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Franz Hinkelammer: Recuperar la democracia, la libertad de opinión y la capacidad del ciudadano

Palabras pronunciadas en el acto de otorgamiento del Doctor Honoris Causa en Filosofía al destacado pensador Franz Hinkelammert, celebrado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 11 de enero de 2013.

La Universidad de La Habana confiere hoy la categoría de Doctor Honoris Causa a uno de los pensadores sociales más importantes de nuestro tiempo, Franz Hinkelammert, ciudadano de nuestra América.

La trayectoria de Franz Hinkelammert se ha caracterizado por un pensamiento crítico y coherente, y su compromiso con la causa de los humildes.

Nacido en Alemania en 1931, estudió economía, filosofía y teología en las universidades de Friburg, Hamburgo, Münster y en la Universidad Libre de Berlín, de esta última fue profesor asistente entre 1959 y 1963. Allí se doctoró en economía en 1960 con una tesis sobre El desarrollo económico de la Unión Soviética.

En 1963 viajó a la América Latina y desde entonces se comprometió con las luchas de nuestro continente, como expresó en una entrevista: «América Latina es un sueño de mi juventud. Leí un texto de pequeño sobre Simón Bolívar y me fascinó. A partir de ahí, siempre quise venir a América del Sur. Cuando por fin pude venir, me fascinó más y cargo siempre con el anhelo de ayudar a transformar a América Latina».

Llegó en los años iniciales del impacto de la Revolución cubana, un momento clave de la historia nuestroamericana. No vino como un extranjero a observar un proceso, sino a integrarse a ese proceso y esa fue su proyección y actividad durante sus años chilenos.

En Chile realizó una destacada labor como investigador y profesor, primero en el ILADES, y posteriormente en el Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN), de la Universidad Católica de Chile.

Lo conocimos en Chile, cuando recién cerrada la revista Pensamiento Crítico viajamos a ese país en 1971, en compañía de Germán Sánchez Otero, para estudiar los problemas del desarrollo (cuestión en la que aún estamos enfrascados) y desempeñarnos como profesores visitantes de la Universidad Católica de Chile. Tuve el privilegio de ser su alumno en el seminario que sobre El Capital impartía a los profesores del Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN).

En Cuba, Rafael Suengas nos había abierto el camino hacia El Capital. Con Hinkelammert lo pensamos y esto lo subrayo. Desde luego, de las discusiones no estuvieron ausentes los temas de la Revolución cubana, del proceso chileno y de la dinámica latinoamericana de aquellos años.

Socialismo con mercados: subordinar el mercado a un proyecto social de reproducción ampliada de la…

 

Nos sorprendió primero su humildad y luego — debo decirlo sinceramente — que siendo un economista, tenía una vasta formación humanista, cosa no común en los especialistas de esta disciplina.

Era y es un pensador. Él mismo se ha definido en una entrevista a la revista Caminos:

Empecé siendo economista, pero luego me interesé por investigar sobre las relaciones entre las ideologías, las utopías y la economía. Y como el campo de investigación se fue haciendo cada vez más amplio, obligadamente tuve que acercarme a otras disciplinas como la filosofía, la propia teología, pero siempre con el intento de integrar todo ese conocimiento. Si me quieren llamar teólogo, no me siento ofendido, ya que por el contenido que encierra esa palabra, de hecho, lo soy. A decir verdad, no creo mucho en eso de las definiciones. El mundo, la vida es mucho más compleja. Pero ya que insisten, me siento más cómodo como pensador.

Además, a nosotros — jóvenes formados en otra cultura acerca de la religión — nos sorprendió también su marxismo y el conocimiento de sus fuentes originarias, cuestión que habíamos estudiado en el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, que también desapareció ese año y que, por cierto, en 2013 año se cumplen 50 años de su creación. En otras palabras: topamos por primera vez con un marxista cristiano, profundo conocedor del pensamiento y la obra de Carlos Marx. Con él y con Norbert Lechner tuvimos empatía y nos olvidamos de los chistes acerca del carácter de los alemanes que oímos en nuestra adolescencia.

Allí en Santiago conocimos el movimiento de los cristianos por el socialismo. Con Hinkelammert y con Gonzalo Arroyo mantuvimos un diálogo siempre agradable — coincidiéramos o discrepáramos — que nos ayudó extraordinariamente a entender las nuevas realidades de la América Latina.

Durante su estancia chilena, Hinkelammert escribió varios artículos y cuatro libros: Economía y revolución, Ideologías del desarrollo y dialéctica de la historia, El subdesarrollo latinoamericano, y uno que quisiéramos comentar por su actualidad: Dialéctica del desarrollo desigual.

Por el golpe fascista de Pinochet tuvo que regresar a Alemania, y de 1973 a 1976 fue profesor invitado en la Universidad Libre de Berlín. En 1976 volvió a residir en la América Latina, primero como director de Postgrado en Política Económica de la Universidad Autónoma de Honduras; después como profesor e investigador del Consejo Superior Universitario de Centro América y; posteriormente fijó su residencia en San José de Costa Rica. Allí, con un grupo de teólogos y cientistas sociales latinoamericanos, entre ellos Hugo Assman, Pablo Richards y Elsa Tamez creó el Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI. Este centro de investigaciones es uno de los más importantes de la teología de la liberación y del pensamiento crítico en la América Latina. Desde entonces ha publicado más de cuarenta libros y múltiples artículos en la revista PASOS y en otras publicaciones.

Ha desarrollado una amplia labor en la formación de profesores e investigadores jóvenes, propiciando que participen en el seminario para investigadores del DEI. De Cuba han sido invitados numerosos jóvenes procedentes de Flacso, el Instituto de Filosofía, la Universidad Central de Las Villas y otras instituciones.

Ha estado en Cuba en diversas oportunidades, colaborando con el Programa Flacso-Cuba, con el Centro Martin Luther King Jr., el Instituto de Filosofía y en la Casa de las Américas participó como jurado del Premio Casa en la edición del 2007.

En el año 2006 ganó el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, considerado el Nóbel del pensamiento antihegemónico, por su libro El sujeto y la ley, el retorno del sujeto reprimido.

Sobre el mismo, el filósofo cubano Jorge Luis Acanda ha dicho:

Este libro permitirá apreciar hasta dónde esta mutua irrigación de una concepción materialista (no economicista) de la historia con una teología que busca la plenitud del ser humano no en un más allá abstracto, sino en el núcleo interno del más acá, constituye un aporte en la urgente tarea de pensar la revolución.

Preside desde al año 2007 la Cátedra Pensamiento Crítico de la Universidad Nacional de Heredia.

La trayectoria intelectual y política de Franz Hinkelammert ha estado unida a posiciones progresistas y revolucionarias en la América Latina, y su obra en general constituye un aporte en la urgente tarea de pensar la revolución y hacer la Revolución que pensamos. Asimismo, muestra la articulación de un pensamiento marxista no dogmático ni economicista con una reflexión teológica de la liberación radical y comprometida con los procesos políticos populares actuales de la región.

Aquel «maratón» fulgurante

 

Sus estudios actuales se centran en la problemática del sujeto, de la vida, el pensamiento y la acción de las clases y pueblos explotados, de los pobres, de los hombres y mujeres que luchan por la emancipación humana. De ahí que el pensamiento de Hinkelammert sea de naturaleza crítico-emancipatoria.

Los temas abordados en sus investigaciones y reflexiones no sólo son de importancia dentro del debate científico-social, sino que también plantean problemas y cuestiones directamente ligadas a las formas de dominación, de opresión y control social a las que hay que resistirse.

La obra de Franz Hinkelammert se distingue por su sistematicidad, cada problema es analizado en su complejidad e interconexiones y esto es válido tanto para las cuestiones teóricas como para los estudios de procesos más empíricos o temas de coyuntura. A esto se añade el carácter pedagógico de la exposición, que va mostrando nuevas conexiones y complejidades que permiten enriquecer el análisis.

Por eso, cuando analiza las sociedades burguesas no solo explora el discurso con el que se presentan, sino también examina sus textos religiosos y teológicos, y los discursos publicitarios. El reverendo Raúl Suárez sin duda abundará en los aspectos teológicos del pensamiento de Franz.

En las últimas décadas ha dedicado gran parte de sus estudios al fenómeno de la globalización y el neoliberalismo con originales puntos de vistas. Para Hinkelammert la globalización es inherente a la expansión del capital y por tanto pueden situarse sus inicios en los albores del capitalismo, transitando por varias etapas y procesos hasta llegar a la etapa actual.

Es un proceso complejo que no se reduce solo a la economía y como proceso real e ideológico se basa en la lógica mercantil y en la utilización de los recursos de la realidad — incluidos la ciencia y la técnica — en función de la ganancia.

Esa lógica encuentra en el neoliberalismo su altar mayor, pues este no es solo una teoría económica, sino una concepción de la sociedad en función del mercado.

La aplicación consecuente — y tenemos que decirlo así — de esa lógica mercantil ha invadido todos los aspectos de las sociedades en el Norte y en el Sur hasta convertirlas en sociedades de mercado, lo cual implica la tendencia a la mercantilización de todas las relaciones sociales, tanto entre las personas como con la naturaleza.

En esas sociedades el mercado se va transformando en el centro de la vida social y personal e impregna la ética con una visión mercantil, así como la organización de lo social, la producción artística, e incluso la constitución de los proyectos de vida.

No es casual que la aplicación de las políticas neoliberales vaya acompañada de un crecimiento de la violencia en múltiples formas y de fenómenos de desestructuración social.

Como resultado de lo anterior hay un conjunto de transformaciones que amenazan con ser «naturales»: los políticos no responden a sus electores, sino al mercado; la soberanía del Estado está limitada por organismos financieros supranacionales que utilizan los mecanismos de la deuda para dictar políticas económicas; no se salvan los ciudadanos, sino los bancos; se desmonta el llamado Estado del Bienestar en países del Norte y conquistas sociales en países del Sur; se atenta contra el derecho a una vida digna con el desempleo, la precarización del trabajo y la llamada flexibilización, formas en las que se presenta hoy la depauperación absoluta y relativa del proletariado. Todo esto va acompañado de un proceso de exacerbación del individualismo y de deterioro de las relaciones humanas.

El manto ideológico de lo inevitable, cubre ese proceso al que los poderes fácticos refuerzan mediante la utilización de los medios masivos de comunicación.

Todo ello apunta contra la racionalidad productiva y la reproducción real — ecológica, biológica y social — de la especie humana. Es la fábula del que serrucha la rama del árbol en la que está sentado y piensa que puede salvarse.

La oposición y resistencia a estos procesos — nos señala Hinkelammert — no solo es un deber ético, sino también útil, si entendemos la utilidad como bien común, el interés de todos.

Como señala en El nihilismo al desnudo. Los tiempos de la globalización, es necesaria

(…) una ética del bien común. La relación mercantil al totalizarse hoy, produce distorsiones de la vida humana y de la naturaleza que amenazan esta vida. Satisfacer necesidades resulta condición que decide sobre la vida y la muerte. La relación mercantil totalizadora, en cambio, no puede discernir entre la vida y la muerte, pasa por encima de la vida humana y de la naturaleza, sin criterio.

Esto no es algo abstracto, se basa en el principio de la vida, todos tenemos derecho a existir y por tanto debemos luchar por un mundo en que todos podamos vivir con dignidad.

No pretendo incursionar en todas las aristas del pensamiento de Hinkelammer, en aras del tiempo permítanme referirme a la amplitud y alcance de sus investigaciones a partir de una comunicación suya que cito in extenso:

Después de la publicación de mi libro El sujeto y la ley en 2003 en Costa Rica (este libro se publicó posteriormente en Cuba en el año 2007, por la editorial del Centro Martin Luther King Jr.), me dediqué especialmente a la investigación de los mitos de la sociedad moderna, en especial la capitalista.

Su mito básico es que no tiene mitos, sino que ha sustituido los mitos de sociedades anteriores por lo que hoy se llama la racionalidad.

Criticando eso, me fui al análisis de lo que son los mitos básicos de la sociedad capitalista hasta hoy: el mito del progreso infinito por un lado, el mito de la autorregulación del mercado por el otro. En nuestra sociedad hasta hoy — sobre todo en nuestros medios de comunicación y por tanto en la opinión publicada — se considera a estos mitos como verdades a los cuales no se considera «míticas».

Considero dos críticas básicas. Por un lado la crítica que hace ver que efectivamente se trata de mitos y que subyacen a la racionalidad hoy considerada como la única: la racionalidad del mercado, que es la racionalidad instrumental del cálculo medio-fin. Por otro lado, la consideración absolutamente necesaria de que el reconocimiento de que alguna tesis sobre la realidad es «mítica», no significa de por sí que es falsa o sin valor. Por tanto apareció el problema de los criterios de verdad sobre los mitos del mundo mítico. Por tanto, si consideramos los mitos básicos de la sociedad capitalista-moderna hoy, esta consideración no es ya la refutación. Hace falta refutar estos mitos.

Entonces hay que ver cómo lograr una definición adecuada de los mitos. Lo que considero yo como mitos son las reflexiones de todo tipo sobre la relación vida-muerte en la existencia humana. Se trata de una reflexión necesaria a la cual la racionalidad instrumental de cálculo de medio-fin apenas tiene acceso.

Hoy más que nunca necesitamos estas reflexiones. Pero lo que domina es encerrar todo (el) pensamiento en la racionalidad medio-fin, pase con el mundo lo que pase.

Hice un análisis de esta problemática en mi libro con el título Hacia una crítica de la razón mítica. El laberinto de la modernidad. Materiales para la discusión, publicado en el año 2007 en Costa Rica (Editorial Arlekin).

Posteriormente continué estas reflexiones hacia el campo de la crítica de la economía política en el cual había ya entrado más intensamente con unos libros escritos conjuntamente con Henry Mora, economista de la UNA en Heredia, Costa Rica, sobre todo con el libro Hacia una economía para la vida. Preludio a una reconstrucción de la economía (editado primero en 2005 en la editorial DEI, Costa Rica).

Seguí estas reflexiones sobre la crítica de la economía política en la línea de la ley que atraviesa toda la obra de Marx en la forma de una crítica de la ley del valor. Es la ley que se sustenta en la ética de la ética formal y es como tal la ética del mercado, expresada en su nitidez en el actual código civil de las sociedades burguesas de hoy. La crítica de la ley del valor de Marx es a la vez la crítica de esta ética formal.

Esta crítica tiene un antecedente muy importante precisamente en el pensamiento judeo-cristiano del primer cristianismo. Es la crítica de la ley que hace Pablo de Tarso. En una publicación desarrollé esta relación analizando a Pablo de Tarso no tanto como teólogo sino como el gran filósofo y pensador de su tiempo. Haciendo eso aparece una dimensión histórica del pensamiento marxista cuya consideración a mi entender puede profundizar la validez de la crítica de la ley del valor también en la tradición del pensamiento marxista. Desarrollo eso en el libro La maldición que pesa sobre la ley. Las raíces del pensamiento crítico en Pablo de Tarso, que se publica por primera vez en 2010 en Costa Rica (Editorial Arlekin). Pronto aparecerá una edición ampliada en la misma editorial.

Paralelamente a estos análisis he estado desarrollando unas tesis sobre la actual crisis económica publicada bajo el título La rebelión de los límites, la crisis de la deuda, el vaciamiento de la democracia y el actual genocidio económico-social.

Para Hinkelammert el carácter crítico de las ciencias sociales nace de su responsabilidad y específicamente de la responsabilidad del científico social. El acento de Hinkelammert no está en la criticidad, sino en la responsabilidad.

Pensando como investigador, creo que tenemos que combinar la investigación de lo inmediato con lo perspectivo. Los decisores están urgidos por resolver el obstáculo inmediato, nosotros como científicos sociales tenemos que contribuir, desde nuestra esfera, a la solución de los problemas inmediatos; pero también pensar e investigar si las soluciones inmediatas no traerán problemas futuros que debemos prever y también proveer elementos para su enfrentamiento.

En sus análisis ha mostrado el carácter teológico de algunos argumentos de las teorías económicas en boga, por ejemplo, la mano invisible del mercado (un trasunto de la divina providencia) no es más que la reducción del conjunto caótico de acontecimientos que responden a los múltiples intereses de los capitalistas a una intencionalidad que puede calificarse de divina y, por tanto, supuestamente proveerá la felicidad para todos.

Y aquí señalo un aspecto importante de su pensamiento: el relativo a que la teoría económica debe incorporar la ética, los valores. En definitiva no hay economía pura, porque detrás de las decisiones económicas hay concepciones sociales a las que sirven esas decisiones.

Comencé hablando de nuestro primer encuentro con Hinkelammert en Chile en tiempos de la Unidad Popular, en los años en que me iniciaba en los estudios de la problemática del desarrollo y el subdesarrollo ubicándome fuertemente en la corriente de pensamiento dependentista.

A Franz también lo sitúan dentro de ese núcleo de pensamiento con un enfoque particular, por eso quisiera referirme a uno de sus libros que fue una de mis lecturas de aquellos tiempos, se trata de Dialéctica del Desarrollo Desigual. Aparecido originalmente como parte de la publicación Cuadernos de la Realidad Nacional, número 6, correspondiente a diciembre de 1970, el objetivo del mismo era aclarar las formas de superación del subdesarrollo de la sociedad latinoamericana. Este libro contiene tesis que el tiempo ha dejado atrás y una serie de planteamientos y consideraciones que a mi juicio mantienen gran actualidad.

A lo largo de este texto se argumenta la tesis de que «la superación del subdesarrollo es la superación del total de la vida social que denominamos subdesarrollo» (página 12) y «que el sistema subdesarrollado comienza a superar su propia condición cuando se ha comenzado una vía de desarrollo socialista» (página 13).

Si algo le reprocho a la mayor parte de las llamadas teorías del desarrollo es que en la práctica se convierten en teorías del subdesarrollo, porque tienden a describir el fenómeno del subdesarrollo, pero son parcas en la indagación real de los caminos para superarlo. En el caso de los dependentistas, en la época en que se escribió este libro, si bien la corriente radical señalaba el socialismo como salida, no indagaban sobre las particularidades que podía y debía tener en nuestro continente. En el caso del Cuaderno del CEREN se plantea desde el principio como uno de sus objetivos «demostrar que el socialismo tiene una especificidad propia según el contexto histórico en el cual se construye y que por supuesto exige no entender cualquier cosa por socialismo y obliga a dar a este un carácter concreto, de acuerdo a las particularidades del momento y del lugar donde se pretende construir» (página 12).

 

Dado que gran parte de este texto se dedica a explorar las características de una acumulación socialista como proceso de liberación desde el subdesarrollo y como ciertos conceptos nos hacen prisioneros de determinadas imágenes, es bueno aclarar, después de haber releído el libro, que la concepción de Hinkelammert de la acumulación socialista se entronca con una acumulación social a la que he definido como que no se limita solamente a la acumulación económica, sino que se refiere a un conjunto más amplio, porque si el propósito es la creación de una nueva sociedad, las transformaciones revolucionarias constituyen una acumulación social. Con este concepto identifico la acumulación económica y los procesos dirigidos a la transformación del ser humano: la educación, la salud, la seguridad social, la creación de valores y la participación de diversos modos en el quehacer político cotidianamente.

Es un proceso en el que los hombres y las mujeres, al participar en la dinámica de transformación social, se transforman a sí mismos hasta integrar lo nuevo (realidades y conductas) en lo cotidiano, «lo natural», lo que es así y debe ser así; condicionando las conductas y las relaciones acorde con el nuevo marco perseguido de modo cada vez más natural.

El conjunto de temas abordados es amplio, menciono dos problemáticas que están presente hoy en nuestra realidad:

– La acumulación socialista y la producción con medios tradicionales.

– La acumulación socialista en espacios económicos pequeños.

La empiria soviética fue transformada en la teoría del socialismo cuando, en realidad, esta es una teoría aún por desarrollar. Con razón Fidel en el 2005 dijo que un error había sido creer que alguien sabía algo sobre cómo llegar al socialismo.

Esta carencia está reconocida en el texto que revisamos, en el que se señalan, por ejemplo, la necesidad de desarrollar una teoría de las clases en el socialismo y la necesidad de una teoría de las relaciones mercantiles en el socialismo.

La existencia de relaciones mercantiles en el socialismo no es un mal necesario que hay que soportar, es una realidad que exige la creación de otras realidades, por lo que aprovecho para señalar uno de los planteamientos del libro que nos hacen pensar: «El socialismo no es la superación de las relaciones mercantiles y no puede serlo. Es dominación sobre las relaciones mercantiles» (página 168). Hacer realidad esto es un extraordinario desafío, en tanto indica la necesidad de buscar los medios para controlar/superar los desequilibrios producidos por las leyes mercantiles.

Y es que el socialismo no es un acto, ni el fin de la historia, sino un proceso continuo de conflictos, aciertos, errores, soluciones, en la dinámica de un proyecto que se reinventa en la búsqueda de una sociedad que sea capaz de ofrecer la mayor suma de felicidad posible (Bolívar); lo que se vincula a la sociedad con todos y para el bien de todos (Martí).

El pensamiento de Hinkelammert llegó a Cuba en los años que se han calificado como grises de la década del setenta, cuando reinaban en el terreno ideológico los perseguidores de cualquier nacimiento. Para esos cerebros cuadriculados Hinkelammert era un diversionista ideológico.

Pero como la vida sigue su curso, aquellos que sin esgrimir razones lo estigmatizaban son apenas un recuerdo en algún momento, y a veces ni eso, y hoy tenemos la satisfacción de entregar en una de las universidades más antiguas de nuestra América y bastión de las luchas por la emancipación humana el Doctorado Honoris Causa a un notable pensador y, sobre todo, de los que ha echado su suerte con los pobres de la tierra.

En las páginas finales del texto que he comentado, Hinkelammert avizora que en la América Latina estaba surgiendo un nuevo proyecto socialista distinto de los anteriores y fundamentaba su afirmación en que ese proyecto surgía de una alianza entre grupos ateístas y grupos cristianos, al estar sustentado en el encuentro de ambas tendencias: el humanismo cristiano y el humanismo marxista se identificaban en la praxis.

Parece que está hablando hoy. Ese es uno de los méritos de este texto y de otros de Hinkelammert, su vigencia.

Palabras de Franz Hinkelammert al recibir el Premio Libertador al Pensamiento Crítico (Caracas, abril de 2006)

Estimado señor presidente Hugo Chávez, amigas y amigos todos.

Es para mí un gran honor recibir este premio Libertador al Pensamiento Crítico.

No es especialmente, siendo yo un extranjero alemán, en América Latina. Vivo aquí desde más de 40 años, tiempo suficiente para sentirme latinoamericano también.

Asistentes [Aplausos]

Siempre me he sentido bienvenido aquí, de parte de casi todos. Sin embargo, este premio que se me otorga hoy, lo siento como algo que todavía no hay en sentido formal, pero que sí en su sentido real. Lo siento a la vez, como el otorgamiento de la nacionalidad latinoamericana por razones de honor.

Asistentes [Aplausos]

Por eso, me conmueve especialmente. Quiero añadir un recuerdo, que se refiere especialmente a Venezuela, y que está estrechamente vinculado con el nombre Libertador que lleva el premio. Se trata de un recuerdo de la juventud, que me provocó un artículo en uno de los libros para jóvenes que se regalan para la navidad, cuando uno está chico. Era un artículo sobre Simón Bolívar, recuerdo todavía muy bien, el dibujo que lo retrataba a él, me provocó el sueño de ir algún día a América Latina, que posteriormente me persiguió. Después de terminar mis estudios de doctorado en 1962, yo corrí la voz entre mis compañeros para avisarme cualquier posibilidad de hacerlo, me resultó la posibilidad de irme a Chile y con eso, mi futuro estaba decidido.

Nunca más tuve la idea seria de volver. Mas contento me siento; poder ahora recibir en el país de Simón Bolívar este premio Libertador, es como si hubiera vuelto a un origen; quiero también aquí agradecer a mi familia, a mi señora Vilma y mis hijos presentes aquí.

Igualmente, quiero recordar a mi amigo Norbert Lechner, con quien tuve una amistad; con él y con su señora Paulina, una amistad que continuó todo este tiempo que viví en América Latina, hasta hace dos años cuando Norbert murió. Pero estoy contento con su mujer Paulina hoy, que me acompaña en este acontecimiento.

Asistentes [Aplausos]

“La única fórmula que seguirá imponiéndose es la fórmula de un pueblo digno”

Desde estas palabras iniciales, quiero presentarles algunas reflexiones más bien teóricas, sobre el tema que sigue siendo de suma actualidad, precisamente en nuestro tiempo.

Quiero hacer algunas reflexiones sobre La Vida, es más que el capital, reflexiones sobre la democracia de ciudadanos y el proyecto de la sociedad en la que quepan todos los seres humanos.

Quiero empezar con una cita de Marx, se trata de una cita que aparece en un lugar clave de El Capital, se encuentra al final de sus análisis de la plusvalía relativa. Dice él: “Por tanto, la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción, socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza, la tierra y el hombre trabajador”. Yo creo que ésta cita describe lo que es nuestra percepción del mundo hoy, y nuestra crítica al capitalismo.

Expresa el sentido, yo diría hasta el sentido común de la mayoría de la gente hoy, más allá inclusive de izquierda y de derecha, y más allá de las clases sociales.

Pero resume a la vez, lo que es la suma de la crítica del capitalismo de parte de Marx, más allá de las radiologías, de los valores eternos, derivados de alguna esencia humana nunca encontrada, nos presenta lo que son los valores, la ética que Marx propicia; sobre todo, su concepto de justicia. Creo que inclusive hoy, no tenemos un concepto de justicia más allá de eso. Ciertamente, este concepto de justicia, la cita que yo di, lo presenta a partir de su concepto de la injusticia.

Se puede, derivar fácilmente del texto, una justicia, eso es producir la riqueza socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza, la tierra y el hombre trabajador.

Trabajador, no se refiere aquí a la clase, trabajador únicamente, sino al ser humano en cuanto a trabajador. Podemos derivar lo que es justicia, justicia es producir la riqueza, conservando las dos fuentes originales de toda riqueza, la naturaleza y el ser humano trabajador.

En otros términos, podemos decir que eso define hoy lo que es el bien común, que es un interés de todos y por lo tanto de cada uno. Efectivamente, luchar hoy por la justicia, es luchar por este bien común, esta justicia; por tanto, la justicia no se restringe a la tal llamada justicia distributiva, sino que abarca toda la vida humana y su posibilidad hacia el futuro.

La tesis es: la sociedad capitalista produce las riquezas socavando las fuentes de la producción de la riqueza, la naturaleza y el ser humano trabajador. No hay que tomar eso en términos demasiado estrechos tampoco. En buena parte ha habido sociedades de socialismo histórico que han tenido un efecto análogo; tomándolo en cuenta, sin duda, vivimos hoy, de nuevo la sociedad capitalista como el centro de este tipo de destrucción.

Ruy Mauro Marini: texto y contextos

La tesis no es economicista, parte de las condiciones de posibilidad de la vida humana, son estas condiciones las que determinan lo que es la justicia y el bien común; sin embargo, estas condiciones son corporales, la tesis se refiere a la sociedad en toda susdimensiones, pero la caracteriza en función de las condiciones de posibilidad de la vida humana. Aparece un criterio de discernimiento, que se refiere a la sociedad entera. Es un criterio que rige sobre la economía también, si se entiende economía como lo es usual hoy, es decir, como el ámbito de la localización de los recursos. Estas condiciones de posibilidad de la vida humana constituyen todo un circuito, el circuito natural de la vida humana, no hay vida posible sin ser incluido en este circuito natural. Ser separado de la integración en este circuito significa la muerte. El socavamiento de las fuentes originales de toda producción, la naturaleza y el ser humano trabajador es la otra cara del socavamiento de este circuito natural de la vida humana.

Quiero a partir de ahí, añadir algunas reflexiones sobre la democracia y la incapacitación del ciudadano con las tendencias dominantes en la democracia de hoy. El capitalismo actual impone su estrategia como un proyecto político nacido de las burocracias privadas de las empresas transnacionales, no lo puede imponer sino socavando, no solamente las fuentes originales de la producción de todas las riquezas, sino de la democracia también. Se ha ido de la democracia del ciudadano a la democracia de clientes, predeterminado el proyecto político por la estrategia de estas burocracias privadas, las mismas elecciones tienden a perder su contenido. Lo que está por elegir, es más bien la persona más adecuada, más atractiva, más simpática, más diligente, para implantar un proyecto político, determinado e impuesto por la estrategia de estas burocracias.

Esta predeterminación del proyecto político se hace en nombre de la técnica, la técnica es presentada como técnica del mercado. Por eso aparecen los equipos económicos que pretenden transmitir esta técnica, que predeterminan el proyecto político; de hecho, con eso la política, en sentido tradicional, tiende a desaparecer. El político tiene la función de imponer en contra de las resistencias, muchas veces populares, el proyecto pronunciado en nombre de la técnica del mercado por estos equipos económicos al servicio de las burocracias privadas, son consejos de sabio con pretensión de tener saberes absolutos, estos no conocen límites, tienen la función de imponer el proyecto técnico predeterminado en contra de vientos y mareas, se transforman en aplanadoras.

Por ello, no hay ni democracia ni valores. Con democracia o sin democracia, con valores o sin valores, se trata de imponer el proyecto, diseñan el proyecto, pero lo diseñan sobre bases en las cuales ni ellos mismos pueden influir, lo tiene que diseñar de una manera tal que permitan a los políticos imponerlos a todos los que podrán resistir; pero no lo hacen ellos, están predeterminados por las burocracias de las empresas tradicionales mismas. Diseñan engaños, fraudes, razones falsas. Todo es lícito, para imponer este proyecto.

Se pretende tener políticos que son una especie de marioneta, presentada para darle el apoyo a este mismo proyecto predeterminado, no lo dirige, y no lo debe dirigir el político. Se pretende que el político represente este proyecto en el plano del Estado, no representa a sus electores, sino representa este proyecto frente a los electores. Por eso, su función es la interposición, de un proyecto en cuya elaboración la política muy poco tiene injerencia. Cuando el político trata de ejercer influencia en el proyecto, se le trata de marginar; las experiencias están a la vista.

Con esta transformación del político en representación de un proyecto predeterminado por sabios, con saber absoluto, nombrados por las propias burocracias privadas del mercado, el propio ciudadano es incapacitado, se le niega la mayoría de edad, es un ser que tiene que ser tutelado, su tutor es el equipo económico, el equipo que sabe y que sabe todo y lo sabe tan bien como nadie más. De ahí viene, el no hay alternativas. Pero, eso es la incapacitación del ciudadano y la renuncia forzada a la democracia, es además el resultado de la transformación de la política, en aplicación de una técnica. Las instituciones democráticas se vacían, pueden sobrevivir en el grado en el cual prometen restringirse a la implementación de esta técnica con su única alternativa.

Es como en la antigua Roma, tan admirado por estos técnicos del poder hoy. Cuando el emperador Augusto se erigió como emperador, no abolió la república romana. Sus principales instituciones sobrevivieron, pero fueron vaciadas, dejaron de ser instancias políticas con capacidad de definir, de definir políticas y se transformaron en órganos del poder absoluto del emperador. Una vez aceptada esta posición, podían seguir existiendo. Cuando hoy Estados Unidos pretende ser la nueva Roma, pretende hacer eso mismo, con sus incitaciones a instituciones democráticas, pero ya no hay la persona del emperador; lo que surgió en su lugar, es este proyecto predeterminado por medio de los sabios del poder absoluto, frente al cual todo el mundo tiene que arrodillarse; y si lo hace, las instituciones democráticas vaciadas lo consiguen sin mayor problema.

Capitalismo, subdesarrollo y dependencia

Al reducirse de esta manera la persona humana, al individuo propietario y calculador de sus utilidades se suprime su otro polo, que es el sujeto, el ser humano como sujeto necesitado, no desaparece, pero es reprimido. En cuanto al sujeto, el ser humano sabe, no puedo vivir yo, sino puede vivir el otro, interpela el individuo conquistador y posesivo que quiere vivir por la derrota y por fin por la muerte del otro. Este sujeto humano, es la instancia desde la cual, se puede presionar sobre la jaula de acero cerrada y levantada en nombre del individuo y la correspondiente estrategia del mercado total expresado en el proyecto impuesto hoy.

El sistema se está levantando sobre el crimen, del asesinato del hermano es constituido por hijos de Caín y el sujeto interpela en nombre del hecho, de que solamente se puede vivir si también puede vivir el otro, frente al sistema sostiene asesinato y suicidio. Ese sujeto es la única instancia desde la cual hoy, creo, se puede enfrentar el sistema que se cierra sobre mí mismo, para convertirse en una jaula de acero.

Yo creo que es a partir de este sujeto que hace falta recuperar la democracia del ciudadano y su mayoría de edad, negada por el sistema. Sólo en cuanto a ciudadano, el ser humano puede introducir esta posición del sujeto, ahora en la política, pero es el ciudadano que exige que el sistema no sea fundado sobre el asesinato del hermano que asegura la vida de todos para que cada uno pueda vivir, es el ciudadano que tiene que reivindicar la sociedad en la cual pueden vivir todos los seres humanos y la naturaleza exterior al ser humano también.

Yo creo que eso es la sociedad justa, en función del bien común. En términos de proceso, es, la sociedad que produce las riquezas conservando las fuentes de toda la producción de la riqueza, la tierra y el ser humano trabajador. El ser humano como ciudadano, es hoy la única instancia que puede desde el sujeto, obligar al sistema para abrir su jaula de acero, para que sea casa de todos.

Pero no puede hacerlo, sino recuperando el derecho político de la intervención en los mercados, y, por tanto, de la intervención en el poder de las burocracias privadas, de la gran empresa. La misma economía tiene que ser democratizada, sin embargo, esta democratización tiene su pilar principal, en el derecho del ciudadano de asegurar una política de la intervención sistemática en los mercados; y por consiguiente en el poder de estas burocracias privadas.

No se puede recuperar la ciudadanía, sin recuperar este derecho fundamental a la intervención sistemática en los mercados. Eso es base de toda democracia factible y sin ella, las instituciones democráticas son transformadas en pantalla de un poder absoluto, fuera de todo control democrático.

Sin embargo, esta democracia de ciudadanos, necesita también recuperar, igualmente, una libertad de opinión sofocada, precisamente en nombre de la libertad de prensa, que ha permitido el establecimiento del control casi ilimitado sobre los medios de comunicación, de parte de estas mismas burocracias privadas. Una libertad de prensa, usada de esta forma ha llevado a una amplia represión de la libertad de opinión. Pero el derecho humano, es la libertad de opinión, no en primer lugar, la libertad de prensa.

Por eso, hace falta recuperar la propia libertad de prensa de una manera tal, que sea un vehículo de la libertad de opinión de parte de la ciudadanía, y no un amarre. Algo parecido tiene que ocurrir creo, con la libertad de elecciones.

Tiene que recuperarse en el sentido tal, que la ciudadanía sea capaz de elegir a sus representantes, siguiendo las opiniones formadas en un ambiente de garantía de la libertad de opinión. Esta recuperación de elecciones libres de parte de ciudadanos libres, no se pueden hacer sin quitar a las burocracias privadas, el derecho de hacerse financistas de los candidatos a elegir, así eligen muchas veces a los candidatos antes de que el elector pueda dar su voto.

La democracia se transforma en democracia controlada, y los controladores son las burocracias privadas. Solamente en estos términos, puede volver la república libre, hoy socavada por el dominio de las burocracias privadas. Tiene un proyecto que es una sociedad en la que quepan todos los seres humanos, que produce la riqueza sin socavar sus fuentes originales de producción, la tierra y el ser humano trabajador.

Es un proyecto democrático, porque no le corresponde una estrategia única, sin alternativas, sino estrategias múltiples. Yo creo, que es a la vez el camino del proyecto del socialismo del siglo XXI.

Quiero recordar aquí otra cita de Marx, es en el fondo las últimas palabras del primer tomo de El Capital, antes de pasar al anexo, es prácticamente el análisis de la acumulación primitiva. Es curiosa la cita: “Y frente a la vieja reina de los mares…”, dice Marx “…se alza amenazadora y cada día más temible, la joven república gigantesca…”. Y cita a Horacio: “…un duro destino atormenta a los romanos, la maldición por el crimen del asesinato del hermano…” así termina Marx El Capital.

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Lo que dice Marx es sobre el imperio británico, vieja reina del mar y lo que se dice igualmente, y se ha dicho en la antigüedad sobre el imperio romano. Por eso acuerda citar a Horacio, el poeta romano del primer siglo antes de Cristo, con su juicio sobre Roma, que para Marx es igualmente el juicio sobre el imperio británico de su tiempo.

Hoy sería el juicio, sobre la nueva vieja reina del mar, que resulta ser Estados Unidos. Este juicio, era un juicio condenatorio, la vieja reina del mar, la de la antigüedad, la del siglo XIX y la de hoy, la vieja reina del mar está condenada por sí misma, es condenada a un duro destino por la maldición que lleva encima y que viene del asesinato del hermano sobre el cual descansa su poder. Eso hace aparecer otras connotaciones, es Leviatán, el monstruo que surge del mar y que antes ha sido el título del famoso libro de Marx, va levantándose frente a este poder asesino de Leviatán, la joven república gigantesca. Es la república que nace de la sociedad civil desde abajo, cuando logra hacerse democracia de gente. Yo creo que aquí aparece también, la tarea de hoy, en la cual estamos empeñados con un movimiento que se enfrenta a la actual estrategia de globalización. Recuperar la democracia, recuperar la libertad de opinión, recuperar la capacidad del ciudadano para controlar las burocracias privadas de las empresas transnacionales, y para poner la economía al servicio de la vida humana y de la naturaleza.

Es la tarea de la realización del bien común. En ese sentido, Marx lo resume, proponiendo; es imperativo categórico echar por tierra, todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciado.

Muchas gracias.

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