibilidades a divulgar a Fidel “delante de la caravana”; además de rendirle tributo en este Centenario suyo de luz, lo necesitamos guiándonos, agrandando los portones de la Historia.  

 

En esta fotografía de archivo tomada el 8 de enero de 1959, el líder cubano Fidel Castro pronuncia un discurso junto a Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara en La Habana.  (Foto de Consejo de Estado)

HIZO MÁS QUE NADIE

Comandante Ernesto Che Guevara 

Esa fuerza telúrica llamada Fidel Castro Ruz, nombre que en pocos años ha alcanzado proyecciones históricas. El futuro colocará en su lugar exacto a nuestro Primer Ministro, pero a nosotros se nos antoja comparable con las más altas figuras históricas de toda Latinoamérica. Y, ¿cuáles son las circunstancias excepcionales que rodean la personalidad de Fidel Castro?

Hay varias características de su vida y de su carácter que lo hacen sobresalir ampliamente por sobre todos sus compañeros y seguidores; Fidel es un hombre de tan enorme personalidad que, en cualquier movimiento donde participe, debe llevar la conducción, y así lo ha hecho en el curso de su carrera, desde la vida estudiantil hasta el premierato de nuestra patria y de los pueblos oprimidos de América.

Tiene las características de gran conductor que, sumadas a sus dotes personales de audacia, fuerza y valor, y a su extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, lo han llevado al lugar de honor y de sacrificio que hoy ocupa.

Pero tiene otras cualidades importantes como son: su capacidad para asimilar los conocimientos y las experiencias, para comprender todo el conjunto de una situación dada sin perder de vista los detalles, su fe inmensa en el futuro, y su amplitud de visión para prevenir los acontecimientos y anticiparse a los hechos, viendo siempre más lejos y mejor que sus compañeros.

Con estas grandes cualidades cardinales, con su capacidad de aglutinar, de unir, oponiéndose a la división que debilita; de dirigir a la cabeza de todos, la acción del pueblo; su amor infinito por él; su fe en el futuro y su capacidad de preverlo; Fidel Castro hizo más que nadie para construir de la nada el aparato hoy formidable de la Revolución Cubana.

Fidel dio a la Revolución el impulso en los primeros años, la dirección, la tónica, siempre. Así vamos marchando. A la cabeza de la inmensa columna –no nos avergüenza ni nos intimida decirlo– va Fidel.

(Revista Verde Olivo, La Habana, 9 de abril de 1961)

 

 

El presidente cubano Fidel Castro (izq.) y Abdelaziz Bouteflika (der.), presidente de Argelia, saludan a las tropas en una ceremonia el 15 de abril de 2000, en La Habana, Cuba. Bouteflika realiza una visita oficial a Cuba tras la culminación de la Cumbre del Sur en la que participó. (IMAGEN ELECTRÓNICA) AFP FOTO/ Adalberto Roque (Foto de Adalberto ROQUE / AFP)

 

 VIAJA AL FUTURO

Abdelaziz Bouteflika

Expresidente de la República Argelina Democrática y Popular

Basta mirar lo que está sucediendo en América Latina para saber que la Revolución Cubana no representa un capítulo de literatura, sino una importante dimensión que influirá en la evolución de la situación, tanto en el continente latinoamericano, como en el conjunto del Tercer Mundo. Eso se debe al extraordinario papel que ha desempeñado y desempeña Fidel Castro.

El mundo entero lo conoció en 1959 como Fidel Castro, pero en el 2001 sigue siendo el mismo hombre, con el mismo rigor, la misma integridad, la misma moral, el mismo enfoque, la misma presencia, los mismos ideales; tanto para su pueblo, como para la humanidad.

Hemos tenido el inmenso privilegio de tener como amigo al compañero Fidel, que nunca nos ha fallado. Fidel viaja al futuro, regresa y lo explica.

(Revista Bohemia, La Habana, noviembre de 1971 y declaraciones a la prensa el 7 de mayo de 2001 en el aeropuerto internacional «Huari Bumedián» de Argel, al despedir al presidente cubano. Citado por Luis Báez en Absuelto por la Historia p 15)

 

 

Foto de archivo del 3 de marzo de 2002 del líder cubano Fidel Castro (i) conversando en La Habana con el escritor colombiano y premio nobel de literatura, Gabriel García Márquez, durante la cena de gala del II Festival Internacional del Habano. El nobel colombiano García Márquez cumple hoy 80 años. EFE/Alejandro Ernesto[((ARCHIVO)))]

 

DESCANSA CONVERSANDO

Gabriel García Márquez

Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que solo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés, pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el porqué del porqué del porqué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene.

Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales –hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciable, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaces de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

 

Amante de la buena literatura

Fidel Castro es un lector voraz, amante y conocedor muy serio dela buena literatura de todos los tiempos, y aún en las circunstancias más difíciles tiene un libro interesante a mano para llenar cualquier vacío. Yo le he dejado un libro al despedirnos a las cuatro de la madrugada, después de una noche entera de conversación, y a las doce del día he vuelto a encontrarlo con el libro ya leído. Además, es un lector tan atento y minucioso, que encuentra contradicciones y datos falsos donde uno menos se lo imagina. Después de leer El relato de un náufrago, fue a mi hotel sólo para decirme que había un error en el cálculo de la velocidad del barco, de modo que la hora de llegada no pudo ser la que yo dije. Tenía razón. De modo que antes de publicar Crónica de una muerte anunciada le llevé los originales, y él me señaló un error en las especificaciones del fusil de cacería. Uno siente que le gusta el mundo de la literatura, que se siente muy cómodo dentro de él, y se complace en cuidar la forma literaria de sus discursos escritos que son cada vez más frecuentes. En cierta ocasión, no sin cierto aire de melancolía, me dijo: «En mi próxima reencarnación yo quiero ser escritor».

(Gabriel García Márquez: El Fidel Castro que yo conozco y El olor de la guayaba, 1982).

 

Esta foto de archivo de 1960 muestra al héroe de la Revolución Cubana Ernesto "Che" Guevara (izq.) y al capitán Antonio Núñez Jiménez (centro) escuchando a Fidel Castro (der.) durante una reunión de trabajo en La Habana. Núñez Jiménez, quien fue ayudante personal de Guevara durante los primeros años de la revolución y trabajó estrechamente con Fidel Castro antes de la misma, falleció el 14 de septiembre en La Habana a los 75 años a causa de un infarto, según informaron sus familiares.  (Foto de AFP)

MAESTRO DE UN PUEBLO

Antonio Núñez Jiménez

Escritor, geógrafo, historiador y destacado revolucionario cubano

Dirigir una revolución y construir una nueva sociedad es, en parte, como avanzar por tramos, en tinieblas, entre dudas. Lo excepcional de Fidel, en su condición de dirigente máximo de la Revolución Cubana, ha sido su altísimo espíritu autocrítico.

No se le puede medir solamente como a un gobernante ni como a un estadista. Es el maestro de un pueblo, porque ha sabido ser, al mismo tiempo, su discípulo más extraordinario. Es un creador en la misma medida en que es una creación de su propio pueblo.

 (Antonio Núñez Jiménez: En marcha con Fidel, La Habana, 1998, t. I, p. 13)

 

 

Imagen de archivo muestra a Fidel Castro (centro) junto a las guerrilleras Celia Sánchez (izquierda) y Haydée Santamaría en la Sierra Maestra, Cuba.

 

¡LO VEÍA TODO TAN CERCA!

Celia Sánchez Manduley

Legendaria combatiente revolucionaria cubana

La gente que conocía a Fidel de antes, se da cuenta de verdad de lo que es Fidel. El que ve la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, las Milicias armadas, que Fidel habló de ello a principios de la Sierra, cuando no se tenía ni qué comer…

La ciudad escolar con 20 000 niños, que vamos a hacer tantas y tantas; la educación al pueblo, prepararlo, porque aquí nosotros tendremos que seguir armándonos… Y yo pensaba: Armarnos, ¿para qué?, si una vez que ganemos no lo necesitaremos. Incluso, allá no era tan fácil armar a los campesinos, a pesar de estar tanto tiempo avasallados y oprimidos y Fidel tenía que hablarles y hablarles. Sí, ¡Fidel lo veía todo tan cerca! Todo lo veía…

(Los Doce, Ediciones Guaira, La Habana, 1967, p. 79, citado por Luis Báez en Absuelto por la Historia p 62)

 

 

LO QUE NO SE PUEDE NEGAR

Noam Chomsky

Filósofo, lingüista, politólogo, intelectual y activista estadounidense.

En un informe desclasificado, de los años 60, de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), esta institución reconoce el éxito de la Revolución Cubana, a la cual consideraba como un desafío y un ejemplo que no se podía permitir.

Según este informe, la gran influencia de Fidel Castro está dada por las situaciones económicas y sociales que vive América Latina, y ello provoca que la gente se oponga y abogue por cambios radicales como en Cuba.

Lo que no se puede negar es que Cuba tiene el mejor sistema de salud del mundo, los Estados Unidos podría aprender un poco de Cuba. Tiene médicos buenísimos, a nivel de asistencia social pública. En el plano de la educación hay muchas cosas ejemplares. También hay que tomar en cuenta que Cuba, un país muy pequeño, ha sido objeto de ataques terroristas. La isla de Cuba ha sido atacada por más terroristas que probablemente todo el resto del mundo en su conjunto. Ciertamente, más que cualquier país.

(Portal de Rebelión, entrevista publicada el 30 de abril de 2002)

 

Santiago de Chile, Chile. Retrato del político chileno Salvador Allende y del político cubano Fidel Castro (Fotografía Farabola/Leemage (Foto de Bridgeman Images vía AFP)

CON FRANQUEZA SIEMPRE

Salvador Allende

Ex presidente de Chile

Desde el primer momento me impresionó esa inteligencia desbordante, esa cosa increíble y arrolladora –porque es como una especie de catarata humana. Y nuestra amistad ha sido una amistad a veces con discusiones profundas y fuertes, pero con franqueza siempre.

(Revista Punto Final, Chile, 16 de marzo de 1971)

 

Fotografía facilitada por el Canal 13 de Argentina que muestra al presidente cubano Fidel Castro (izq.) conversando con la exestrella del fútbol argentino Diego Armando Maradona, durante la grabación del programa de televisión de Maradona "La Noche del 10" en La Habana, el 26 de octubre de 2005. El programa semanal de Maradona se emitirá el 31 de octubre de 2005 en Buenos Aires. (Foto: HO / CANAL 13 / AFP)

CONVICCIÓN DE HIERRO

Diego Armando Maradona

Insigne futbolista argentino

Me pareció mentira tener un cacho de historia tan cerca. Es un seductor y usa todo para envolverte. Dicen que él arrancó con doce hombres y tres fusiles en la Sierra Maestra y ahora me doy cuenta de por qué ganó: tiene una convicción de hierro. Fidel Castro es una personalidad imposible de olvidar.

Es una historia viviente. Yo defiendo mi fútbol como Fidel defiende a su pueblo.

(Declaraciones a Prensa Latina, 30 de julio de 1987. Citado por Luis Báez en Absuelto por la Historia, p, 75)

 

El presidente del Congreso Nacional Africano (CNA), Nelson Mandela (centro), saluda al boxeador olímpico cubano Teófilo Stevenson (izquierda) el 25 de julio de 1991 en La Habana. El presidente cubano, Fidel Castro (derecha), inauguró la Villa Panamericana.
(ARCHIVO) FOTO AFP/RAFAEL PÉREZ (Foto de RAFAEL PÉREZ / AFP)

TODO EL ORO DEL MUNDO

Teófilo Stevenson

Atleta cubano, tricampeón olímpico de boxeo

Me ofrecieron millones de dólares para que saltara al profesionalismo, pero no cambiaría mi trocito de Cuba ni a Fidel por todo el oro del mundo.

(Diario La Prensa, Nicaragua, 28 de julio de 2003. Citado por Luis Báez, Absuelto por la Historia, p 285)

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