Querido Hugo:
Procuraré sintetizar las ideas. He pensado mucho en varios puntos.
En primer lugar, solo una persona como tú, inspirado en un sentimiento bolivariano, sería capaz de ofrecer a otro pueblo hermano compartir sus recursos. A la luz de los egoísmos que han prevalecido siempre, solo personas como Bolívar y Martí superaron con grandeza los parámetros tradicionales de ese modo de pensar.
También expresas la idea de incrementar el número de cubanos en las producciones de arroz, plátanos, vegetales y otros alimentos en empresas de beneficio mutuo.
Utilizas una frase que será para todos los tiempos: «Venezuela es parte de Cuba. Aquí hay otra Cuba».
En la historia no recuerdo otra frase de tanto valor.
Comparto tus puntos de vista.
Hay dos tiempos en la vida de ambos pueblos. El petróleo venezolano no es la caña de azúcar. Se trata de una materia que, aunque se pagaba por ella muy poco, era tal su volumen y calidad, que generaba grandes ingresos en una moneda que tuvo durante decenas de años gran poder adquisitivo. Tu país alcanzó también determinados niveles de desarrollo industrial.
Tú asumes por méritos propios y apoyo popular la dirección de un pueblo que recibía muy poco de lo que producía. Le sobraban brazos, había desempleo; el consumismo de los ricos, sus tiendas y servicios al estilo yanqui lo impulsaban a vender su fuerza de trabajo; lo sometieron a inflación, le robaron descaradamente sus reservas de divisas. Tú llegaste, viste y venciste, como diría Julio César, con un conjunto de medidas justas, antes de que el enemigo desatara los diabólicos mecanismos que impidieron la consagración constitucional de tu proyecto, que desde el principio se inclinaba a la distribución verdaderamente equitativa de la riqueza.
En nuestro país no había fuente alguna de combustible. Solo existía una modesta hidroeléctrica con capacidad equivalente a menos de 100 veces la del Guri; su fuente principal de ingreso anual era el azúcar de caña, dentro de un clima relativamente estable, a partir de más de 50 millones de toneladas de caña cortada y cargada a mano, transportada con bueyes a los carros de ferrocarril, y solo una parte en camiones y tractores, hasta más de 150 centrales azucareros entre grandes y pequeños, que todos los años eran desarmados por presión obrera frente al desempleo. Desarrollo industrial ínfimo; infraestructura, finanzas, bancos y otras ramas básicas estaban en manos extranjeras o de la oligarquía; grandes extensiones de tierra eran propiedad de empresas norteamericanas. Mercado fundamental: Estados Unidos, en las proximidades de Cuba, conquistado con sacrificio a lo largo de más de 150 años. Los propios trabajadores comenzaron a marcharse del durísimo trabajo de los campos de caña antes de que la Revolución se proyectara como socialista. Bastó la Reforma Agraria cuatro meses y medio después del triunfo, como primera medida radical, para provocar la ira del Imperio. Existía un aparato del Estado ineficiente y fuerzas armadas sin historia propia. Todo era invento yanqui. Ambos desaparecieron. Nosotros, inexpertos, llegamos al poder con más audacia que Dantón [1] y no menos radicalismo que Robespierre. [2]
La diferencia con Venezuela es que quisimos darle al pueblo de Cuba todo lo que soñábamos darle, desde el mismo triunfo de la Revolución. Esta se había convertido, como ha sido a lo largo de la historia, en fuente de derecho. No había en ese sentido traba alguna. El problema de la conquista del poder lo habíamos resuelto y comenzamos a organizarlo y ejercerlo políticamente.
Defender ese poder frente al Imperio y mantener el principio de la soberanía, cuando pensábamos que era facultad real de Cuba y que los enormes sacrificios de la lucha contra el fascismo [3] no habían sido inútiles, se convirtieron en la tarea inmediata. Esa lucha ha durado 50 años, y la historia ha demostrado que era posible.
El tiempo no transcurre en vano; acumula experiencia, pero acumula también años en nosotros, que fuimos los protagonistas. Como toda batalla, tiene sus costos.
No había una base económica como punto de partida. Para mí eran claros los objetivos, pero no los instrumentos y el camino. Había un hecho real: la urss existía y parecía eterna como el sol que sale cada mañana. Nada tuvo que ver, como no fueran sus hazañas y los libros que imprimió, con la gestación, desarrollo y desenlace victorioso de la lucha revolucionaria cubana.
El anticomunismo, engendrado como instrumento por excelencia del capitalismo desarrollado, funcionaba a toda máquina; de él se alimentaba también la ideología de la pequeña burguesía revolucionaria. Se desató en realidad una lucha sorda del sectarismo [4] entre las ideologías de los pequeñoburgueses y los militantes del viejo Partido [Socialista Popular]; estos, en la lucha contra los imperialistas, eran los cuadros más confiables para muchas tareas, en que alguien surgido de la pequeña burguesía lo mismo podía ser un héroe brillante y revolucionario consciente que un desertor, debido a la activación de sus reflejos anticomunistas. En estos dilemas no se sabe las energías que se gastaron inútilmente.
Mi dirección nunca fue cuestionada. A la economía dedicaba poco tiempo; a la política, casi todo. La primera parecía ser tarea de técnicos; la segunda, mi trabajo fundamental. Dediqué mi tiempo a las armas, los medios de guerra, la lucha contra el terrorismo yanqui, invasiones mercenarias, planes de ataque militar directo por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Entre las tareas revolucionarias más eficaces atendí la Reforma Agraria y medidas crecientemente radicales, la Reforma Urbana, [5] la confiscación de bienes a los malversadores, la nacionalización de grandes empresas extranjeras y oligárquicas. Cuando se hizo necesario, ni siquiera los negocios medianos y muchos de los pequeños escaparon de las medidas radicales en la vorágine revolucionaria, debido a la actitud vacilante de los sectores implicados. Con la Iglesia católica chocamos desde los primeros instantes, debido a las medidas educacionales y sociales adoptadas.
Los sectores más humildes de la población, que constituían la inmensa mayoría, apoyaron la Revolución en su radicalización.
El mundo llegó al borde de una guerra termonuclear, de la que se libró casi a punto de estallar. Nuestra conducta fue sobre todo internacionalista en cuerpo y alma, porque no nos gustaba en absoluto, por sus efectos en la propaganda contra Cuba, la presencia de proyectiles estratégicos, y sacrificamos nuestras preferencias por lealtad al socialismo, como tú puedes conocer por el divulgado libro de Ramonet [6] Cien horas con Fidel. [7]
Descubrimos errores políticos e incluso militares en el Gobierno soviético. Hubo instantes en que estuvimos a punto de enfrentarnos a las dos superpotencias. Prevaleció la prudencia y el sentido común. Los abastecimientos gratuitos de equipos militares, armas y municiones fueron asegurados después de la crisis.
Importantes cantidades de alimentos, combustibles y materias primas se garantizaron mediante cláusulas comerciales. En esto nunca falló la URSS, era para ellos como una religión.
Los precios del azúcar, principal y casi único producto de exportación y pago a la urss durante años, eran resbalantes; se podían incrementar, e incluso se incrementaron y fijaron en medio de los vaivenes coyunturales del mercado mundial, mientras no excedieran el de los elevados costos del azúcar de remolacha soviético, y una vez que alcanzaban un nivel alto, no se reducían.
Pero el Imperio estaba ahí: la Base Naval de Guantánamo, [8] el programa terrorista aplicándose con redoblada fuerza, el bloqueo económico despiadado y absoluto; no podía adquirirse ni un kilogramo de alimentos. Esto cambió en algo 30 años después, por presión de agricultores, pero lo acompañaron con trabas financieras y monetarias leoninas. La guerra mediática contra Cuba era total. Eso constituía motivo de constante irritación.
En tales condiciones comenzaban nuestros esfuerzos por el desarrollo, con tecnología soviética y de otros países socialistas, buenas en algunas cosas, atrasadas en otras, durante el largo y desgastante período de la Guerra Fría.
No necesito abundar en acontecimientos conocidos.
¿Cómo evolucionaba mi pensamiento? Tan imbuido estaba en aquel ejercicio práctico del desarrollo político de la Revolución y su defensa, que dediqué poco tiempo a la teoría económica. Partía de las siguientes circunstancias: la URSS era indestructible, el Campo Socialista y eL CAME [9] constituían una realidad duradera; la división entre la Unión Soviética y China, que dio origen al dramático llamado de Ho Chi Minh, [10] se mantendría durante mucho tiempo.
Sin embargo, conservaba mis sueños comunistas de los primeros tiempos, y me preguntaba muchas veces, en el terreno de la teoría política, cómo sería la distribución de los bienes materiales (en la sociedad de la que hablaba Carlos Marx) cuando la humanidad emergiera de la prehistoria y desapareciera la sociedad de clases. Me preguntaba cómo serían repartidos los productos de la inteligencia y las manos laboriosas de los pueblos.
Fue en momentos como esos cuando, ante una pregunta, dije que el mayor error que había cometido era creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo, una idea que tú has recordado más de una vez en las arengas que diriges a la opinión venezolana.
En ocasión del 1 Congreso del Partido, en el año 1975, admití con sincera modestia que en mi pensamiento había una fuerte dosis de idealismo.
Conocí más tarde a personas extraordinarias como Nikolái Baibakov, [11] presidente del Gosplan [12] soviético, un hombre bondadoso y verdaderamente genial que fue capaz de responder cada una de las preguntas que le hice en mi insaciable deseo de saber. No en pocas ocasiones hablé con él en la URSS o en Cuba.
Baibakov conocía todo de la producción y las posibilidades de su inmenso país, desde la cifra anual de huevos de esturión para caviar, hasta la de petróleo y gas natural, los yacimientos inmensos de carbón en Siberia y los programas de desarrollo tecnológico. No se hablaba mucho todavía del tema medioambiental.
Pienso hoy que Baibakov, desde su alto cargo, aunque partiendo de datos reales, era también soñador. Alimentaba mi creencia en un Estado soviético que duraría mucho tiempo.
Durante el último cuarto del siglo XX, casi 30 años después del triunfo en Cuba, los expertos en planificación elaboraban programas de desarrollo económico copiados de países socialistas asociados al CAME, con parámetros de consumo de petróleo soviético que hoy rebasarían la cifra de 30 millones de toneladas, que al precio actual excedería la cifra de 20 000 millones de dólares.
Eran ideas irreales. Había quienes se sabían de memoria cada cita de Lenin, en una colección de más de 30 volúmenes de discursos, libros y escritos suyos.
Descubrí también cuánta autosuficiencia, ambición y vanidad son capaces de acumular los seres humanos sin el rigor de la autocrítica sincera.
A veces tuve la impresión de que estorbaba, hasta que vino la debacle del Campo Socialista primero, y poco después de toda la URSS.
Había llegado a la conclusión de que aquel primer Estado creado por los obreros y campesinos podía perder la batalla frente a los embates cínicos y la tecnología sofisticada del capitalismo desarrollado en Estados Unidos, un país que no fue devastado en lo más mínimo ni vio afectada su producción de armas de destrucción masiva por la última Guerra Mundial [13] y despojó a los demás de su potencial científico. El mundo había cambiado, no era el mismo de 1959. La mística revolucionaria de los años 20 no estaba presente en la Unión Soviética, destruida dos veces hasta los cimientos en menos de dos décadas, y no pudo resistir la embestida ideológica del imperialismo. De nuevo fue más necesario que nunca proclamar ante la inédita situación que afrontaba el pequeño y aislado país: ¡Cuba no se rinde y nuestro pueblo luchará hasta el último aliento!
Otra vez se requería el máximo de firmeza y audacia revolucionaria.
Hay otros aspectos de la Revolución, Hugo, que tú debes tener en cuenta al evaluar la lucha de nuestro pueblo.
Contra Cuba, el Imperio ensayó todas sus armas. Los millones de ciudadanos que lucharon junto a nosotros en los años heroicos de Girón en abril de 1961 y en la Crisis de Octubre, de 1962, continuaron batallando con la Revolución. Para enfrentar esa resistencia, el imperio no cesó en sus esfuerzos por seducir a los ciudadanos y aislar la Revolución. Un número elevado de cubanos, principalmente de origen campesino o de humilde procedencia, no pocas veces soñaron con la obtención de una visa para buscar empleo y trabajar en aquella sociedad rica cuyos salarios eran mucho más altos que en la neocolonia cubana. [14] Recuerdo a primas hermanas por vía materna que, cuando yo era un adolescente, emigraron por esa vía.
Antes de la Revolución, Estados Unidos solo otorgaba a nuestros compatriotas varios cientos de visas al año. Al triunfar, les abrieron las puertas de par en par a los cubanos; se marcharon primero los criminales de guerra, torturadores y saqueadores del tesoro público, jefes políticos batistianos y otros de su calaña, que constituyeron la vanguardia de la emigración masiva.
Los que siguieron poco después eran oligarcas o personas engañadas por las estúpidas mentiras de la patria potestad, [15] sembradas por la naciente contrarrevolución.
Más tarde los esfuerzos se dirigieron a seducir a nuestros compatriotas y a aislar a los revolucionarios del pueblo. Debido a la emigración masiva por pobreza, muchos ciudadanos de América Latina se marcharon a Europa, y hoy de allá los quieren expulsar.
Después que de Cuba se marcharon, por las causas señaladas, alrededor de 300 000 ciudadanos a los que no se les puso el menor obstáculo para emigrar hasta que se agotaron las listas, inventaron la Ley de Ajuste Cubano,[16] que le daba derecho a cualquiera de ellos que llegara a Estados Unidos a demandar residencia y empleo, una merced que no han concedido ni pueden conceder a ningún otro país de América Latina o del mundo, y la han mantenido durante más de 40 años, junto a su criminal bloqueo económico y financiero.
Esto ha dado lugar a enfrentamientos fuertes entre ambos gobiernos, que los condujeron a determinados compromisos que muchas veces burlan cínicamente con la aplicación del principio de «pies secos y pies mojados».
Hoy se añade la lucha contra el tráfico de inmigrantes y contra el tráfico de drogas por parte de personas que vienen de otros países donde estas se producen y que buscan el mercado de Estados Unidos.
Comprenderás cuán diferentes son las circunstancias y los tiempos en que se desarrolla la Revolución Bolivariana. Ellos no podrán emplear contra Venezuela las armas que usaron contra Cuba, ni podrán hacer contra los demás pueblos de nuestra América lo que hicieron con Cuba.
Nuestra pequeña Isla debe desempeñar el papel asignado por Martí de avanzada de América Latina en el Caribe. Posee recursos naturales valiosísimos, como níquel, ya en producción, gas y petróleo potencialmente importantes en breve tiempo; es capaz de crear cosas muy bellas, constituye un ejemplo de resistencia, y posee ya gran capital humano, que son como semillas que pueden sembrarse en cualquier rincón del mundo.
En Haití nuestros médicos están en Gonaïves, donde fueron rescatados en condiciones dramáticas, y allí permanece un número de ellos junto a los enfermos en los lugares más altos.
Cuando escribía estas líneas el jueves, a las 6:45 p. m. (hora de Cuba), escuché tus palabras de solidaridad con Bolivia. Yo había estado en contacto con nuestro embajador en ese país. [17] Me contaba que está casi concluido el Programa de Alfabetización en idiomas autóctonos, [18] además del español, que se lleva a cabo con el apoyo de Venezuela y Cuba.
Estaba preocupado por la situación de casi 2 000 colaboradores cubanos de la Salud ubicados en todos los departamentos, cuya suerte sigo de cerca, especialmente a partir de las amenazas reales de los grupos fascistas de la Media Luna [19] que allí reciben instrucciones de los yanquis y tratan de intimidar al personal de la colaboración médica. Hace casi un mes, ocho de ellos, incluidas seis mujeres, fueron golpeados en su propia residencia por gente de esos grupos que llegaron en vehículos todoterreno desde la capital sureña. En medio de choques sangrientos curaban a decenas de heridos de un lado y otro.
La decisión tomada por ti de expulsar al embajador de Estados Unidos [20] se produjo en un momento crítico, como consecuencia del intervencionismo yanqui contra los pueblos de América Latina. Para mayor indignación, esta situación se crea el 11 de septiembre, cuando se rememora el criminal golpe imperialista contra Salvador Allende. Su figura y su heroísmo fueron mostrados por Venezolana de Televisión a través del singular documental que recoge y transmite los hechos. [21] La confesión del que actuaba como embajador de Nixon en Chile [22] repugna y constituye prueba irrebatible de aquel monstruoso crimen.
En el día de ayer se publicaron igualmente los planes de magnicidio contra ti. Pienso que era el momento adecuado para lanzar tu contragolpe.
Se te veía irritado por el grosero proyecto de asesinarte, que conduciría a la Patria de Bolívar a una catástrofe. Lo que debieran hacer es cuidarte, si de verdad creen que el socialismo es un fracaso que divorcia a los líderes de su propio pueblo, cuando en realidad es el único camino. Pienso que se han creado condiciones favorables para llevarlos a la derrota en la primera contienda electoral. Hay que evitar que falten productos en la canasta básica en las próximas semanas. Por ello no se deben enviar a Cuba productos de las reservas, modestas todavía, que ustedes están creando, para que no culpen a la solidaridad con Cuba de cualquier escasez.
Nosotros debemos resolver nuestras necesidades urgentes de alimentos por otras vías. Lo peor para Cuba sería la muerte tuya, una catástrofe o una derrota bolivariana. Recuerda que allí están junto a ti decenas de miles de médicos cubanos y personal calificado, cuyos familiares y compatriotas piensan constantemente en ellos.
Si decidiste recibir el Destacamento Naval ruso después de los sucesos ocurridos, [23] los argumentos empleados son elocuentes. No se trata de un país comunista, sino capitalista; no pueden acusarte, por tanto, de compromisos ideológicos. No es igual la situación a la de octubre de 1962 en Cuba [Crisis de Octubre]. Te suministran, además, tecnología militar, y no amenazan con enviar portaviones nucleares para intervenir en Venezuela. Lo único que le resta al mayor exportador de armas en el mundo es quejarse de la competencia.
“La única fórmula que seguirá imponiéndose es la fórmula de un pueblo digno”
Imagino que la dirección china habrá señalado el día en que Hu Jintao [24] estará listo para encontrarse contigo. Los días de aquí a la última decena de noviembre hay que valorarlos por cada segundo. En ese momento se medirá el nivel político alcanzado por el heroico pueblo venezolano.
Para cumplimentar las ideas que expusiste a Germán, deben hacerse análisis rápidos que nos permitan tomar decisiones concretas con relación a las medidas que deben adoptarse.
Me parece muy buena la idea de hacer una escala aquí alrededor del día 20 de este mes. Así nuestra gente y tu gente, tú y nosotros, podremos hablar de medidas concretas.
Los fondos que pusiste a nuestra disposición después del primer golpe nuclear han sido un colosal acto de solidaridad con nuestro pueblo.
Buscaremos y encontraremos soluciones.
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
Fidel Castro Ruz
Septiembre 13 de 2008 12 y 16 p. m.
Notas
1 Georges Jacques Danton (Francia, 1759-1794). Abogado. Líder radical de la Revolución Francesa.
2 Maximilien François Marie Isidore de Robespierre (Francia, 1758-1794). Una de las principales figuras de la Revolución Francesa. Gobernante de Francia (1792-1794).
3 Ideología y movimiento político de ultraderecha, nacionalista, racista, militarista y anticomunista. Surgido en Europa después de la Primera Guerra Mundial.
4 Tendencia ideológica que laceró la unidad del movimiento revolucionario en Cuba a inicios de la década de 1960.
5 Ley de Reforma Urbana (1960). Prohibió la práctica del desahucio, eliminó los altos alquileres y convirtió en propietarios de las viviendas a quienes las poseían en condición de arrendatarios.
6 Ignacio Ramonet (España, 1943). Escritor y periodista.
7 Ignacio Ramonet, Cien horas con Fidel, 2006. Título de la edición cubana de Fidel Castro. Biografía a dos voces.
8 Base Naval de EE. UU. en la bahía de Guantánamo (1903). Territorio ilegalmente ocupado por EE. UU. como resultado de la imposición en 1901 de la Enmienda Platt.
9 Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), 1949-1991. Organización económica internacional de los países socialistas.
10 Ho Chi Minh (Vietnam, 1890-1969). Fundador del Partido Comunista de Vietnam. Fundador de la República Democrática de Vietnam del Norte. Presidente de la República Democrática de Vietnam (1945-1969). Líder de la lucha por la independencia de Vietnam. Máximo referente ideológico del pueblo vietnamita.
11 Nikolái Konstantinovich Baibakov (Rusia, 1911-2008). Presidente del Comité Estatal de Planificación de la Unión Soviética (1965-1985).
12 Comité Estatal de Planificación de la Unión Soviética (Gosplan), 1923-1991.
13 Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Conflicto bélico desencadenado por fuerzas imperialistas: Alemania, Italia y Japón, con el propósito de un nuevo reparto del mundo. Concluyó con la derrota del fascismo y el surgimiento del Campo Socialista. Se considera la guerra más devastadora de la historia contemporánea.
14 República Neocolonial en Cuba (1902-1958).
15 Se refiere a la Operación Peter Pan (1960-1962). Organizada por el Gobierno de EE. UU., la Iglesia católica y grupos exiliados en la Florida como parte de una campaña difamatoria contra la Revolución Cubana. Más de 14 000 niños de entre 6 y 12 años fueron enviados por sus padres hacia EE. UU. y España. Muchos nunca se reencontraron con sus familiares.
16 Ley de Ajuste Cubano (1966). Faculta al fiscal general de EE. UU. para ajustar el estatus migratorio de los cubanos, luego de transcurrido un año y un día de estancia en territorio estadounidense.
17 Rafael Dausá Céspedes (Cuba, 1959). Funcionario del Servicio Exterior. Director de América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores (2001-2004).
18 Se refiere al método de alfabetización Yo sí puedo en lengua quechua.
19 Se refiere a las fuerzas opositoras al gobierno de Evo Morales Ayma en Santa Cruz de la Sierra y otras regiones del oriente de Bolivia.
20 El 12 de septiembre de 2008 Hugo Chávez Frías anunció la expulsión Patrick Duddy, embajador de EE. UU. en Caracas, en solidaridad con el gobierno de Evo Morales.
21 Diego Marín Verdugo, Estados Unidos vs Allende, 2008.
22 Nathaniel Davis (EE. UU., 1925-2011). Embajador de EE. UU. en Guatemala (1968-1971) y Chile (1971-1973). Protagonista de las acciones subversivas contra el gobierno de Salvador Allende
23 Se refiere a las maniobras conjuntas entre las Fuerzas Armadas Venezolanas y la Flota Naval Rusa.
24 Hu Jintao (China, 1942). Secretario general del Partido Comunista de China (2002-2012). Presidente de la República Popular China (2003-2013).
* FUENTE: Obras Escogidas de Fidel Castro Ruz, Ediciones Alejandro, tomo 23, La Habana, Centro FCR.






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