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La instrumentalización de la NSS 2025 en América Latina: doctrina, narrativa y mecanismos de implementación

Por Lic. Lourdes María Regueiro Bello/ CIPI

Introducción

Después de la publicación de la Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSS) correspondiente al segundo mandato de Donald Trump, en noviembre de 2025, en pocos meses se ha desplegado una secuencia de documentos y eventos orientados a su instrumentalización política en América Latina y el Caribe. Este proceso no puede entenderse como una simple cadena de reuniones o declaraciones de cooperación, sino como el aterrizaje en la región de un marco doctrinario que define los intereses vitales de Washington y pone el foco de su política exterior hacia el hemisferio occidental. Esta saga de eventos incentiva la pregunta que da vida a este trabajo: ¿a través de qué mecanismos se ha instrumentalizado políticamente la NSS 2025 en América Latina y el Caribe?

La idea central que sustenta este trabajo es que la NSS 2025 ha sido instrumentalizada políticamente en la región mediante una secuencia de eventos, declaraciones y acuerdos de cooperación en que se superponen el discurso contra el narcotráfico, la identificación de socios alineados y el sustento de entidades expertas en temas de seguridad con reconocidos vínculos con el gobierno estadounidense. Esta instrumentalización se evidencia en una cadena de acciones que buscan la materialización de los lineamientos emanados del documento en articulaciones regionales concretas.

Entre estas acciones destacan la Conferencia de las Américas contra los Cárteles, celebrada los días 4 y 5 de marzo de 2026 bajo la presidencia del secretario de Guerra Pete Hegseth, con participación de 16 países de la región,[1] en la que se firmó la The Americas Counter Cartel Conference Joint Security Declaration. A ello siguió, el 7 de marzo, el lanzamiento de la iniciativa Escudo de las Américas, convocada por el presidente Trump a la que fueron invitados 12 mandatarios[2] —entre recién electos y en funciones— cuyo rasgo común era un explícito alineamiento con la política estadounidense; en esa ocasión se suscribió el Commitment to Countering Cartel Criminal Activity. Más recientemente, entre el 7 y el 10 de julio, se celebró en Perú la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CMDA), cuyo resultado fue la Declaración de Cusco, de la cual han circulado referencias en sitios gubernamentales, aunque no se ha hecho público el texto de la citada declaración.

Los discursos del secretario del ahora renombrado Departamento de Guerra, Pete Hegseth, en la reunión previa al lanzamiento del Escudo de las Américas y del subsecretario para las Políticas del mismo departamento, Elbridge Colby, en la CMDA, se asientan en los lineamientos generales que ya habían sido formulados en el documento rector de la seguridad estadounidense, pero con narrativas más agresivas e injerencistas y mensajes dirigidos particularmente a los segmentos políticos que disienten de la política hegemónica estadounidense con una declarada intención de atemorizarlos, desmontarlos, o al menos fracturarlos.

 

El alto componente de farsa y de manipulación de las elecciones en Estados Unidos

En este proceso, un think tank como RAND Corporation ha tenido un papel clave en la descripción detallada y con un nivel considerable de ejemplificación sobre las actividades que en la región califican como amenazas de actores estatales y no estatales a la seguridad nacional de Estados Unidos. La publicación, en mayo de 2026, del informe de RAND Corporation titulado Force Multipliers in the Americas: Harnessing Security Force Assistance to Bolster Homeland Defense and U.S. Strategic Objectives in Latin America,[3] da cuenta de la estrecha articulación entre la comunidad de expertos y la formulación de la política exterior. A esto debe agregarse que RAND es una organización con vínculos históricos con el ahora llamado Departamento de Guerra,[4] cuyas investigaciones tradicionalmente han sido insumo para la planificación estratégica y la toma de decisiones en materia de seguridad nacional de ese país. En esta malla de instituciones y políticas, los think tanks aportan marcos analíticos, justificación de acciones frente a situaciones y propuestas de políticas. Su influencia trasciende la elaboración de informes y sus argumentos suelen identificarse en los discursos oficiales y agendas de cooperación que se ofertan o se imponen a los países de la región.

El propósito de este trabajo es analizar cómo se está instrumentalizando lo concerniente a la región latinoamericana y caribeña de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025 a través de reuniones y compromisos plurilaterales selectivos y multilaterales de carácter hemisférico al tiempo que contribuye a esclarecer cómo el nuevo mapa del poder global que se reconfigura redimensiona la importancia estratégica de la región para Estados Unidos y cómo ello se viene plasmando en la narrativa gubernamental de ese país.

El trabajo parte del examen de lo nuevo en el enfoque de la NSS2025, comparada con las estrategias de 2017 de la primera administración de Trump y la de 2022 de Biden. A continuación, analiza la secuencia de eventos ocurridos en 2026 en los que se han delineado las directrices hacia la región; y por último se examina el documento de la RAND Corporation que vincula las principales amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos desde América Latina y el Caribe con las relaciones y formas de operar de adversarios como China y Rusia enfatizando su papel en México y Panamá, dos países considerados por Estados Unidos como críticos para su seguridad.

A lo largo del texto se utiliza la palabra instrumentalización en lugar de operacionalización[5] para significar críticamente el carácter más político que técnico de la regionalización de los lineamientos de la NSS 2025, es decir, que no se trata sólo de regionalizar la estrategia, sino de exigir alineamientos, mostrar explícitamente una jerarquización de socios y definir agendas de defensa y seguridad para la región desde Washington.

 

Estrategia de Seguridad Nacional: de la primera a la segunda administración Trump

La NSS 2025 registra un cambio en la valoración sobre la importancia estratégica de América Latina y el Caribe para Estados Unidos como parte de un escalamiento de la contención a China, y ello se evidencia en los cambios de narrativas con la NSS 2017 (primera administración de Donald Trump) y la vigente de su segunda administración, terciadas por la NSS 2022 del gobierno de Biden. Este análisis comporta interés pues esos documentos revelan cómo cada administración puntualiza el papel de Estados Unidos en el mundo, rediseña su relación con las diferentes regiones y actualiza las etiquetas de aliados, socios y adversarios en diferentes estratificaciones. El cuadro 1 compara de forma esquemática las NSS 2017, 2022 y 2025 atendiendo al papel que asignan a Estados Unidos, el nivel de prioridad que representa la región y las vías e instrumentos para la regionalización de la estrategia.

 

Cuadro 1. NSS 2017, NSS 2022, NSS 2025 en una perspectiva comparada

Criterio NSS 2017 NSS 2022 NSS 2025
Papel de Estados Unidos en el mundo. Desplaza el foco de los valores democráticos y el multilateralismo hacia la concepción de América First para la que los criterios centrales están asociados a un sobredimensionamiento de la soberanía estadounidense, la seguridad interna y la competencia.

 

Concibe a Estados Unidos liderando una coalición global en defensa de la democracia, “países democráticos” cuyo objetivo es la defensa del orden liberal basado en reglas. Restauración de la primacía estadounidense desde el paradigma realista de las relaciones internacionales: soberanía (entendida como aislacionismo y libertad de acción unilateral), énfasis en el poder duro y cohesión interna. Ruptura con el paradigma del orden liberal basado en reglas y del globalismo.

A la concepción de America First se suma Make America Great Again (MAGA), asegurando la primacía de Estados Unidos en un mundo altamente competitivo que la desafía.

Nivel de prioridad estratégica asignado a la región. Región como un espacio funcional a la seguridad estadounidense. No se considera un escenario principal en la competencia de grandes potencias. América Latina y el Caribe es un espacio en la disputa geopolítica, pero el foco prioritario de la disputa está en el Indo-Pacífico y Europa. Reconocimiento explícito del hemisferio Occidental como prioridad estratégica. Revaluación del papel América Latina y el Caribe como espacio estratégico para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Actualización de la Doctrina Monroe bajo el llamado “corolario Trump” La conservación de la posición dominante de Estados Unidos se vincula al alineamiento y control sobre América Latina y el Caribe.

Medios e instrumentos para la regionalización de la estrategia. Securitización de la migración, y combate al crimen transnacional. Cooperación multilateral entre países democráticos y la implementación de iniciativas y alianzas como Americas Partnership for Economic Prosperity. Contrarrestar la influencia china promoviendo propuestas basadas en estándares “democráticos”. No se busca una confrontación abierta con China. Poder duro y coerción económica en detrimento de la diplomacia. Desprecio del multilateralismo y las instancias multilaterales de la gobernanza.

Evitar la influencia de los adversarios deviene prioritario frente a la promoción de la democracia.

Se endurecen las posiciones contra China; se presiona, se amenaza y se aplican medidas coercitivas unilaterales para alejar de China a los países de la región y para que abandonen su participación en las iniciativas de ese país.

 

Fuente: Elaboración propia, basado en NSS 2017, 2022 y 2025.

 

 

La NSS 2025 es clara al fijar sus objetivos con la región (White House, 2025):

  • Prevenir y desalentar la migración hacia Estados Unidos.
  • Cooperación con Estados Unidos por parte de los gobiernos de la región en la lucha contra el narcoterrorismo, los cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales.
  • Mantener el hemisferio libre de incursiones de actores extranjeros hostiles y del control externo de activos estratégicos.
  • Garantizar el acceso continuo de los Estados Unidos a ubicaciones estratégicas clave.

La vía para lograrlo explícitamente planteada es la invocación del Corolario Trump a la Doctrina Monroe. En relación con este punto la estrategia establece con claridad meridiana que centrarse y priorizar significa reconocer la necesidad de atención diferenciada a distintos espacios geográficos, lo cual se traduce en restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger el acceso privilegiado a geografías clave en toda la región. Y enfatiza “Este Corolario Trump” de la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses [… ] (White House, 2025).

La NSS 2025 plantea una idea que desde su lanzamiento se ha reiterado sistemáticamente: la paz a través de la fuerza considerando esta como el mejor elemento disuasorio. Con desenfado insultante la estrategia plantea que “a un país con intereses tan numerosos y diversos como los nuestros, la adhesión rígida a la no intervención es imposible” y a ello suma el deber de ampliar el acceso a minerales y materiales críticos.[6]

El déficit de minerales críticos de Estados Unidos, unido al incremento de la demanda de los mismos por parte de viejos y nuevos competidores explican el rescate de la Doctrina Monroe para agenciarse el acceso y/o control de los mismos en un espacio que se atribuyen como exclusivo.

Estados Unidos depende en un 100% de las importaciones para 12 de los 60 minerales identificados como críticos y para otros 28 la dependencia de la importación es superior al 50% % (U.S. Department of the Interior & U.S. Geological Survey, 2025) lo que lo coloca en una posición desventajosa en relación con China que controla el 70% de la producción de tierras raras y el 90% de su refinación (Riedl et al., 2026) y ha utilizado esa superioridad para reciprocar las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos en su propósito de contener al país asiático. A esto se une la previsible brecha entre la oferta y la demanda de determinados materiales para la próxima década como muestra la Tabla 1.Tabla

 

1. Estados Unidos: demanda supera la producción nacional de 2035

(miles toneladas métricas)

Cobre Litio Níquel Grafito
Oferta 2025 1 100 4 8
Oferta estimada 2035 1 800 28 8 350
Demanda estimada 2035 2 916 107 750 1 027

Fuente: (Riedl et al., 2026).

Estados Unidos avizora que su dependencia de importaciones de componentes críticos de países adversarios lo expone a mayores riegos de interrupción de las cadenas de suministros atendiendo a las tensiones geopolíticas bajo las que se gestionan las relaciones con esos países. América Latina y el Caribe alberga importantes reservas de minerales críticos, así como otros recursos energéticos e hidráulicos y un extraordinario potencial para la producción de alimentos. La Tabla 2 muestra las reservas y participación en la producción mundial de recursos minerales y energéticos de la región.

Tabla 2. América Latina y el Caribe: participación en las reservas y producción mundial de recursos minerales y energéticos

SECTOR PORCENTAJE RESERVAS MUNDIALES PORCENTAJE  PRODUCCIÓN MUNDIAL
MINERALES 47,0% litio
36,6% cobre
35,0% molibdeno
34,5% plata
23,8% grafito
20,6% estaño
18,8% hierro
16,7% tierras raras
15,7% níquel
13,9% zinc
50,8% plata
37,1% cobre
36,7% litio
36,5% molibdeno
20,9% zinc
20,7% estaño
18,2% hierro
13,9% plomo
13,0% oro
9,8% bauxita y alúmina
RECURSOS ENERGÉTICOS 19,0% petróleo
4,3% gas natural
11,8% de la oferta mundial de energía primaria renovable
8,7% petróleo
4,5% gas natural

Fuente: (CEPAL, 2024).

Si se comparan los renglones minerales críticos identificados por el organismo especializado de Estados Unidos con las reservas de la región latinoamericana y caribeña se encuentran desde la perspectiva imperial las razones para contener la presencia no sólo de adversarios, sino también de socios que compiten por los recursos.

La distribución y transferencia de cargas relativas a la defensa, tal como se plasman en la NSS 2025, reflejan el enfoque doctrinal MAGA y su proyección hemisférica, lo que ha encontrado una traducción para su implementación en la región en los eventos relativos a la seguridad y defensa desarrollados entre marzo y julio de 2026 bajo el liderazgo del Departamento de Guerra.

 

NSS 2025 se proyecta regionalmente

La atención prioritaria asignada a la región latinoamericana y caribeña se hizo presente en narrativas políticas decodificadas regionalmente; así entre marzo y julio de 2026 se han realizado tres eventos que delinean con mayor precisión cómo desde la administración Trump, especialmente desde el Departamento de Guerra y el departamento de Estado están concibiendo en términos doctrinarios y prácticos la relación con la región.

La esencia del mensaje en los tres eventos era el mismo: la posición de dominación global de Estados Unidos se asocia al alineamiento político y al control sobre los recursos estratégicos e infraestructuras críticas de América Latina y el Caribe.

La sucesión de eventos, en cuanto a asistentes, tuvo como característica que los dos primeros (la Conferencia de las Américas contra los Cárteles y el lanzamiento de la iniciativa del Escudo de las Américas) contaron con la presencia de países cuyo alineamiento con Estados Unidos en determinados temas estaba presumiblemente asegurado, pero tuvieron carácter excluyente. En esas dos reuniones fue tanteado un consenso básico, hasta cierto punto maximalista, de convergencias, plasmado en dos documentos: la The Americas Counter Cartel Conference Joint Security Declaration y la Commitment to Countering Cartel Criminal Activity. A Proclamation. Por su parte la CMDA es la reunión anual de los ministros de defensa del hemisferio a la cual se llegaba con la tácita aceptación previa del cambio de enfoque por parte de un conjunto numéricamente importante de países, aunque con la ausencia de países como Brasil, México y Colombia.

 

«Cuba: Capital de…»

En los dos primeros eventos se plantean las ideas fuerza sobre las cuales Estados Unidos decodifica la NSS 2025 para la región:

  • Identificación del narcotráfico como la principal amenaza de seguridad en el hemisferio a tenor de lo cual se plantea el desmantelamiento de los cárteles y organizaciones terroristas que operan en el hemisferio (Trump, 2026a) y la necesidad de enfrentarlo a través de la fuerza militar.
  • Coordinación entre Estados Unidos y sus aliados para impedir el acceso de esas organizaciones a financiamiento y contrarrestar cualquier acción que les permita control sobre territorios (Trump, 2026a).
  • Autoridad de Estados Unidos para capacitar y movilizar a los militares de los países socios en el combate contra los carteles (Trump, 2026a).
  • Anuencia para la utilización de la fuerza militar letal para destruir los cárteles y las redes terrorista (Trump, 2026b).
  • Mantener a raya las amenazas externas, incluidas las influencias extranjeras malignas de fuera del hemisferio occidental (Trump, 2026a).

En resumen, en el núcleo prioritario de la atención de Estados Unidos hacia la región están: migración, narcotráfico y presencia de otras potencias (en especial de China) que compitan por la influencia o los recursos en ese espacio. Si bien los temas mencionados constituyen el núcleo duro de las prioridades de la política regional hacia América Latina y el Caribe es importante identificar otras líneas de mensaje en las intervenciones de Pete Hegseth y Elbridge Colby en los eventos de marzo y de julio respectivamente.

La narrativa de ambos funcionarios coincide en sus principales premisas, aunque existen diferencias en el nivel de elaboración de sus argumentaciones, en el tono imperativo y confrontativo de Hegseth frente al más disuasivo de Colby dirigido a presentar la nueva política hemisférica como una convergencia entre los intereses estadounidenses y los de sus socios regionales. A continuación, se detallan sus líneas de mensaje más relevantes:

  • Tanto Hegseth como Colby reivindican la pertinencia de la Doctrina Monroe y asumen el Corolario Trump o Doctrina Donroe como su actualización. Ambos cuestionan la falta de atención prestada por Estados Unidos a “su vecindario” durante el llamado “momento unipolar” cuando se interpretó como irreversible la primacía del liberalismo. Según Colby, esa lectura de la época desplazó “una visión realista basada en la geografía y los intereses nacionales” (Colby, 2026) y favoreció se destinaran los recursos estadounidenses a regiones lejanas del hemisferio occidental.
  • Colby desarrolla, sin embargo, una reinterpretación de la Doctrina Monroe. Reconoce su carácter controvertido en América Latina y rechaza lo que considera una lectura distorsionada de la doctrina como instrumento de subordinación regional. Sostiene que, correctamente entendida, la Doctrina Monroe habría estado destinada a proteger y fortalecer la independencia, la seguridad y la prosperidad de las naciones latinoamericanas y caribeñas, y a empoderarlas De acuerdo con la línea de pensamiento desarrollada en su discurso Estados Unidos no necesitaría explotar o subordinar a la región para preservar su poder, pero que sí está interesado en la estabilidad regional de lo que deriva su interés en combatir las amenazas que se ciernen sobre la región y comprometen la seguridad estadounidense.
  • Este planteamiento difiere parcialmente del de Hegseth, para quien la Doctrina Monroe aparece más directamente asociada con la noción de perímetro de seguridad que Estados Unidos está llamado a defender cuya seguridad debe ser asegurada frente a amenazas internas y a la penetración de potencias extrarregionales.
  • Ambos funcionarios vinculan el narcotráfico con el terrorismo y emplean la categoría de “narcoterrorismo” a fenómenos asociados con el crimen transnacional, la migración y la inestabilidad política. Hegseth lleva a otro nivel esta asociación al utilizar el término “narcocomunismo”, involucrando a los actores del tráfico de drogas, los grupos armados no estatales y determinados gobiernos latinoamericanos de izquierda. Bajo esa óptica el secretario de Guerra vincula las amenazas identificadas en la NSS 2025 con alternativas políticas imputadas a potencias no occidentales, identificando así determinados flagelos delictivos con tendencias políticas adversarias al hegemonismo estadounidense.
  • Hegseth y Colby critican el llamado orden liberal basado en reglas, al que atribuyen capacidad de limitar la soberanía para defender la seguridad nacional y una distribución desequilibrada de las cargas de seguridad. Optan por un orden hemisférico basado en la superioridad económica, militar y tecnológica de Estados Unidos, adjudicándose la prerrogativa de evaluar los límites permisibles del disenso con la potencia hegemónica
  • Los dos funcionarios reiteran la especial importancia que revisten Centroamérica, el Caribe y el Norte de Suramérica para la seguridad estadounidense y la sensibilidad que ellas comportan ante la posibilidad de que competidores y adversarios estratégicos establezcan en ellas capacidades militares, económicas o tecnológicas que desafíen a Estados Unidos. En su discurso Hegseth había sido más amplio al definir como espacio estratégico lo que llamó “Gran América del Norte” (Hegseth, 2026a): desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana como perímetro de seguridad de Estados Unidos.
  • Apelan al carácter occidental de la civilización como fundamento que une a Estados Unidos con América Latina y el Caribe. Hegseth presentó el concepto de “Sur Global” como un ardid de potencias no occidentales para desplazar la relación Norte-Sur confiriendo a esta relación un carácter civilizatorio que apunta a la deseabilidad de excluir las relaciones que no tengan ese origen.
  • Colby introduce la noción de “realismo flexible” como algo novedoso de la visión de la segunda administración de Trump hacia la región. Aunque no ofrece una definición precisa; de la lectura del discurso puede interpretarse que de la doctrina realista preserva la centralidad del poder, el interés y la seguridad, pero enfatiza una gestión pragmática que prioriza intereses concretos y prácticos como la defensa del territorio, la lucha contra las drogas y la migración, la protección de activos críticos y la negación de capacidades estratégicas a adversarios. Desde esa perspectiva valores como democracia, multilateralismo y derechos humanos se subordinan a intereses de seguridad y poder. En el realismo flexible la geografía es una variable central por lo que se reafirma la prioridad del hemisferio occidental y de los espacios territoriales concretos vitales a los intereses estadounidenses (Centroamérica, Caribe y Norte de Suramérica), los cuales dada su prioridad recibirían recursos diferenciados. La exigencia de que los países regionales asuman una mayor carga en materia de defensa, control territorial y protección de sus activos críticos frente a otras potencias (en clara alusión a China) es parte del nuevo enfoque.

Los tres eventos analizados permiten afirmar que la administración Trump está reconfigurando su relación con la región a partir de la reevaluación del papel geopolítico de América Latina y el Caribe en la preservación y reconocimiento de su condición de potencia global. La región deviene plataforma esencial para la defensa, la contención de amenazas, el acceso ventajoso a activos e infraestructuras críticas y la limitación de la influencia de potencias extrarregionales. Por su parte, la actualización de la Doctrina Monroe mediante el Corolario Trump articulada con la noción de “realismo flexible” pretenden legitimar la primacía estadounidense como conveniente a sus socios regionales.

Propuesta de RAND para fortalecer la influencia estadounidense en la región

El informe de RAND a diferencia de los documentos y discursos citados, no menciona explícitamente la Doctrina Monroe, lo cual no le resta fidelidad a esa política, precisamente el informe hace recomendaciones para su cumplimiento más eficiente por parte del Departamento de la Guerra. Force Multipliers in the Americas de RAND no califica como un documento doctrinario, sino como una vía para hacer operativa la NSS 2025 a través de la militarización de la cooperación con la región planteada por Hegseth en marzo y el reclamo de la protección de activos estratégicos frente a adversarios estratégicos como China y Rusia de Colby.

El informe no deja dudas en cuanto a su propósito final al declarar que […] no pretende promover la lucha contra la corrupción ni la resiliencia nacional en su conjunto , sino que se limita específicamente a las actividades contra las organizaciones terroristas extranjeras y contra China” (Chindea et al., 2026).

La tesis fundamental que sustenta es que la Asistencia a las Fuerzas de Seguridad (SFA, por sus siglas en inglés) puede potenciar las oportunidades de Estados Unidos en la región a un costo relativamente bajo si ellas son empleadas de nuevas e innovadoras maneras, y conllevaría un menor despliegue de fuerzas físicas en el terreno (Chindea et al., 2026). Las acciones de la SFA estarían dirigidas a enfrentar amenazas, reforzar alianzas regionales y elevar la influencia estratégica de Estados Unidos conteniendo la influencia de China y Rusia en el hemisferio.

Lo desconcertante de este informe es cómo en virtud de sus intereses nacionales y de la geografía se “naturaliza” la autoridad de Estados Unidos para utilizar un dispositivo del Departamento de Guerra como el SFA para “redefinir” a través del uso de sus capacidades cinéticas y no cinéticas[7] la potestad de países latinoamericanos y caribeños de gestionar tanto asuntos internos como de política exterior.

El documento identifica resultados positivos que podrían obtenerse en entornos de competencia, crisis y conflicto. En la competencia puede expandir la presencia e influencia de Estados Unidos, fortalecer la disuasión y facilitar el acceso a altos líderes de la defensa y el gobierno en los países de la región configurando un entorno de seguridad que garantice los objetivos estadounidenses. Otra línea de acción de las SFA en esa fase es respaldar una mayor preparación conjunta con los socios regionales y la interoperabilidad en operaciones de combate si se llegara a la fase de conflicto. Como es de suponer resalta la utilidad de esa fuerza en otras misiones de inteligencia tales como: recopilación de datos sobre las actividades del adversario estratégico en la región; la compresión de cuáles son las prioridades del país latinoamericano o caribeño en cuestión; y lo que requiere para apoyar las prioridades de Estados Unidos. Entre la posibles misiones sugeridas para las SFA es la de actuar como diplomáticos de facto, teniendo en cuenta los cambios ocurridos en la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) lo que permitiría construir relaciones que de otro modo no se lograrían (Chindea et al., 2026). Así, las SFA son presentadas como un conector funcional entre la militarización, la cooperación y la demanda de alineamiento de los socios en la región.

El informe, al igual que la narrativa gubernamental, recurre al sofisma de mostrar al narcotráfico y el terrorismo no sólo como unas actividades delictivas sino vinculadas por antonomasia con la competencia geopolítica y asociados a gobiernos y agrupaciones  con posiciones antimperialistas y antihegemónicas. Aunque el argumento es falaz parece dirigido a persuadir a personas desinformadas con una baja capacidad de recordar los vínculos con ese flagelo de altos representantes de la derecha regional y el escandaloso indulto por Donald Trump del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (2014-2022), quien cumplía una condena por narcotráfico en Estados Unidos, sobre quien en su país pesan acusaciones de fraude y lavado de dinero.

Si se tratara de jerarquizar la prioridad que representan los desafíos regionales planteados por Estados Unidos todo indica que el principal reto son los llamados Estados adversarios, entre los que menciona a China y Rusia, en primer lugar; e Irán y ¿Venezuela.?[8] El informe es particularmente detallado en las formas concretas bajo las cuales China y Rusia interfieren con la supremacía de Estados Unidos en la región, ilustrando prolíficamente la presencia y actividad de esos actores en países “priorizados” como Panamá, México y Venezuela.

A continuación, el cuadro 2. resume las principales áreas en las que según el citado informe de RAND la presencia china y rusa desafía la influencia estadounidense en países priorizados en la perspectiva de la seguridad estadounidense. 

 

Cuadro 2. Principales actividades de China y Rusia en Panamá, México y Venezuela según informe de RAND

China

Rusia

México

Inversión en sectores estratégicos: Enfoque en telecomunicaciones (Huawei/5G), energía y vehículos eléctricos (como BYD) para acceder al mercado norteamericano.

Propiedad de puertos: Inversiones en puertos clave como Manzanillo y Veracruz, que funcionan como centros de distribución hacia EE. UU.

Suministro de componentes químicos y equipos utilizados por los carteles mexicanos para la fabricación de drogas sintéticas como el fentanilo Exportación de precursores químicos y prensas de pastillas utilizados por cárteles mexicanos para fabricar fentanilo y otras drogas ilícitas.

Lavado de dinero: Cooperación entre redes criminales chinas y cárteles mexicanos (Sinaloa y CJNG) para blanquear ganancias del narcotráfico fuera del sistema bancario formal.

Espionaje e inteligencia: México es considerado un centro importante para agentes encubiertos rusos que utilizan identidades latinoamericanas.

Guerra de información: Difusión de narrativas estatales a través de medios como RT y Sputnik, amplificadas por entidades locales como el Club de Periodistas de México.

Relaciones comerciales y activos: Importación masiva de fertilizantes rusos y propiedad de activos petroleros a través de la empresa Lukoil.

Tráfico de armas: Vínculos detectados entre redes de tráfico rusas y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Panamá

Control de infraestructura crítica: Empresas vinculadas al Estado chino, como CK Hutchison, controlan instalaciones portuarias clave en ambos extremos del Canal de Panamá desde 1997.

Gestión de proyectos de transporte: China Harbour Engineering Company y China Railway Tunnel Group gestionan la Terminal de Cruceros de Amador y la extensión del Metro de la Ciudad de Panamá.

Expansión tecnológica y digital: Huawei ha implementado redes 5G y una zona de libre comercio digital, generando inquietudes sobre ciberseguridad.

Vigilancia y control: Implementación del modelo “Ciudad Segura” con tecnología de Huawei para reconocimiento facial y monitoreo social.

Presencia satelital: Operación de estaciones terrestres para comunicaciones con satélites.

Influencia en zonas rurales: Desarrollo de iniciativas comunitarias en provincias occidentales como Chiriquí para cultivar relaciones locales. innato

Evasión de sanciones: Uso del registro de buques de Panamá por parte de la “flota paralela” de petroleros rusos para eludir restricciones internacionales.

Centro financiero: Aprovechamiento de Panamá como núcleo de transporte y finanzas para mover capitales fuera del alcance occidental.

Venezuela

Apoyo financiero masivo: China se convirtió en el mayor acreedor del país, otorgando más de 60 000 millones de dólares en préstamos.

Sector energético: La Corporación Nacional de Petróleo de China modernizó sistemas de transporte y logística, y Pekín se consolidó como comprador principal de crudo venezolano evadiendo sanciones.

Autoritarismo digital: La empresa ZTE apoyó la creación de un sistema nacional de identificación para facilitar la vigilancia estatal y el control social.

Cooperación espacial: Operación conjunta de satélites con el gobierno venezolano.

Proyección de poder militar: Despliegue de buques de guerra y submarinos con capacidad nuclear en territorio venezolano para desafiar la influencia de Estados Unidos

Apoyo al régimen de Maduro: Envío de contratistas militares privados (como el antiguo Grupo Wagner) para proteger al gobierno frente a presiones internas y externas.

Represión digital: Provisión de tecnología SORM para redes de vigilancia y sistemas de reconocimiento facial.

Infraestructura de navegación: Mantenimiento de estaciones terrestres del sistema global de navegación por satélite GLONASS.

Mantenimiento petrolero: Participación de empresas como Roszarubezhneft para sostener la producción de crudo frente al retiro de compañías occidentales.

Fuente: Procesamiento con IA de la fuente original (Chindea et al., 2026).

La creciente presencia china en el comercio, las inversiones, la cooperación y las finanzas en la región, a contrapelo de presiones y narrativas acusatorias ha construido un ambiente favorable a las relaciones con el país asiático, con independencia del signo político al que se afilie el gobierno, y es visto por muchos países latinoamericanos y caribeños como un espacio para diversificar sus relaciones, que ha permitido a la región diversificar el destino de sus exportaciones, el origen de las importaciones y el suministro de bienes tecnológicos. China también está desempeñando un papel activo en el desarrollo de la infraestructura vial y portuaria notoriamente postergadas en las políticas neoliberales. La construcción de una relación de confianza con China que desplace a Estados Unidos de su posición dominante en la región está en el centro de sus preocupaciones, por eso recurre a denunciar las inversiones chinas por su supuesta dualidad de uso civil-militar, favorecedoras de la corrupción, vinculadas a entidades militares chinas y a redes del narcotráfico, es decir, la relación económica es presentada como parte de una acción enemiga dirigida a quebrantar la seguridad estadounidense.

La nominación detallada de las actividades chinas en diferentes áreas cumple dos funciones: una, respaldar con datos las alarmas que se pretenden instalar en relación con el país asiático. Dos, advierte a los receptores de tales inversiones que Washington no las considera como formas de impulsar el desarrollo regional sino sospechosas de comprometer su seguridad; el objetivo obvio es sembrar el temor a no contar con el beneplácito estadounidense y ello devenga motivo para la aplicación de medidas coercitivas.

La utilización del subterfugio de la “cooperación de seguridad” en el informe tiene el propósito de subordinar las prioridades de las fuerzas armadas de países latinoamericanos y caribeños a los objetivos estratégicos de Washington, con especial énfasis en la contención a China. Este enfoque admite la potestad de Estados Unidos de convertir el espacio regional en un escenario de su disputa estratégica con el país asiático y para ello plantea el involucramiento de la SFA, aunque reconoce que esas fuerzas no están diseñadas con el propósito de fortalecer la defensa interna de las naciones socias, frente al narcotráfico, ni para contrarrestar la coerción económica de otros actores que, según el informe, es la forma fundamental mediante la cual China proyecta su poder en la región .

El informe reconoce que no existe una definición consensuada del nexo entre el crimen y el terrorismo, que tradicionalmente se refiere primero, a la participación de organizaciones terroristas en actividades criminales con el fin de financiar sus operaciones, y, en segundo lugar, la utilización por parte de grupos criminales de tácticas terroristas con el propósito de infundir temor entre sus adversarios y poblaciones en los territorios en los cuales operan.

Si bien la violencia es el elemento común entre ambas actividades, la Orden Ejecutiva 14157 “Designación de cárteles y otras organizaciones como organizaciones terroristas extranjeras y terroristas globales especialmente designados” de 2025 difumina las fronteras entre ellos al equiparar el crimen organizado transnacional con el terrorismo internacional, categoría en la que incluye no sólo agrupaciones terroristas, sino también movimientos emancipatorios. Esta equiparación de facto, autorizaría el uso de capacidades de inteligencia y militares en lugar del tradicional enfoque policial, lo cual sería una justificante para una mayor presencia militar estadounidense y el control territorial de la región.

 

Epílogo

A punto de concluir este trabajo, el 12 de agosto de 2026, se celebró la Conferencia de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas (ahora A3C, por sus siglas en inglés). El foro coincidió con la celebración de los ejercicios PANAMAX 2026 que no se realizaban presencialmente desde 2012 y que fuera auspiciado por el gobierno de Panamá y el Comando Sur de Estados Unidos. Estos eventos convocaron en tierra panameña, al jefe del Comando Sur general Francis L. Donovan y al secretario Pete Hegseth, quien en su discurso ante el foro de A3C escaló las demandas de las reuniones anteriores.

En esta oportunidad el blanco de sus ataques fue la Corte Penal Internacional (CPI):

“Y estamos derrotando las ideologías fallidas y tóxicas del socialismo radical y el comunismo. Ahora, hablando del socialismo, no duden en ello, la izquierda internacional, junto con sus medios de comunicación de izquierda habilitadores, está conspirando para afirmar ilegalmente la jurisdicción de la Corte Penal Internacional sobre el personal y las operaciones militares estadounidenses y socios” (Hegseth, 2026b).

Con certeza se está refiriendo a la orden de detención contra el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Desde julio de 2026, el gobierno de Trump ha intensificado una campaña dirigida a desmantelar la CPI; siguiendo esa directiva gubernamental Hegseth en el foro de agosto planteó:

“Es por eso que animo encarecidamente a cada miembro de la CACC a abandonar la CPI, y rechazar sus intentos de robar a sus gobiernos y a sus tribunales su soberanía. Sé que como soldado, hice un juramento a la Constitución, no a una corte internacional falsa e ilegítima“(Hegseth, 2026b).

Se trata de una convocatoria abierta al alineamiento en posiciones de política exterior de Estados Unidos, y ese llamado viene por un canal inusual: el Departamento de Guerra.

Una vez más Hegseth hizo referencia al alma civilizatoria compartida, lo cual no ha sido óbice para el tratamiento discriminatorio y agresivo contra los migrantes de la región.

 

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Conclusiones

A diferencia de las estrategias de 2017 y 2022, la NSS 2025 reconoce a la región de América Latina y el Caribe como una prioridad estratégica vinculada a temas de seguridad territorial, los flujos migratorios, el combate contra el narcotráfico y la protección de activos, infraestructuras y minerales críticos. Su instrumentalización regional se ha ido articulando mediante una secuencia de reuniones en las que llama la atención su frecuencia (cuatro reuniones entre marzo y agosto); selectividad de asistentes basada en la afinidad y aceptación de la política estadounidense hacia la región, excluyendo a actores regionales importantes; lideradas por funcionarios de primer nivel del Departamento de Guerra (Secretario de Guerra y Subsecretario); uso persistente de una narrativa actualizadora de la Doctrina Monroe bajo el denominado “Corolario Trump”; escalamiento de las demandas estadounidenses que van desde la “cooperación” en el enfrentamiento a amenazas que derivan en desafíos “compartidos” definidas como tales por Washington, hasta solicitudes de alineamiento en posiciones y batallas de Estados Unidos.

Un cambio que merece ser subrayado es el peso del Departamento de Guerra, sus instrumentos y agentes como articuladores y garantes en primera instancia de los objetivos de Estados Unidos en la región enfocados en primer lugar a la contención de China.

La política hemisférica planteada en la NSS 2025 supone no sólo una forma reforzada de la Doctrina Monroe y blindada por la fuerza militar, sino que su objetivo final es un involucramiento activo de la región alineada con Estados Unidos en la disputa estratégica con China. Bajo el modo persuasivo para lograrlo recurre a borrar las fronteras entre actividades del crimen transnacional, el terrorismo e ideologías que adversan el hegemonismo estadounidense, que en la perspectiva de la actual administración pueden ir desde el reformismo hasta el anticapitalismo; pero explícitamente plantea que lo logrará con, o sin el apoyo de la región a través de la fuerza.

En el actual escenario hemisférico, marcado también por la evolución de la dinámica interna de Estados Unidos, surge la interrogante de si la proyección regional definida por la administración Trump podría ser revertida por un gobierno de orientación globalista o incluso por una futura administración MAGA de carácter más aislacionista. En ese caso, cabe preguntarse qué elementos del diseño vigente estarían dispuestos a preservar y en cuáles se producirían rupturas o reorientaciones sustantivas. Respecto al comportamiento de los sectores más beligerantes de la política estadounidense, la respuesta parece estar clara.

 

Referencias bibliográficas

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Chindea, I. A., Treyger, E., Montoya, T., & Hunegs, K. (2026). Force Multipliers in the Americas Harnessing Security Force Assistance to Bolster Homeland Defense and U.S. Strategic Objectives in Latin America [Research]. RAND Corporation. https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/research_reports/RRA3900/RRA3928-1/RAND_RRA3928-1.pdf

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Trump, D. (2026a, marzo 7). Commitment to Countering Cartel Criminal Activity. A Proclamation [Proclamation]. https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/03/commitment-to-countering-cartel-criminal-activity/

Trump, D. (2026b, marzo 7). Transcripción del discurso de Donald Trump 7 de marzo de 2026 [Post]. Cumbre Escudo de Las Américas. https://rollcall.com/factbase-transcripts/

White House (2025, noviembre). National Security Strategy of the United States of America. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf

Notas

[1] Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.

2] Argentina, Panamá, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Guyana, Bolivia, Costa Rica, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Honduras y Chile

3] Elaborado según declara el texto antes de los eventos en Venezuela, aunque la referencia a esas acciones evidencia cierto nivel de actualización posterior.

4] El Dpto. de Defensa, ahora Departamento de Guerra en virtud de una orden ejecutiva del presidente en 2025.

5] Operacionalizar la estrategia sería convertirla en acciones y formas de implementación.

6] La condición de crítico de un material se define por su importancia para el desarrollo económico y la seguridad nacional y por el riesgo de interrupción del suministro.

[7] Las actividades cinéticas se caracterizan por el uso directo de la fuerza física y producen efectos materiales de daño sobre las personas, las instalaciones; restringen accesos a competidores y adversarios; puede implicar la presencia de tropas de ocupación para controlar territorios las actividades no cinéticas se proponen alterar capacidades, percepciones, decisiones o condiciones operativas del adversario sin recurrir necesariamente a la destrucción material. Si bien la asistencia de seguridad calificaría como una herramienta esencialmente no cinética, puede ampliar y potenciar las capacidades cinéticas de los socios regionales.

[8] En el caso de Irán se reconoce que su influencia no es comparable a la de China y Rusia, se plantea que su principal incidencia ocurre a través de Hezbolá que fue tratado como Actor Violento No Estatal (VNSA, por sus siglas en inglés); Venezuela parece que estuvo incluido en calidad de Estado adversario en la versión del informe antes del 3 de enero y en la versión final es tratada como un país con importantes relaciones con los adversarios estratégicos.

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