Manuel Piñeiro Losada nace en la provincia de Matanzas, el 14 de marzo de 1933, fruto de una familia de emigrantes españoles “gallegos”. Es el menor de los tres hijos del matrimonio de Serafín Piñeiro y Elisa Losada. Crece en un ambiente familiar económicamente holgado, donde se inculcaba la ética del trabajo, de vivir con honradez y el espíritu de justicia. Se educó alternando sus estudios con el trabajo en el Café la Dominica, propiedad de la familia.
El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 lo sorprende finalizando sus estudios de bachillerato. Como otros muchos estudiantes, se declara contrario al régimen de Fulgencio Batista y se vincula a las protestas estudiantiles contra la dictadura.
Alertada por la conducta e ideas de su joven hijo Manolito, y con el fin de alejarlo de tan convulso escenario, su madre toma la decisión de enviarlo a estudiar administración de negocios en los Estados Unidos.
En el vecino país, se desarrollan aún más sus inquietudes políticas. Durante su estancia en Nueva York, lo impacta de manera especial la noticia de la invasión mercenaria con auspicio de la CIA y el golpe de estado contra el gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala.
El joven Piñeiro desarrolla un visceral rechazo a las desigualdades sociales y la discriminación, que pudo apreciar durante sus estudios en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Allí sobresale entre el estudiantado latinoamericano, y llega a ser uno de los candidatos a secretario general de la organización de estudiantes latinos en aquel centro docente.
En Nueva York conoce a la joven bailarina estadounidense Lorna Burdsall, quien corresponde al interés del joven cubano por ella, al ver las dotes, gracia y soltura con que Piñeiro bailaba el mambo, y al apreciar posteriormente sus cualidades humanas. Se unen en matrimonio el 10 de junio de 1955, a escondidas de la familia.
Regresa a Cuba ese año y se conecta con el ambiente anti-dictatorial de su provincia. En agosto, por decisión de la Dirección Nacional del recién creado Movimiento 26 de Julio, se constituye la Dirección Provincial en Matanzas y Piñeiro queda al frente de las Brigadas Juveniles y Estudiantiles, en reunión efectuada en Jovellanos, presidida por Antonio “Ñico” López, Faustino Pérez, Aldo Santamaría y el propio Piñeiro.
Ejecuta actividades conspirativas y acciones contra la dictadura. Y bajo la mira de las fuerzas represivas, es detenido y fichado por actividades insurreccionales, con lo cual la dirección del Movimiento le instruye ubicarse en La Habana, donde, con un importante apoyo de su esposa Lorna, continúa desarrollando riesgosas e importantes actividades revolucionarias, incluyendo el trasiego de armas que hizo llegar a la Sierra Maestra.
Cuando la situación de extremo riesgo lo impone, se le indica trasladarse a las montañas orientales. Es incorporado el 10 de julio de 1957 a la Columna No 1 dirigida por Fidel, y participa en numerosos combates en la Sierra Maestra, destacándose por su tenacidad, arrojo y valentía.
Después de participar en el segundo combate de Pino del Agua, dirigido por Fidel, dada sus valiosas cualidades se hace merecedor de integrar la columna 6 “Frank País”, al mando del comandante Raúl Castro, para fundar el II Frente Oriental Frank País, en la Sierra Cristal, el día 11 de marzo de 1958. Esto se consigue, luego de agotadoras jornadas de marcha y de burlar el cerco del ejército batistiano.
En el II Frente, se destaca rápidamente por su versatilidad, inteligencia y laboriosidad, por lo que su jefe Raúl Castro comienza a darle diversas tareas de dirección. Su presencia se hacía notar en los lugares de mayor peligro y aportaba seguridad, firmeza y confianza entre sus compañeros. Se convierte en un puntal inseparable de Raúl, como combatiente capaz de unir, atraer, organizar y controlar. Un hombre intachable. Es ascendido a capitán y nombrado jefe de personal e inspección territorial y miembro de la Comandancia central.
En tal condición, Piñeiro tenía subordinada las secciones de Radio, Claves y Mapas Militares, Personal, Radio y Comunicaciones, inspección territorial y la sección de Policía Rebelde e Inteligencia. O sea, concentraba todo lo relacionado con los aspectos más secretos de la guerra, pero también con un alto contenido político.
El 28 de diciembre de 1958, luego de la toma de Palma Soriano por las fuerzas rebeldes, dirigidas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, junto a otros seis destacados combatientes guerrilleros, Piñeiro es ascendido al grado de comandante, a los 25 años de edad.
En enero de 1959, cuando Fidel y luego Raúl deben ubicarse en La Habana, por órdenes del primero Piñeiro es nombrado Jefe de la importante plaza militar de la vasta provincia de Oriente, con sede en Santiago de Cuba.
A mediados de 1959, es asignado al Estado Mayor del Ejército Rebelde en La Habana. Poco después, luego de que se desbaratara allí una conspiración trujillista, acompaña a Raúl Castro en una visita urgente a Santiago de Chile, en agosto de 1959, con información y orientaciones para el canciller Raúl Roa. Este asistía a una Reunión de Consulta de la OEA, pero la fuerza de los elementos que recibió Roa de los emisarios, enviados por Fidel, posibilitaron desarticular los planes que los yanquis orquestaban para una temprana acción colectiva contra Cuba. Dos meses antes, cuando Fidel se encontraba de visita en Estados Unidos, Barbarroja también acompañó a Raúl Castro a la ciudad de Houston, por orientaciones del Comandante en Jefe, para coordinaciones y consultas.
En los últimos meses de ese vertiginoso año 1959, bajo el nombre de Celestino Martínez, como consta en el pasaporte que utiliza, totalmente afeitado y sin su llamativa barba roja, viaja a Moscú y se incorpora, en el mayor secreto, a un curso de Inteligencia en la escuela de la KGB. En una carta que envía a su esposa Lorna, le dice: “Tenemos que prepararnos, porque la lucha será muy larga y frente a enemigos poderosos”.
El 6 de junio de 1961 se funda el Ministerio del Interior, y son nombrados, como ministro, el comandante Ramiro Valdés y Manuel Piñeiro como viceministro primero.
Desde ese momento y con un pequeño grupo de jóvenes oficiales, comienza a conformar la Dirección de Inteligencia, con el nombre de “Departamento M”. Este deviene, años más tarde, Dirección General de Inteligencia (DGI). Entre marzo y abril de 1962, integra como vocal los tribunales revolucionarios, que juzgan a los casi 1,200 mercenarios capturados después de la derrota de la invasión en Playa Girón de abril de 1961.
Más tarde, manteniéndose de vice ministro del MININT, se crea, con él al frente, la Dirección General de Liberación Nacional (DGLN), dentro de ese organismo del Estado.
Desde la DGLN, con la orientación directa del Comandante en Jefe Fidel Castro, Piñeiro se dedica a la atención del movimiento revolucionario, democrático y progresista. Especialmente de América Latina y el Caribe, como antes también los movimientos de liberación nacional de África.
Entre las muchísimas y delicadas misiones que dirige, cumpliendo las directrices del comandante en Jefe y del Che, estuvo la llamada Operación Camilo Cienfuegos, que implicó burlar a la CIA y a todos los servicios de la Comunidad de Inteligencia yanquis y sus cómplices en la región, al lograr trasladar al Che y a un grupo de heroicos combatientes desde Cuba a Bolivia, sin que pudieran ser detectados. A la par de estructurar una red clandestina, de apoyo local para iniciar y desarrollar la gesta guerrillera en ese país.
En el ámbito partidista, es electo para integrar el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CC-PCC) desde su creación, en 1965, y permanece en esa instancia hasta 1997.
A comienzos de 1975, se crea el Departamento América del CC-PCC, cuya dirección es asumida por Piñeiro y donde mantiene la atención y orientación directa del Comandante en Jefe y Primer Secretario del Partido, el compañero Fidel. En la nueva entidad que dirige, es acompañado por una parte del experimentado personal que había estado bajo sus órdenes en el MININT, al que se suman en los años siguientes otros funcionarios y personal auxiliar.
En ese departamento del CC-PCC, de carácter eminentemente político y solidario, asume un espectro de relaciones más amplio. En él, las funciones de influencia y métodos políticos son jerarquizadas en función de contribuir al propósito más amplio de Cuba: aportar a la derrota del dominio del imperio yanqui en nuestra América, y avanzar hacia la unión latinoamericana y caribeña en una perspectiva bolivariana y martiana.
El comandante Barbarroja tuvo dos hijos, Manuel (de su primer matrimonio con Lorna Burdsall) y Camila (de su unión con la intelectual y luchadora chilena Marta Harnecker).
Fallece el 11 de marzo de 1998, en un lamentable accidente de tránsito, exactamente el día en que se cumplían 40 años de fundarse la gloriosa Columna 6 “Frank País”, que él integrara desde su apertura bajo el mando de Raúl Castro en el Segundo Frente Oriental. Su muerte tuvo lugar tres días antes de cumplir 65 años de edad.




