El contexto político del discurso de Hugo Chávez el 29 de febrero de 2004
Al comenzar 2004, la contrarrevolución venezolana, en armonía con Washington, avanza hacia un escenario de violencia. Este incluye deslegitimar a Chávez y al Consejo Nacional Electoral, para boicotear una salida constitucional a las crecientes disputas. Televisión, radio, diarios y revistas privados se colman con declaraciones y comentarios, de los mismos actores de los golpes de abril y diciembre de 2002. Algunos, alientan un posible asesinato del Presidente y comienzan en febrero las llamadas guarimbas, actos muy violentos de grupos terroristas, en los barrios de clase media de Caracas.
George W. Bush declara el 12 de enero a los periodistas, en la Cumbre de las Américas en Monterrey, que su gobierno velará por “la integridad” del referendo revocatorio en Venezuela. El imperio supone que sus aliados esta vez sí vencerán a Chávez. Solo le preocupa que él evada medirse en las urnas y por eso extrema sus dispositivos de presión e incrementa la ayuda financiera a los adeptos, sobre todo para la propaganda y la movilización electoral.
Chávez no descarta que sus oponentes puedan conseguir las firmas (20 % del padrón electoral), mas está seguro que ganará en las urnas. Por eso en casi todas sus actividades públicas prioriza el tema del referendo, para esclarecer y motivar al pueblo. Alerta que está en marcha un nuevo plan desestabilizador y golpista, auspiciado por Estados Unidos, y convierte la pugna con los enemigos en motivo para elevar la conciencia y la cohesión de las huestes bolivarianas. No deja escapar un detalle. Reitera una idea clave:
“El Hugo Chávez de 2002 quedó para la historia, así lo repito hoy y me lo repito a mí mismo todos los días, quedó para la historia en el sentido de la permisividad y la máxima tolerancia y la máxima buena fe (…)”.
Comienza su prédica antimperialista el 10 de enero de 2004, al inaugurar la Misión alimentaria Mercal:
“Yo quiero una vez más responderle al gobierno de Estados Unidos, que Venezuela es un país libre, soberano e independiente. Nosotros no nos quedaremos callados, porque no somos cobardes, porque aquí hay coraje, porque aquí hay dignidad”.
Y menciona las declaraciones hechas por la consejera de Seguridad Nacional Condolezza Rice, quien ha afirmado que Chávez no debe oponerse al referendo: “En primer lugar, ¿qué diablos tiene que ver usted con el referendo en Venezuela?”, espeta molesto. Agrega: “Ha dicho también (…) que ella está preocupada por nuestra amistad con Fidel Castro. Vaya usted a saber si es que a nosotros nos van a decir quiénes son o no son nuestros amigos”.
Sobre la afirmación de que su conducta ante el referendo permitirá calificarlo o no como demócrata, es tajante:
“No les corresponde a los Estados Unidos meter su nariz aquí en Venezuela, que se ocupen de sus problemas que son bastantes. (…) ¡Que se metan en sus problemas! Y nos dejen a nosotros reconstruir nuestra historia, reconstruir nuestro pueblo, reconstruir nuestra Patria, con dignidad, con libertad, con soberanía, con independencia”.
En esos días, dedica tiempo a la lectura de algunos libros de historia, que subraya y anota. Retoma el tema en su discurso en el hipódromo de Caracas, el 17 de febrero. El día antes, ha visitado Venezuela de modo inesperado el subsecretario de Estado estadounidense, y emite opiniones injerencistas sobre el referendo. La respuesta de Chávez es vertical, de obvia intención estratégica.
Primero reabre la herida del fracasado golpe fascista en abril de 2002 y afirma que existen pruebas sobre el protagonismo del gobierno estadounidense. Y expresa, en tono muy duro, que el gobierno de Bush debe responder “por la sangre que corrió en Venezuela los días 11, 12 y 13 de abril del año 2002”. Nunca antes ha emplazado de modo tan áspero a Estados Unidos. Sus palabras definen sin evasivas la disyuntiva histórica. Además de petróleo y riqueza, dice, en Venezuela hay dignidad:
“(…) óiganlo bien, venezolanas y venezolanos, nosotros estamos dispuestos aquí a defender nuestra independencia, de esta tierra, de este cielo, de esta agua y de este pueblo, a costa de lo que sea, aún de nuestra propia vida”.
Alude un hecho reciente, la agresión de Estados Unidos a Iraq: “(…) todos los días hay niños y mujeres y hombres muertos en Iraq”, clama. Y explica que engañaron al mundo y al propio pueblo estadounidense, al afirmar que había armas químicas de destrucción masiva y usar tal pretexto para la agresión. Deduce:
“Igual están tramando un engaño en torno a Venezuela, diciendo que en Venezuela hay guerrillas extranjeras y que nosotros apoyamos el terrorismo”. Y pone un toque de humor: “lo que falta (…) es que digan en Washington que aquí está escondido Bin Laden, en el Hipódromo La Rinconada”.
Menciona después las declaraciones de Bush en la Cumbre de las Américas en Monterrey: “¿Qué tiene que ver el señor Bush con el referendo revocatorio en Venezuela? Absolutamente nada”. Y golpea fuerte: “Debería preocuparse por los pobres en los Estados Unidos, que son bastantes y están creciendo. (…) Que se preocupe por gobernar su país”.
Frente a la nueva situación de caos que promueven el imperio y sus cómplices, Chávez decide dar un paso largo: denunciar al principal responsable de los males de Venezuela y del plan imperial en curso.
El domingo 29 de febrero de 2004 –dos días después de iniciarse las guarimbas–, en la autopista Francisco Fajardo, cerca de tales desmanes en apogeo, medio millón de personas por primera vez escuchan en su regio verbo la definición del signo antiimperialista de la Revolución Bolivariana. Es un lance histórico medular, que ha cavilado muy bien. ¿Por qué lo hace en esta coyuntura?
Durante los primeros cinco años de revolución, incluso luego de los sucesos del 11 de abril de 2002 y del llamado golpe petrolero, casi siempre aborda con cierto tacto los temas conflictivos asociados al gobierno de Estados Unidos, aunque sin hacer concesiones. Sabe, porque conoce a fondo el fenómeno del imperialismo, que será inevitable la pugna frontal. Siente que ha llegado la hora de encarar el fenómeno imperialista en profundidad. Y decide hablarle claro al pueblo sobre el papel de este en la historia nuestra americana, desde los tiempos de Bolívar.
En ese mitin multitudinario, ofrece una especie de clase magistral sobre el imperialismo. Recomendamos su cuidadosa lectura y justipreciar el valor que encierra en la actualidad de Venezuela y del mundo. Comienza: “El principal objetivo de esta monumental concentración, es decirle “no” al intervencionismo yanqui en Venezuela”. La multitud lo secunda con ganas: “¡Noooo!”, gritan en coro, y así discurre su encendido y analítico verbo, en interacción continua con el público.
“Señor Bush, usted y su camarilla, que han estado apoyando aquí a los golpistas, que han estado apoyando aquí la desestabilización política; que han estado apoyando aquí la desestabilización económica; que han estado violando nuestra soberanía, que han estado haciendo todos los esfuerzos para derrocar al Gobierno legítimo de Venezuela, ha tenido usted una respuesta en el pasado reciente, aquí la tiene hoy señor Bush. Y si quiere que le sigamos dando respuesta el pueblo de Simón Bolívar está listo para seguirle dando respuesta”.
Está cargado de fuego: tiene ganas de decir verdades que hace años atesora y por vez primera las expone de manera pública. Un momento crucial del histórico discurso, ocurre casi al final. El gobierno bolivariano, dice, ha captado una comunicación radial, donde se expresa que continuaría la violencia y que ya Venezuela es un país ingobernable, sugiriéndose que la OEA debe ir preparando una reunión para aplicarle la Carta Democrática y que los marines de Estados Unidos deben estar listos para intervenir. Al afirmar esto, vibra su cuerpo y de la garganta brota un centelleo que enardece a la multitud:
“Bueno, bastante montaña hay aquí. Yo les voy a decir algo, bastante sabana hay aquí, bastantes islas hay aquí, bastante selva hay aquí, bastante tierra hay aquí. Y saben una cosa, bastante pueblo hay aquí. Y saben otra cosa, bastantes cojones hay aquí para defender esta tierra, para defender esta Patria, de cualquier intruso que pretenda venir a humillar la dignidad de esta tierra sagrada, de la Venezuela de todos nosotros… ¡Carajo!”.
Se ha reunido con dirigentes obreros del petróleo, e informa al pueblo:
“debe saber el Señor Bush que, si se le ocurre la locura de tratar de bloquear a Venezuela, o peor aún para ellos de invadir a Venezuela (…) pues algo que me decían los trabajadores petroleros, si eso llegara a ocurrir sepa el pueblo de los Estados Unidos que lamentablemente ni una gota de petróleo les llegará desde Venezuela”.
Y como el gobierno de Bush ha amenazado que si ello ocurriera embargarían la empresa venezolana Citgo, él no se queda corto: “Lo que es igual no es trampa”, expresa en jerga popular. Y agrega: “Si es que se les ocurre, ellos aquí tienen bastantes instalaciones, (…)”.
Estas reflexiones de Chávez sobre el imperialismo y sus denuncias a la intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos de Venezuela, junto a las resueltas posturas que adopta frente al agresor foráneo, lo afianzan entre los dirigentes antiimperialistas más corajudos y lúcidos del mundo, al despegar el siglo XXI.
Más aún, porque a 12 años de desaparecer la Unión Soviética y campear sin contrapeso Estados Unidos en el planeta, la palabra “imperialismo” casi había desaparecido del léxico de la izquierda y también las posiciones y acciones firmes contra él.
Por Blog América
Por Hugo Chávez Frías
(discurso del 29 de febrero de 2024 en Autopista Francisco Fajardo/ Foto: YOSET MONTES AVN)
(…)
No al intervencionismo yanqui en Venezuela
Aquí estamos hoy concentrados con nuestro corazón, con nuestra unidad, con nuestra moral… El principal objetivo de esta monumental concentración, previa marcha, es decirle NO al intervencionismo yanqui en Venezuela. Es decirle ¡Basta! al gobierno del señor Bush, gobierno intervencionista, invasor y colonialista como pocos han pasado por la Casa Blanca.
Señor Bush, aquí está Venezuela, oiga el saludo de Venezuela.
–Pueblo: ¡NO!
–Chávez: Señor Bush, usted y su camarilla, que han estado apoyando aquí a los golpistas, que han estado apoyando aquí la desestabilización política, que han estado apoyando aquí la desestabilización económica; que han estado violando nuestra soberanía, que han estado haciendo todos los esfuerzos para derrocar al Gobierno legítimo de Venezuela, ha tenido usted una respuesta en el pasado reciente, aquí la tiene hoy, señor Bush. Y si quiere que le sigamos dando respuesta el pueblo de Simón Bolívar está listo para seguirle dando respuesta.
¡Es más, es más! Yo desde aquí le lanzo al señor Bush una apuesta, a ver quién dura más desde hoy en adelante, si él en la Casa Blanca o yo en Miraflores. Vamos a hacer una apuesta, señor Bush. Vamos a hacer una apuesta a ver quién dura más, señor George W. Bush: si usted en la Casa Blanca o Hugo Chávez aquí en Miraflores.
–Pueblo: ¡Uh! ¡Ah! Chávez no se va. ¡Uh! ¡Ah! Chávez no se va.
-Chávez: Le hago la apuesta, pues. En bolívares o en dólares, como usted quiera, decida usted.
Ahora, queridos compatriotas de Venezuela, de la América Latina, del Caribe y también de los Estados Unidos, debo decirles que mañana 1° de marzo se van a llevar a cabo a lo largo de este continente americano un conjunto de actos y eventos, marchas, concentraciones, foros y seminarios, incluyendo allá en Estados Unidos, desde México hasta la Argentina va a haber mañana una serie de actos y de manifestaciones en contra del intervencionismo de Bush y a favor de la libertad del pueblo venezolano, de la independencia de Venezuela.
Bolívar, pensamiento precursor del antimperialismo
Ahora, yo traje un libro que me acompaña desde hace bastante tiempo, es uno de esos compañeros de la vida este libro, me acompañó durante años en los cuarteles, después en la cárcel también, y ahora está allá en mi despacho. Este libro fue escrito por Francisco Pividal, un extraordinario historiador e investigador cubano, quien estuvo aquí en Venezuela varios años, ya fallecido lamentablemente. Yo recomiendo este libro a todos los venezolanos y a todos los latinoamericanos y caribeños, y también a los norteamericanos. Este libro se llama: Bolívar, pensamiento precursor del antiimperialismo. Y ciertamente, Simón Bolívar fue el primer hombre en todo este continente que vislumbró y alertó acerca de la amenaza que el imperio norteamericano ya representaba para el futuro de nuestros pueblos. Es impresionante cómo Bolívar vislumbró aquello a la altura de un profeta, una profecía práctica fue lo que Bolívar lanzó, iluminado por el pueblo mismo, iluminado por la lucha revolucionaria que condujo durante casi veinte años, desde estas costas caribeñas, hasta allá, hasta la querida Bolivia, queriendo darle libertad y unión, igualdad y vida a los pueblos de este continente atropellado por el colonialismo durante siglos.
Yo voy a permitirme leer sólo una parte, unas frases, pero recomiendo el libro, y el libro además tiene una extraordinaria bibliografía que nos permitiría profundizar en el pensamiento bolivariano antiimperialista. Simón Bolívar en 1820 le escribe por ejemplo a José Tomás Revenga. ¡1820! Ni siquiera había ocurrido la Batalla de Carabobo. Acababa de ocurrir Boyacá y era libre la Nueva Granada, pero aún Venezuela estaba bajo el yugo español y casi toda la América del Sur. Bolívar, le escribe a su secretario general, y quien más tarde fue ministro de Relaciones Exteriores y ministro de Hacienda de la Gran Colombia, José Rafael Revenga —José Tomás Revenga—, lo siguiente, cito, leo, a Bolívar, dice Bolívar:
“Jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros, ya ven decidida la suerte de las cosas, y con protestas y ofertas, quién sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses. El secreto del presidente de los Estados Unidos es admirable, es un chisme contra los ingleses, que lo reviste con los velos del misterio para hacernos valer como servicio lo que en efecto fue un buscapié para la España. No ignorando los norteamericanos que con respecto a ellos los intereses de Inglaterra y España están ligados. No nos dejemos alucinar con apariencias vanas, sepamos bien lo que debemos hacer y lo que debemos parecer”.
Termina la cita de Bolívar. Pero más tarde, eso fue en 1820, repito compatriotas, en 1825, desde Potosí, allá bien arriba, altota la montaña como cantaba Alí Primera, en el frío del Potosí, después de haber libertado el Perú y estaba en plena creación la Bolivia hermana, estaba Bolívar allá con el Mariscal de América, así que propongo que llamemos desde hoy al Mariscal Sucre —porque le queda pequeño el gran nombre de Ayacucho— Sucre es el Mariscal de América, Antonio José de Sucre; estaba por allá con Simón Rodríguez —ayer por cierto se cumplieron ciento cincuenta años de la muerte— por allá en un pueblo del Perú, de Simón Rodríguez; rendimos tributo a su memoria y decimos que hoy está aquí más vivo que nunca con nosotros, en la batalla por nuestra dignidad.
Pues Bolívar desde allá le escribió a Francisco de Paula Santander, ustedes saben muy bien, todos sabemos que Santander terminó entregándose a los intereses de la oligarquía, igual que Páez aquí, y esa es una de las tragedias de Bolívar, sus propios compañeros: Santander, quien fue un valeroso soldado; Páez, quien fue un incomparable soldado, no entendieron la causa de la libertad, y él no fue capaz de hacerlo ver, hacia dónde había que llevar la guerra de independencia, que no era sólo España el enemigo, era la esclavitud, la desigualdad, el hambre y la miseria. Bolívar murió frustrado, no pudo convencer a sus compañeros, y estos terminaron, la mayoría, entregándose a los intereses de la oligarquía y también a los intereses de Norteamérica.
Santander se entendió con los norteamericanos, y entró en conflicto con Bolívar, sobre todo por eso, y Santander estuvo detrás del atentado septembrino, y quedó en el misterio el papel que jugó la embajada de Estados Unidos en Bogotá en aquel atentado, en el cual casi matan a Bolívar, aquella noche que lo salvó Dios y la Manuela Sáenz, la gloriosa Libertadora del Libertador.
Bueno, Simón Bolívar le escribe, ya enfrentado a Santander, desde el Potosí, esta carta, —aquí hay un fragmento—, 21 de octubre, 1825, leo:
Nunca me he atrevido a decir a usted lo que pensaba de sus mensajes, que yo conozco muy bien que son perfectos, pero que no me gustan, porque se parecen a los del presidente de los regatones americanos. Aborrezco a ese canalla, de tal modo, que no quisiera que se dijera que un colombiano hacía nada como ellos.
Vean ustedes hasta dónde llegó la claridad de Bolívar. Y más adelante está la carta que le escribe a Patricio Campbell, es la carta de cuyos pensamientos más se conoce, pero hay mucho más, hay mucho más. Miren, hay una carta donde Bolívar “¡Qué clase de hermanos son esos de Norteamérica! Que hasta la España reconoce nuestra independencia y ellos no terminan de reconocerla”.
Y es cierto, el último país, el último Gobierno en reconocer la independencia de Venezuela, mucho tiempo después que los españoles ya habían sido derrotados y hasta la propia España había reconocido la independencia de Venezuela, el último país fue, o el último gobierno fue el gobierno de los Estados Unidos, porque ya ellos veían la posibilidad de adueñarse de estas tierras; se opusieron al Congreso de Panamá, lo sabotearon; se opusieron al plan de Bolívar de libertar Cuba y Puerto Rico, porque ya ellos veían esas islas como patio trasero de sus intereses geopolíticos.
Aquí está, ya para terminar, las citas de este maravilloso libro, esa carta que dirige Bolívar. Fíjense ustedes, primero leí un fragmento de una carta de 1820, segundo leí un fragmento de otra carta de 1825; y tercero, voy a leer un fragmento de otra carta, ahora ya en 1829, el pensamiento es el mismo. A lo largo de 10 años Bolívar lo que hace es ver más claro cada día, y muere con esa claridad, y con ese horror de ver el imperio que nos amenazaba; a Patricio Campbell le dice desde Guayaquil, el 5 de agosto de 1829, apenas un año y cuatro meses antes de su muerte, le dice lo siguiente, compatriotas:
“Los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”.
Aquí estamos hoy enfrentando la misma amenaza, la misma agresión, la misma historia. La misma realidad histórica en el tiempo y en el espacio ha permanecido. ¡1820! Ya han pasado casi doscientos años de aquella alerta que hacía el gran líder, el gran visionario que fue Simón Bolívar. Doscientos años después aquí estamos nosotros, concentrados en esta Caracas bolivariana para seguirle diciendo ¡No al intervencionismo norteamericano en nuestra tierra!
Profecía de Bolívar sobre el imperialismo se cumplió
Lamentablemente la profecía de Bolívar no hizo sino cumplirse, y buena parte de las tragedias de la América Latina y del Caribe están allá, en los secretos y los misterios de la Casa Blanca, desde allá se han planificado asesinatos, genocidios, golpes de Estado, terrorismo, invasiones y muerte contra nuestros pueblos; desde allá se ha instaurado en América el imperio y todos los gobiernos que de una u otra manera se oponen al imperialismo comienzan a ser atacados, comienzan a ser satanizados, comienzan a ser atropellados, utilizando para ello todos los medios con que cuentan, los medios económicos, los medios de comunicación de masas, los medios diplomáticos, las instituciones internacionales, que lamentablemente ceden al chantaje la mayor parte de las veces. Han llegado a utilizar incluso a algunos países hermanos contra otros, atizando el odio de unos contra otros.
Hace poco estuve visitando Guyana. Es una nación hermana, Guyana no es enemiga nuestra; que hay un territorio en reclamación que nos quitaron los imperialistas de Inglaterra sí, eso es cierto, pero eso no significa que nosotros vamos a alejarnos de los guyaneses, o vamos a verlos como enemigos, son herencias del imperialismo.
Ahora, todos aquí debemos recordar cómo por allá por 1970, comenzaba la década de los 70, en Venezuela se levantó una corriente antiguyanesa, así de repente, de un día para otro las televisoras, los periódicos, comenzaron a hablar del tema Guyana, y a meternos a los venezolanos, bueno, la idea de que había que recuperar ese territorio como fuese, y a nosotros los militares. Yo era un «verguerito» todavía, acababa de llegar de allá de nuestra queridísima ciudad de Barinas, y estaba estudiando, estábamos entrando a la Academia Militar; por allá veo al alcalde Raúl Salmerón, estaba entrando García Carneiro, estaba entrando el «Catire» Acosta —mañana se cumplirán 15 años de la muerte del Comandante Bolivariano Felipe Acosta Carles—, desde aquí rendimos tributo también a su memoria. Éramos muchachos en los 70, y comenzaron a meternos en la cabeza el tema de Guyana, y a prepararnos para una guerra contra Guyana, y traían conferencistas y libros, y nos metían eso aquí en la mente.
Años después, ahora, nos hemos dado cuenta de dónde salió aquello, de Washington; nos estaban induciendo a nosotros, al pueblo venezolano, contra el pueblo guyanés; y a los militares venezolanos contra los militares guyaneses, atizando odios y nacionalismos baratos. Porque repito, una cosa es que esa tierra es históricamente propiedad de Venezuela, y otra cosa es que nosotros vayamos a invadir Guyana; no, eso nos está negado, nosotros no vamos a invadir pueblo alguno, nosotros somos de la estirpe de los libertadores de América, no somos invasores de pueblos. No somos asesinos de pueblos, nosotros estamos obligados a unirnos con los guyaneses y colombianos, y los caribeños, y los argentinos, y los brasileños, y los chilenos, y los peruanos y los bolivianos, y todos, para que América Latina-Caribeña sea verdaderamente libre e independiente de los imperios que la siguen amenazando. No hay otra alternativa.
Bueno, por qué razón nos estaban, ¿cómo se dice? azuzando, ¿no? Cristóbal (Jiménez), se dice allá donde tú naciste, allá en Mantecal, azuzando ¿no? Como los perros que se azuzan. Muchas veces nos han azuzado a nosotros como si fuéramos perros de presa contra nuestros propios hermanos.
En aquella época, en los 70, en Guyana estaba en marcha un proceso revolucionario, y las fuerzas que dirigía Cheddi Jagan, extraordinario líder izquierdista guyanés, habían llegado al poder en Guyana, y entonces desde Washington se alertaba contra la amenaza de otra Cuba en Suramérica, el mismo discurso, y se pretendía que los venezolanos les hiciéramos el trabajito, se pretendía que nosotros invadiéramos Guyana para acabar con el gobierno de Guyana. Así de sencillo piensan ellos, no les importan los muertos ni las tragedias, sólo sus intereses, lo que ellos consideran los intereses, que no son del pueblo norteamericano, los intereses de la élite que ha gobernado casi siempre ese país, y que no ha dudado incluso de mandar a matar a hombres que no se han alineado exactamente con sus intereses económicos, imperialistas, como lo han sido John Fitzgerald Kennedy, por ejemplo, o como lo fue el gran líder negro y hermano Martin Luther King, y muchos otros, muchos otros los han asesinado como perros, allá en su propio territorio; la lista de los presidentes norteamericanos asesinados siendo presidentes es bastante larga, es bastante larga.
El señor Bush, por ejemplo, está en la Casa Blanca producto de un fraude electoral contra el pueblo de los Estados Unidos. El señor Bush no es ni siquiera presidente legítimo de los Estados Unidos de Norteamérica, se robaron las elecciones, pruebas hay suficientes del atropello a los negros.
Pues bien, hermanos, así que esta historia es larga. Nosotros por supuesto respetamos al pueblo de los Estados Unidos, nosotros incluso le pedimos al pueblo de los Estados Unidos que les exija a sus gobernantes respeto para los pueblos hermanos de América.
En la Casa Blanca son muy hábiles
Respeto para la dignidad de los pueblos. ¡Ya basta! Recientemente nuestra historia más cercana recoge elementos suficientemente contundentes para que nosotros estemos diciendo lo que estamos diciendo al mundo, yo no tengo la menor duda. ¡Claro! Que allá en la Casa Blanca son muy hábiles ¿no?, lo primero que ellos tratan es de rodear, de comprar y de halagar al gobernante.
Yo recuerdo que el 7 de diciembre de 1998, horas después de que el Consejo Supremo Electoral anunciara nuestro triunfo y a las pocas horas ya yo estaba en La Viñeta, en la mañana del día siguiente anunció su visita el embajador de los Estados Unidos en Venezuela y fue a llevarme la visa. Yo no la había solicitado, pero igual no sólo por caballero, porque lo cortés no quita lo valiente, sino además ya ubicado como presidente de Venezuela y consciente como estoy de que, el pueblo y la sociedad de los Estados Unidos son importantes para nosotros porque hay una relación social y económica profunda y sobre todo en lo económico; nosotros tenemos intereses muy fuertes en los Estados Unidos.
Hemos heredado, por ejemplo, el Estado venezolano la V República ha heredado la propiedad de una gran empresa en los Estados Unidos, que tiene 8 grandes refinerías y que le da empleo a miles y miles de trabajadores norteamericanos y les paga buenos salarios y les garantiza la seguridad social a ellos y a sus familiares, una empresa que colabora con los alcaldes de los municipios, que colabora con las gobernaciones y se ha ganado premios por colaborar con la ecología, con la limpieza. Una empresa venezolana en Estados Unidos que refina diariamente millón y medio de barriles de petróleo venezolano, que sacamos de aquí de nuestra tierra y lo enviamos por el Caribe al territorio de los Estados Unidos.
El pueblo de los Estados Unidos debe saber eso, todos los días 14 mil estaciones de combustible ¡Óiganlo bien! Todos los días desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche y muchas siguen de guardia toda la noche, en todo el territorio de los Estados Unidos desde la Costa Este hasta la Costa Oeste, desde las fronteras con Canadá hasta las fronteras con México, hay 14 mil estaciones de combustibles que venden gasolina venezolana a los ciudadanos de los Estados Unidos para que se puedan transportar, para transportar sus alimentos y no sólo gasolina, diversos derivados combustibles de aviación, combustibles de todo tipo, lubricantes y algo más importante sobre todo para el invierno; el combustible de calefacción para, sobre todo en Navidad, permitirle al pueblo y a la familia norteamericana estar allí en casa y en familia esperando no al Niño Jesús, allá esperan a Santa Claus y cantando el cómo se llama, cómo dice Maripili ¿cómo es? Jingle Bell, Jingle Bell ¿esa no es?
(…)
Bueno hermanos, así que yo no quiero alargar estas palabras porque sé que muchos de ustedes tienen que regresar a sus casas temprano y mañana es día lunes, día de trabajo, así que yo vine a manifestarles mi admiración por lo que ustedes han hecho estos años, por el grado de conciencia que ustedes han venido adquiriendo como pueblo, los líderes políticos, los líderes sociales y el pueblo todo de Venezuela vine a decirles junto a ustedes al gobierno del señor Bush que no permitiremos intervención en los asuntos internos de Venezuela.
Vine también a alertar a todo el pueblo venezolano acerca de las intenciones nefastas de los grupúsculos violentos de la oposición y sus aliados, en estos últimos días hemos estado observando lo que ya sabíamos, era intención de estos grupos violentos, terroristas y fascistas cuando ellos trataron de instalar un gobierno dictatorial; fueron barridos por el pueblo y la Fuerza Armada. Luego, lanzaron el paro terrorista y petrolero y también fracasaron y fueron barridos por la fuerza nacional, luego trataron de chantajearnos con aquellas supuestas firmas que recogieron, 28 millones dijo alguno de ellos, trataron de presionar al país pidiendo ayuda internacional para que fueran reconocidas aquellas firmas ilegales, fraudulentas. Como no pudieron hacerlo tampoco entonces se pusieron la máscara y anunciaron una nueva recolección de firmas amparándose en los derechos que al pueblo le ha devuelto la Constitución Bolivariana, pero desde siempre nosotros sabíamos que aquello no era otra cosa que una máscara y que una táctica bien torpe además, para simular una actitud democrática constitucional y preparar nuevas condiciones para arremeter de nuevo contra la Constitución y contra las leyes, para tratar de nuevo de desestabilizar el país.
Eso es lo que ellos pretenden hacer y deben estar animados por los que calientan la oreja una vez más en la Casa Blanca, en el Pentágono o los cuerpos de inteligencia norteamericanos que andan por allí, la CIA y otros cuerpos más que siguen alentándoles o calentándoles la oreja. Y deben estar además adelantados por la tragedia que ha vivido el pueblo de Haití que lamentamos en el alma, porque ese es un pueblo hermano también atropellado por la oligarquía haitiana y sus aliados internacionales. Hoy, hemos recibido la noticia que el presidente Arístide ha renunciado, bueno la gente de los grupúsculos violentos aquí debe estar pensando que ellos van a lograr esa misma situación. ¡Bueno! con todo nuestro respeto, con todo nuestro amor al pueblo de Haití que tanto ayudó a Simón Bolívar para lograr la independencia de Suramérica, con todo respeto repito; al pueblo queridísimo de Haití, lamentando mucho esa nueva tragedia por la que está pasando de intervencionismo, de agitación, de fascismo, debo decirles a los que pretenden o pudieran estar pretendiendo aplicarle a Venezuela la fórmula de Haití, que Venezuela no es Haití ni Arístide es Chávez ni Chávez es Arístide.
Esta Patria es libre, y seguirá libre
Aquí no hay fórmula que valga, aquí la única fórmula que seguirá imponiéndose es la fórmula de un pueblo digno y heroico que está construyendo su camino, su Patria, su vida y su futuro.
Pues bien, estos grupúsculos violentos y terroristas:
–Pueblo: ¡No volverán! ¡No volverán! ¡No volverán! ¡No volverán! ¡No volverán! ¡No volverán!
-Chávez: ¡Viva Venezuela! Estos grupúsculos violentos apoyados por Washington, no hay ninguna duda que están apoyados, están financiados con el dinero del pueblo de los Estados Unidos está demostrado, tenemos los documentos. Financiados desde Washington apoyados por la CIA y el gobierno norteamericano, ellos pretenden incendiar el país. ¿Para qué? Ellos mismos lo han dicho porque no tienen ni vergüenza. Ayer un grupo de supuestos dirigentes políticos de la supuesta oposición hicieron un comunicado pidiendo que, dado los hechos de violencia desatados, pues la OEA ahora tiene que venir aquí. ¡Aquí no vendrá OEA ni nadie! Aquí lo que hay es un Pueblo libre y una Patria soberana.
Están muy equivocados, están muy equivocados los que aquí están haciendo planes, ayer incluso captamos una comunicación por radio donde se plantea algunos sectores del gobierno norteamericano, que vuelvan a mandar naves de guerra a las aguas venezolanas como las tuvieron el 11 de abril. Yo tengo las imágenes de las naves de guerra, que allá muy cerca de Paraguaná rondaban aquél día. Tengo los informes de los militares que vieron aquello, pero recibieron órdenes de los golpistas de que callaran, de que destruyeran las evidencias, pero los muchachos que son unos patriotas, no destruyeron las evidencias sino las que guardaron y luego las presentaron a sus comandos verdaderos.
Tengo las pruebas de que el día 12 de abril aterrizaron en Maiquetía helicópteros norteamericanos de guerra, tengo los informes de los militares que los vieron cuando llegaron y aterrizaron. Pues ayer captamos una comunicación por radio donde se sugiere la idea de que en los próximos días va a seguir habiendo violencia desatada en Venezuela y que ya Venezuela es un país ingobernable, y que se van a declarar cinco repúblicas independientes y todo esto, que la OEA debe ya ir preparando una reunión para aplicarle a Venezuela la Carta Interamericana y en el mismo mensaje se dice que la fuerza de intervención rápida de los marines debe estar lista para venir a invadir a Venezuela.
Bueno, bastante montaña hay aquí, bastante montaña hay aquí. Yo les voy a decir algo, bastante sabana hay aquí, bastantes islas hay aquí, bastante selva hay aquí, bastante tierra hay aquí. Y saben una cosa, bastante pueblo hay aquí. Y saben otra cosa, bastantes cojones hay aquí.
Para defender esta tierra, para defender esta Patria, de cualquier intruso que pretenda venir a humillar la dignidad de esta tierra sagrada de la Venezuela de todos nosotros ¡carajo!
Y saben otra cosa, bastante historia hay aquí, bastante heroísmo hay aquí. Si tuviéramos que terminar nuestra vida como el indio Guaicaipuro, estamos listos para terminar nuestra vida como el indio Guaicaipuro. Pero esta Patria es libre, y seguirá libre, para nuestros hijos, para nuestros nietos, y para las generaciones que vienen en lo adelante, nuestra vida… no importa nada ya la nuestra, hemos decidido entregársela al pueblo venezolano, entregársela a la causa de la libertad y de la dignidad, esto debe saberlo el gobierno el señor Bush, esto deben saberlo los que están planificando esto. Deben saberlo también los norteamericanos, porque, por otra parte, señor Bush, sí a usted, a los intervencionistas, imperialistas que lo rodean y que le calientan la oreja, y que lo engañan además, como ya lo engañaron el 11 de abril porque le dijeron: No. Chávez no tiene apoyo popular, Chávez ya tiene la Fuerza Amada en contra, es el momento, y el muy pendejo se lo creyó.
El muy pendejo se lo creyó, y resulta que el señor Bush, y los imperialistas que lo ordenan y sus lacayos, porque aquí hay una cuerda de lacayos, entreguistas y vende patrias, estos mismos dirigentes de la oposición violenta, también se lo creyeron y se llevaron la gran sorpresa de su vida, les pasó como al Chapulín Colorado, no contaban con el pueblo.
No contaban con los soldados patriotas. De todos modos, yo me reuní hace unos días con algunos dirigentes obreros, verdaderos dirigentes obreros y debe saber el Señor Bush, que si se le ocurre, la locura de bloquear o de tratar de bloquear a Venezuela, o peor aún para ellos de invadir a Venezuela para oír el canto desesperado de los lacayos de la Plaza Altamira, pues algo que me decían los trabajadores petroleros si eso llegara a ocurrir, sepa el pueblo de los Estados Comandantes Unidos que lamentablemente ni una gota de petróleo les llegará desde Venezuela, ni una gota de petróleo más.
Nos amenazan, nos amenazan con que, si eso llegara a ocurrir, entonces ellos nos embargarían la empresa Citgo y las ocho refinerías y todo eso. Bueno, si es que se les ocurre, ellos aquí tienen bastantes instalaciones. Lo que es igual no es trampa.
Aquí hay bastantes instalaciones norteamericanas, también en Venezuela, así que yo lo que hago es recomendarle al señor Bush que no siga creyéndose los cuentos de camino que le echan sus asesores y la CIA, que bastantes errores lo han llevado a cometer, como el atropello contra el pueblo hermano de Irak; desde aquí nuestro saludo caluroso y solidario al pueblo de la Mesopotamia.
Nuestro norte es el sur
Al pueblo de Irak, pueblo amigo, pueblo hermano. Allá está ese pueblo resistiendo la invasión gringa, y ven ya ustedes cómo el señor Bush, junto con sus asesores, engañó el pueblo de los Estados Unidos y quiso engañar… por supuesto que nosotros nunca le creíamos, pero en el mundo hay muchos incautos, y mucha gente creyó que era verdad, como se dedicaron durante tanto tiempo a satanizar a Sadam Hussein, y todo su gobierno.
Ayer yo estaba recordándolo precisamente con un buen hermano y amigo que nos ha visitado y me encomendó que les trasmitiera un saludo solidario, me refiero al presidente de la República Islámica de Irán, Sayed Mohamed Khatami, quien estuvo cuarenta y ocho horas con nosotros y ayer conversamos varias horas después de la clausura de la exitosa Cumbre del Grupo de los Quince (G-15) que ha renacido y ha sido relanzando desde Caracas, para impulsar las luchas del Sur, las corrientes del Sur y la unión de los pueblos de América Latina, el Caribe, el África, y el Asia.
La solución de nuestros problemas no está en el norte, está aquí en el sur, nuestro norte es el sur. Para nosotros no hay norte, para nosotros hay un sur, esa es la verdad y esa lucha está tomando claro de nuevo, después de la década de los noventa y el fracaso de aquello que se pretendió imponer como el pensamiento único y el modelo único, el de la «No alternative» del neoliberalismo salvaje, ya poca gente en el mundo se atreve a defender el modelo neoliberal. Ha fracasado y ahora los pueblos del Tercer Mundo resurgen de sus cenizas, nuevos liderazgos vienen emergiendo y nuevos liderazgos irán emergiendo en los pueblos de América Latina, del Caribe, del África y del Asia para bien del mundo y de los Pueblos del sur.
Estábamos recordando con Khatami, como por allá por los años setenta cuando el Pueblo de Irán, conducido por sus líderes políticos y religiosos, el principal de ellos el Ayatollah Khomeini, derrocó al Sha de Irán, a Reza Palhevi, que era un autócrata. Una revolución islámica emergió desde la profundidad de los desiertos de Persia, la Persia de los siglos, la Persia de Darío, la Persépolis profunda: la Persia, y la historia de aquellos pueblos; desde la profundidad de aquellos pueblos y de aquella historia surgió una revolución, tomando como bandera el Islam, y derrocó al Sha, y se instaló la revolución.
¿Qué hicieron entonces en Washington? Incitaron los odios por viejas rivalidades entre vecinos, incitaron a la agresión a los iraquíes, contra los iraníes, y esa guerra que duró más de diez años, y donde murieron millones de iraníes y millones de iraquíes, siendo hermanos, matándose sin saber incluso por qué los unos a los otros, fue ideada y cocinada en Washington. Porque fue Washington quien incitó y armó a Saddam Hussein, para que Sadam Hussein invadiera Irán.
Nunca voy a olvidar el viaje que hicimos a Bagdad, y cuando nos paramos en la frontera Irán-Irak, recuerdo a un general iraní que me dijo: Aquí llegó Saddam un día, en toda la línea fronteriza, y le dijo a sus generales y a sus tropas: ¡Al ataque! Mañana almorzaremos en Teherán». Pero no pudieron avanzar ni veinte kilómetros en diez años, porque chocaron contra la profundidad de los persas, pueblos guerreros igual que los mesopotámicos, pero se mataron unos a otros, por millones, durante más de diez años; la culpa: Washington. ¿Por qué? Para frenar la revolución islámica, para derrocar a los ayatolás, para asegurarse el petróleo, igual que aquí, ellos quieren que les sigamos regalando el petróleo venezolano. Nosotros se los vendemos a buen precio, pero no le vamos a regalar nuestro petróleo a nadie, absolutamente a nadie.
Ni a los hermanos más queridos les regalamos el petróleo. Porque por ahí dicen que si le estamos regalando petróleo a Cuba; no, no. Queremos al pueblo cubano porque es igual a nuestro pueblo, y desde aquí vaya pues nuestro saludo a Fidel Castro y al pueblo cubano, saludo solidario y revolucionario, y para todos los pueblos del Caribe y de América Latina.
Pero el petróleo que sale de aquí para Cuba, todo ese petróleo es pagado por Cuba; el petróleo que sale hacia República Dominicana, hacia Jamaica, hacia Haití, pronto hacia Guyana también, comparado con lo que le vendemos a los Estados Unidos es un chorrito; a los Estados Unidos nosotros le vendemos diariamente millón y medio de barriles de petróleo; a Guyana sólo 15 mil barriles de petróleo, Cuba 60, 70 mil barriles diarios, porque son países que consumen poco petróleo, porque la desigualdad en el mundo es notable. Saben, hay complejos de edificios en los Estados Unidos, en Nueva York, el World Trade Center por ejemplo consumía más energía que cualquier ciudad de cualquier país del Sur, cuya población oscile entre cien y doscientos mil habitantes. Dos edificios nada más consumían más energía que una ciudad de 150 mil habitantes. Es bestial la diferencia entre el consumismo del Norte y las necesidades del Sur.
Hay países del Caribe a los que queremos ayudar con una planta eléctrica, para darle corriente, energía; a alguna población, capital incluso, pero a la hora de mandarles la planta resulta que no tienen ni un tanque para depositar la gasolina, hay que también buscar el tanque, porque si no, no tienen dónde guardar el chorrito de gasolina que consumen, o de gasoil. Esa es la realidad de los pueblos del Sur.
No tienen energía suficiente para la vida, ni agua potable, ni medicinas, ni educación. Ayer lo decía, anteayer ahí, en el acto de inauguración de la Cumbre del Sur, un niño de los países del Norte en promedio consume cincuenta veces más alimento que un niño de los pueblos del Sur. Un niño de nuestros pueblos del Sur tiene ciento cincuenta probabilidades más de morir pequeño que un niño de los países del Norte.
Hay países en el África negra y hermana, donde la esperanza de vida está en cuarenta años de edad, es terrible la situación del mundo. Y aquí en Venezuela lo que estamos haciendo es un esfuerzo gigantesco para cambiar de camino, para cambiar del camino al infierno al camino a la vida, para que nuestros niños puedan vivir, puedan alimentarse, puedan estudiar, puedan formarse integralmente; para que nuestras mujeres pueda parir dignamente; para que nuestros hombres y mujeres puedan trabajar, para que nuestros muchachos puedan estar en buenas escuelas, en buenas universidades o escuelas técnicas; para que nuestros ancianos puedan vivir con dignidad los últimos años de su vida, para que haya igualdad, para que el reino que anunció Cristo se haga verdad: el reino de la Igualdad y el reino de la Justicia. Esa es nuestra lucha, esa es nuestra verdadera lucha. Y de este camino nada ni nadie, no nos apartará.
Así que mantengámonos pues unidos y alertas, porque la oposición violenta, los violentos venezolanos, los lacayos del imperialismo, apoyados por Washington, han vuelto a iniciar una arremetida más contra nosotros, contra la paz, contra el desarrollo, contra la buena marcha de Venezuela, no podemos permitirles que logren sus objetivos.
El asesor de Bush o uno de los principales asesores de Bush en materia petrolera es aquel señor Giusti, venezolano, que fue presidente de Pdvsa y que privatizó el cerebro de Pdvsa. Todo lo que es la telemática estaba privatizado, hoy ya no, hoy está nacionalizado el cerebro de Pdvsa. Le habían entregado a la CIA, todo el manejo informático de Pdvsa, esa es la vedad. Lo primero que hizo Carmona fue anunciarle al mundo que Venezuela se retiraba de la OPEP, eso no es un anuncio de Carmona. Carmona no era sino un muñeco. ¿Cómo llaman a esos muñequitos? Los títeres. Carmona no era sino un títere, repitiendo en español lo que le dictaba en english of Washington, the White House, esa es la verdad That is the true. Esa es la verdad. That is the true. “Con la verdad ni ofendo ni temo”, dijo el caudillo oriental José Gervasio Artigas, esa es la verdad hermanos, sencillamente.
Se metieron en Irak y creían los magnates petroleros que tiene en Bush o a Bush como un títere, que tropas son de verdad que iban a controlar fácilmente a Irak, que tropas son de verdad. Yo cuando veía las imágenes de CNN transmitir la columna blindada que avanzaba por el desierto hacia Bagdad yo que soy soldado que conozco un poco de la guerra de tanques, al menos en teoría afortunadamente, no en la práctica, y la estrategia blindada, en los grandes espacios. Yo decía, sólo pensando, bueno y estos que estarán pensando que van a entrar con esos tanques a Bagdad y que aquel ejército y aquel pueblo de verdad los va a recibir con flores, y con aplausos. El gobierno de Bush engañó hasta los soldados norteamericanos, que están allá, la mayoría negros y latinos. La mayoría de ellos muriendo todos los días, un promedio de tres soldados norteamericanos, que son muchachos del pueblo.
El otro día yo estaba viendo una película por allá en la madrugada sobre Mohamed Alí y hay que, desde aquí aplaudirlo, se negó a ir a la guerra de Vietnam y prefirió ir a prisión y perder el título mundial de boxeo; después lo recuperó pero ya había pasado lo mejor de su época, como nos recordaba Don King hace poco. ¡Epa, Don King baila bien! Y canta ¿no? ¿Ah, Nicolás? Bueno entonces esos muchachos norteamericanos están allá engañados, les dijeron que entrarían allá que todo iba a ser facilito como beberse un vaso de agua y se lo creyeron; ahora están allá y no saben para dónde ir, están en un pantanal, en un verdadero pantano, están metidos allá en aquel pueblo de Mesopotamia, entre el Éufrates y el Tigris que durante siglos ha venido batallando, es ese un pueblo guerrero el pueblo árabe y especialmente el pueblo de Irak.
Así que seguiremos impulsando y sobre todo utilizando el excedente petrolero, esto es muy importante que lo entendamos todos, y esto es lo que no quieren los que se creen dueños del mundo, que nuestro país se desarrolle sin que dependemos para nada del Fondo Monetario Internacional, no dependemos de ellos, ni vamos a depender de ellos, aquí somos independientes en lo político, somos independientes en lo económico, somos independientes. Entonces ustedes saben que el presupuesto de este año, lo elaboramos el año pasado previendo un precio de veinte dólares el barril de petróleo, y en este momento el promedio del barril de este año está cerca de veintisiete dólares el barril, siete dólares por encima del presupuesto. Nosotros no podemos ser tan estúpidos de convertirlo en reservas internacionales como pretenden en el Banco Central o algunos de los directivos del Banco Central para entonces mandarlo. ¿A dónde? A los bancos del norte; no, ese dinero o parte de ese dinero tiene que ser direccionado a un Fondo especial para el desarrollo agrícola como ya hemos comenzado a dirigirlo; a un fondo especial para el desarrollo de la pequeña y la mediana industria.
(…)
Hace poco vino el vicepresidente de Rusia y vino a traer un mensaje del presidente Vladimir Putin y decirnos que la Revolución Bolivariana sigue contando con el apoyo de Rusia también.
El impulso económico, social. Así que hoy más que nunca nosotros estamos llamados a derrotar las pretensiones de los violentos y del foquismo de la externa derecha fascista y reaccionaria, y a continuar impulsando las misiones sociales, los proyectos económicos y el desarrollo nacional, ese es nuestro camino, no hay otro. Repito lo de mi general Ribas, para terminar y felicitarlos por este acto extraordinario en defensa de la soberanía nacional, para decirle no al intervencionismo yanqui, para decirle si a la paz, a la democracia, para decirles a los violentos, a los fascistas de Venezuela que no pasarán, que no volverán.
Para llamar, a los que quieran construir la Patria de todos, porque Venezuela si es de todos, de ellos también; para decirles a ustedes hermanos y hermanos, para repetirles desde la profundidad de mi alma, el llamado bolivariano, el llamado a la unidad, a la batalla de todos los días y a la victoria que ya señalaba mi general José Félix Ribas. No lo olviden hombres. No lo olviden mujeres. No lo olviden muchachas. No lo olviden, muchachos “¡Nosotros no podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer!”
¡Que viva Venezuela! ¡Que viva la Patria libre! ¡Que viva la revolución pacífica! ¡Que viva el pueblo bolivariano! ¡Que viva la independencia nacional! Que viva el pueblo bolivariano. Un abrazo revolucionario, hermanos.




